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ChatGPT viral: cómo pedirle a la IA una caricatura de tu vida

En fechas recientes, ha ganado una notable popularidad en diversas plataformas digitales y comunidades de internet la práctica de solicitar caricaturas personalizadas a ChatGPT. Usuarios de todo el mundo están compartiendo piezas visuales desarrolladas por inteligencia artificial que logran capturar rasgos físicos, contextos laborales y matices de la personalidad, aprovechando la información que el asistente ha recopilado durante sus interacciones previas.

¿Cómo unirse a este fenómeno digital?

Para aquellos interesados en formar parte de esta oleada creativa, el proceso inicia con una instrucción muy específica dirigida al chatbot. Según quienes ya han experimentado con esta función, la frase clave para obtener mejores resultados es:

“Crea una caricatura de mí y mi trabajo basándote en todo lo que sabes sobre mí, de acuerdo a nuestras conversaciones”

.

Esta petición estratégica permite que la inteligencia artificial rastree el historial de diálogos anteriores con el fin de identificar datos trascendentales sobre la actividad profesional, los intereses particulares y el estilo comunicativo del usuario.

La tendencia invita a pedirle al asistente de IA un retrato personalizado basado en las conversaciones previas. (ChatGPT)

En diversas ocasiones, ChatGPT suele requerir una fotografía personal para complementar la información que ya posee. Si bien este paso no es obligatorio, el suministro de una imagen facilita que el sistema obtenga una mayor precisión en los rasgos faciales y en la ambientación general del retrato digital.

A partir de estos elementos, la tecnología genera una ilustración que plasma tanto la apariencia física como componentes simbólicos vinculados al empleo, los gustos y el perfil digital de quien lo solicita. El punto central de esta dinámica es que el chatbot selecciona temas recurrentes de los chats pasados para integrarlos en una representación visual única.

Opciones para nuevos usuarios y experiencias compartidas

Participar en esta tendencia no es exclusivo para usuarios con un largo historial de uso. Aquellos que acaban de registrarse en la plataforma o han tenido pocas interacciones pueden proporcionar detalles descriptivos de forma manual. Entre la información recomendada para ofrecer a la IA se encuentran la ocupación actual, las preferencias estéticas, el estilo artístico deseado (por ejemplo, cómic o realista) y el tono de la obra, que puede oscilar entre lo humorístico y lo serio.

ChatGPT puede solicitar una fotografía para mejorar la precisión de la caricatura y sumar detalles visuales. (Reuters)

Este camino alterno asegura que la herramienta cuente con los insumos necesarios para producir una imagen representativa, incluso si no existen antecedentes de charla. Gracias a esto, la experiencia se ha masificado, permitiendo que una gran cantidad de personas publiquen sus resultados en el ecosistema digital.

A través de redes como Instagram y Twitter, se han viralizado múltiples ejemplos de estos retratos creados por IA. En ellos se observan desde detalles de la fisonomía hasta referencias directas a profesiones y pasatiempos. La mezcla de descripciones, imágenes y el análisis de comportamiento permite que ChatGPT entregue resultados que destacan por su creatividad y personalización.

La agilidad de esta dinámica ha impulsado a muchos internautas a probar diferentes variantes. La facultad de ajustar los parámetros de la ilustración y la posibilidad de compartir el contenido ha consolidado este fenómeno como uno de los más destacados en el ámbito de la inteligencia artificial durante el 2026.

Quienes tienen poca interacción con el chatbot pueden aportar datos sobre su profesión y preferencias para personalizar la imagen. (Reuters)

Los testimonios y experiencias compartidas por los participantes ayudan a que el alcance de la tendencia siga creciendo, evidenciando el potencial de estas tecnologías para la generación de contenido lúdico y adaptado al usuario.

Antecedentes: La fiebre del estilo Ghibli

Previamente al éxito de las caricaturas personalizadas, otra moda similar inundó las redes: la conversión de fotografías al estilo visual del estudio Ghibli. Por un periodo prolongado, miles de personas emplearon aplicaciones de inteligencia artificial para reinterpretar sus paisajes y retratos cotidianos bajo la estética de filmes emblemáticos como “Mi vecino Totoro” o “El viaje de Chihiro”.

Dichas creaciones, caracterizadas por sus tonos pasteles y atmósferas oníricas, se convirtieron en un suceso global, confirmando el interés masivo por las herramientas de arte digital y la personalización de contenido en redes sociales.

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