En una acción militar coordinada que coincidió con el relevo de su liderazgo regional, las fuerzas de los Estados Unidos ejecutaron un ataque en el océano Pacífico que resultó en la muerte de dos personas. La operación recibió luz verde del general de los Marines que, en esa misma jornada, tomó las riendas de las misiones militares en América Latina y el Caribe.
El suceso tuvo lugar el pasado jueves, cuando un proyectil estadounidense impactó contra una embarcación bajo sospecha de transportar estupefacientes en el sector oriental del Pacífico, según informó el Comando Sur de los Estados Unidos. Esta fue la primera intervención avalada por el general Francis L. Donovan, nuevo comandante de dicha unidad, quien asumió oficialmente su cargo en una ceremonia en el Pentágono horas antes del ataque. Este evento representa el ataque número 37 anunciado bajo la administración de Donald Trump dentro de una campaña militar iniciada en septiembre, la cual ya suma un total de 128 fallecidos según registros de seguimiento independientes.
Un registro audiovisual de 12 segundos difundido con el reporte muestra a la embarcación en movimiento con dos tripulantes en la parte posterior, cerca de los motores fuera de borda, antes de ser envuelta por una explosión súbita. El Comando Sur, con sede en Doral, Florida, sostuvo mediante un comunicado oficial que informes de inteligencia determinaron que el navío estaba «involucrado en operaciones de narcotráfico» y navegaba por una ruta habitual de contrabando.
Cuestionamientos legales sobre el uso de la fuerza
A pesar de las justificaciones oficiales, diversos especialistas en materia legal sobre el uso de fuerza letal han calificado estos ataques como ejecuciones ilegales y extrajudiciales. El argumento de los expertos señala que el estamento militar no posee facultades para atacar de forma deliberada a civiles que no representen una amenaza de violencia inminente, independientemente de si son sospechosos de actividades delictivas.
El incidente del jueves se consolida como el segundo operativo de este tipo en el año 2026. Las estadísticas reflejan que cerca de dos tercios de las ofensivas contra embarcaciones reportadas por el ejército estadounidense se han localizado en aguas del océano Pacífico.
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