Dentro de las instalaciones de la Universidad de El Salvador, la evaluación del café ha evolucionado de una valoración basada en la intuición a un proceso respaldado por datos precisos de laboratorio. Este cambio fundamental ha sido liderado por un grupo de expertos de la Facultad de Química y Farmacia, quienes han diseñado una metodología de vanguardia en trazabilidad química orientada a otorgar certificaciones científicas al grano.
Dicha técnica otorga la capacidad de confirmar con exactitud el método de beneficiado aplicado a cada lote, lo cual representa un salto cualitativo en términos de transparencia, calidad y competitividad en el mercado internacional.
Los investigadores han establecido un protocolo de análisis que utiliza diversos marcadores químicos. Estas herramientas permiten determinar con claridad el proceso de beneficiado empleado, un factor determinante para distinguir la excelencia del producto frente a las exigencias globales.
Impacto en el comercio exterior y la imagen nacional
De acuerdo con los informes de la institución académica, esta innovación tiene como objetivo primordial reforzar el control de origen y agilizar la certificación de cafés especiales destinados a las plazas comerciales más rigurosas del mundo.
La implementación de la trazabilidad química permite diferenciar con precisión técnica entre procesos lavados, naturales y honey. Históricamente, esta distinción recaía de forma casi exclusiva en catas y evaluaciones de carácter sensorial.
Las autoridades universitarias recalcaron que este progreso ofrece garantías robustas para los inversionistas internacionales, al tiempo que blinda el prestigio del café producido en El Salvador ante el mundo.
A través de este sistema, la UES no solo busca resguardar el patrimonio cafetalero del país, sino también alinearse con las nuevas exigencias de los mercados mundiales, donde los certificados científicos y la transparencia son pilares fundamentales.

Con la ejecución de estos proyectos innovadores, El Salvador busca consolidarse como un referente en Centroamérica dentro de la industria de cafés de especialidad, garantizando la viabilidad económica del sector para las próximas décadas.
La meta de la universidad es establecer alianzas estratégicas con diversas cooperativas y consorcios exportadores para llevar la trazabilidad química a un nivel nacional. Se prevé que este modelo de control de calidad pueda ser trasladado a otros rubros agrícolas que necesiten esquemas sólidos de certificación.
Ciencia al servicio de la competitividad cafetalera
La trayectoria de la industria del café en territorio salvadoreño ha enfrentado por años la inestabilidad de los precios en la bolsa y las barreras para obtener sellos de calidad que permitan competir globalmente. Este cultivo es una pieza vital en la estructura económica, social y cultural de la nación.
Aunque la calidad del grano salvadoreño es apreciada mundialmente por su complejidad y perfiles únicos, estos atributos dependen estrictamente de un manejo poscosecha impecable y del tipo de beneficiado.
La llegada de esta herramienta científica para identificar con rigor los métodos de beneficiado supone un punto de inflexión, ya que dota a los productores locales de estándares técnicos similares a los de las potencias exportadoras.
Este esfuerzo científico contó con el apoyo del Instituto Salvadoreño del Café, el Centro de Educación e Investigación en Ciencias Aplicadas vinculado al Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, además de la gestión de PROMECAFE y la organización TechnoServe. Esta red de cooperación busca integrar la producción interna con las tendencias globales de trazabilidad agroalimentaria.
Fortalecimiento del ecosistema científico
El rector de la Universidad de El Salvador, Juan Rosa Quintanilla, destacó la importancia de las sinergias institucionales y subrayó el crecimiento de la investigación en la casa de estudios. Al respecto, señaló:
“construimos un proyecto que incluye un convenio de cooperación que fortalecerá el desarrollo institucional y el de nuestros agricultores que necesitan acompañamiento científico”

Por su parte, el especialista Marvin Núñez, quien coordina el Laboratorio de Investigación en Productos Naturales de la mencionada facultad, detalló que el logro principal es distinguir los procesos de postcosecha mediante la cuantificación de sacarosa y HMF empleando tecnología HPLC (Cromatografía Líquida de Alta Resolución).
Alcance geográfico y técnico de la investigación
El estudio analizó los tres sistemas predominantes en la caficultura local: lavado, honey y natural. Para obtener resultados representativos, se tomaron muestras en regiones clave como las cordilleras de Alotepec (Metapán), el Bálsamo, Quezaltepec y Apaneca-Ilamatepequec.
En el desarrollo de la iniciativa también participó David Servellón, representante del Centro de Educación e Investigación en Ciencias Aplicadas, aportando su experiencia técnica al proyecto.
Finalmente, el financiamiento y la supervisión administrativa fueron gestionados por PROMECAFE, TechnoServe y el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA).
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