A pesar de que la mitad de los progresos alcanzados contra la mutilación genital femenina desde 1990 se concentraron en la última década, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emitido una alerta urgente. Los datos indican que la incidencia ha pasado de afectar a una de cada dos niñas a una de cada tres; sin embargo, el organismo advierte que es imperativo acelerar las intervenciones para cumplir con el objetivo de erradicación total para el año 2030. Las proyecciones para el año 2026 son preocupantes, ya que se estima que más de 4,5 millones de niñas, incluyendo a muchas menores de cinco años, se encontrarán en una situación de riesgo inminente de sufrir esta práctica.
Impacto global y derechos humanos
En la actualidad, esta problemática ya ha vulnerado la integridad de más de 230 millones de mujeres y niñas a nivel mundial, según las estadísticas presentadas durante el Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina. La OMS ha sido enfática al señalar que este acto constituye una violación flagrante de los derechos humanos para la cual no existe justificación alguna. El organismo subraya que las consecuencias no solo afectan la salud física, sino también la salud mental de las víctimas, derivando en complicaciones crónicas. Además, se estima que el costo financiero para tratar las secuelas de esta práctica alcanza los 1.400 millones de dólares anuales.
Hacia un cambio social y educativo
Un dato alentador revelado por la OMS es que casi dos tercios de la población en las naciones donde esta práctica es prevalente ya se manifiestan a favor de su eliminación. Aunque las campañas de los últimos 30 años han mostrado resultados positivos, es necesario redoblar los esfuerzos para alcanzar las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en los próximos seis años. La estrategia para el cambio social debe involucrar:
- Educación sanitaria integral.
- Participación activa de líderes religiosos y comunitarios.
- Compromiso de padres, madres y profesionales de la salud.
- Uso estratégico de redes sociales y medios de comunicación convencionales.
Inversión económica y prevención
La relación entre el financiamiento y la prevención es determinante según los informes de la entidad internacional. La OMS sostiene que una inversión de 2.800 millones de dólares (equivalentes a 2.370 millones de euros) tendría la capacidad de prevenir hasta 20 millones de casos. Esta acción generaría un retorno económico proyectado en 28.000 millones de dólares, gracias al incremento de la productividad y el ahorro en servicios sanitarios. En términos concretos, cada dólar invertido en la erradicación tiene el potencial de multiplicarse por diez en beneficios sociales y financieros.
Riesgos por falta de financiamiento
Existe una preocupación latente sobre la posibilidad de que los logros obtenidos retrocedan debido a la disminución de la inversión y el debilitamiento del apoyo internacional. La OMS alertó que los recortes presupuestarios en programas de protección infantil, educación y salud ya están obstaculizando la atención a sobrevivientes y las labores preventivas. Para mantener el impulso, se requiere de una colaboración público-privada sólida que incluya a las autoridades locales, organizaciones de base y a las propias sobrevivientes.
Erradicar este acto de violencia contra la infancia y la mujer exige no solo mantener, sino incrementar los recursos en los años venideros para garantizar una atención integral y una prevención efectiva.
Finalmente, en el marco de la conmemoración del Día Internacional de Tolerancia Cero, la OMS ratificó su compromiso de trabajar con aliados estratégicos para asegurar que las víctimas tengan acceso a servicios de salud de alta calidad, evitando cualquier tipo de retroceso en la lucha por la dignidad de las niñas y mujeres.
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