En un giro inesperado, Silvia Bronchalo ha decidido romper su prolongado hermetismo mediático. Tras años de silencio absoluto después de que se conociera el trágico fallecimiento de Edwin Arrieta, caso por el cual su hijo se encuentra detenido, Bronchalo ha concedido una extensa entrevista televisiva donde profundizó en las razones de su aparición pública y en las dificilísimas condiciones de vida que enfrenta Daniel Sancho en el sistema penitenciario de Tailandia.
Dos años y medio han transcurrido desde que el joven chef fuera recluido. Durante este tiempo, la madre de Daniel y expareja de Rodolfo Sancho se había mantenido alejada de los focos, pero ahora confiesa un motivo de fuerza mayor para hablar. “Yo sé que en el pasado dije una frase respecto a hablar en prensa o dar entrevistas. Me ha costado muchísimo. Siempre había dicho que no…”, admitió. No obstante, la situación financiera ha sido determinante: “mi nivel de ingresos ha bajado y también en mi trabajo, no he podido llevar el mismo nivel”, explicó, confirmando que la crisis económica que atraviesa la impulsó a dar este paso.

Bronchalo fue tajante sobre el objetivo de esta exposición mediática: “necesito el dinero para poder ayudar a mi hijo. Y me gustaría, si él quiere, cambiar el equipo jurídico y cambiar la estrategia de defensa. Y por eso estoy aquí. Viajar a Tailandia y dejarle dinero para que pueda comer es costoso». Su intención principal es renovar el equipo legal para buscar una mejora en la situación jurídica de su primogénito. Al respecto, señaló que se encuentran a la espera de un recurso presentado en marzo del año pasado, asegurando: “nosotros seguimos pensando que no hubo premeditación y por eso formulamos un recurso”.
El día a día en la cárcel de Surat Thani
Durante la conversación, Silvia Bronchalo ofreció detalles inéditos sobre la cotidianidad en Surat Thani, considerada una de las prisiones más rigurosas y masificadas de Tailandia. “No es un lugar atractivo para vivir. Está adaptado y no tiene problemas con ningún preso. Tiene muy poco que hacer, no son como en España”, relató. Además, precisó que se comunica con él semanalmente a través de una videollamada de 40 minutos.
“Allí no tienen ningún tipo de actividad, están hechas para que no quieras volver a delinquir”, añadió la actriz sobre el régimen carcelario. No obstante, Daniel intenta mantenerse ocupado practicando ‘Muay Thai’ y entablando vínculos con otros reclusos extranjeros con quienes puede hablar en inglés. Según su madre, está haciendo esfuerzos por aprender el idioma local para interactuar con los guardias, aunque todavía “no es idioma fluido y los europeos que hay allí hacen piña“.

La entrevistada subrayó que su hijo no goza de privilegios y vive bajo las mismas normas estrictas que el resto. “No tienen ducha y se bañan en una especie de piscina, con su agua, que lo hacen con un cazo. Tienen el baño en el suelo, es turco y está abierto de la habitación. Empiezan el día a las 4 de la mañana. Rezan en sánscrito, cantan el himno y se sientan en el patio. Van descalzos», describió con dureza.
«Está en una celda con 13 personas, pero hay celdas más masificadas. Duerme en el suelo con mantas o una colchoneta, pero no las dejan porque puede generar altercados por prenderlas. No les dejan fumar tampoco, está muy controlado el tema del tabaco y las drogas»
Silvia también aclaró cómo gestiona el apoyo económico básico para su hijo. Cada quincena, envía a través de un gestor una suma de entre 10.000 y 12.000 bats, lo que equivale a unos 400 euros, destinados a la compra de artículos esenciales como agua o café. “Mucha gente no tiene dinero ni familiares que puedan ayudar económicamente. Solo se hacen tres comidas al día», recordó sobre la precaria alimentación en el recinto.

Otro punto crítico mencionado fue la carencia de servicios de salud mental para los internos. Daniel le ha relatado diversos incidentes violentos dentro de la prisión derivados de esta falta de atención. “Allí no tienen en cuenta la salud mental, hay personas que necesitan tratamiento psiquiátrico urgente por enfermedades sin tratar que crean muchos conflictos», lamentó Bronchalo, reiterando que su hijo busca refugio social principalmente en el grupo de habla inglesa.
Finalmente, desmintió tajantemente los rumores que sugerían que el joven chef está redactando un libro sobre su experiencia tras las rejas. “Daniel no escribe sus memorias, estará poniendo sus memorias y cartas. A mí siempre me ha negado que esté escribiendo eso“, afirmó. Sin embargo, no ocultó el impacto físico y psicológico que el cautiverio ha tenido en él: ahora luce el cabello rapado, viste permanentemente el uniforme azul de camiseta y pantalón corto, y su expresión ha cambiado drásticamente. “No es la mirada tan alegre que tenía antes y ahora se nota que está en prisión», concluyó.
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