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Microrobots de burbuja: El innovador avance para eliminar tumores

En una instalación científica ubicada en California, un grupo de expertos fue testigo de cómo minúsculas estructuras de proteína se desplazaban por el organismo de un ratón. Estas partículas lograron ubicar un tumor y descargar su contenido medicinal con una exactitud asombrosa.

Este escenario, que parece extraído de una obra de ciencia ficción, es en realidad la prueba de una tecnología de vanguardia: microrobots autónomos diseñados para identificar y combatir células cancerígenas desde dentro del cuerpo. Dicho descubrimiento marca un hito fundamental en el área de las terapias dirigidas contra el cáncer.

El funcionamiento de los microrobots de burbuja

Estas novedosas herramientas, denominadas “bubble bots”, han sido creadas por el equipo que lidera Wei Gao, quien se desempeña como profesor de ingeniería médica en el California Institute of Technology (Caltech). Estas unidades consisten en microburbujas que poseen una cobertura de proteína. A diferencia de otros dispositivos similares que requerían de procesos industriales costosos y estructuras de alta complejidad, estas burbujas se fabrican en apenas unos segundos a través de la agitación por ultrasonido de una mezcla de albúmina sérica bovina, logrando un método sumamente escalable y sencillo. Al respecto, Gao señaló en el reporte oficial:

“Pensamos: ¿por qué no simplificarlo aún más y hacer que la propia burbuja sea el robot?”

.

Los investigadores consiguieron generar millares de estas burbujas microscópicas en un único proceso, sacando provecho de que el material es biocompatible y de que su superficie puede alterarse químicamente con facilidad. Gracias a esta flexibilidad, fue posible añadir medicamentos y enzimas, proporcionándoles así habilidades de navegación y funciones curativas.

Los “bubble bots” emplean microburbujas de proteína para transportar y administrar medicamentos en el cuerpo Crédito: Gao Lab/Caltech

Dos métodos de navegación hacia el objetivo

Para garantizar que los microrobots alcancen su meta, los expertos desarrollaron dos versiones distintas. La primera de ellas cuenta con nanopartículas magnéticas incorporadas, lo que permite que las burbujas sean guiadas externamente mediante el uso de imanes y que su recorrido sea monitoreado por ultrasonido. La segunda opción, considerada como “más inteligente” por el profesor Gao, emplea un sistema de navegación autónoma que responde a señales químicas del entorno.

En este segundo modelo, se aplicó la enzima catalasa sobre la superficie de las microburbujas. Dicha enzima reacciona al entrar en contacto con el peróxido de hidrógeno, un compuesto que suele concentrarse en mayores niveles en los tejidos con inflamación o tumores. De esta manera, las estructuras se movilizan solas hacia las áreas con mayor densidad de peróxido, siguiendo el gradiente químico. Según explicó Gao:

“En este caso, no hace falta ningún control externo ni imágenes: el robot es lo bastante inteligente para encontrar el tumor”

.

El impulso de estos dispositivos se obtiene mediante otra enzima llamada ureasa, la cual utiliza la urea presente de forma natural en el organismo como combustible. La reacción química resultante genera dióxido de carbono y amoníaco, lo cual produce la fuerza necesaria para propulsar la microburbuja hacia adelante.

El uso de albúmina sérica bovina permite fabricar miles de microrobots en segundos mediante ultrasonido (Imagen Ilustrativa Infobae)

Liberación estratégica del fármaco

Una vez que estos microrobots burbuja se posicionan en el área afectada, el equipo puede utilizar ultrasonido focalizado para provocar que estas partículas estallen. Este procedimiento permite que la medicina se libere directamente en la zona tumoral. La potencia mecánica de la pequeña explosión favorece que los medicamentos penetren mejor en el tejido, superando en eficiencia a otros métodos de liberación paulatina, como los que utilizan cubiertas de hidrogel.

Durante las pruebas realizadas en modelos de laboratorio con cáncer de vejiga, la aplicación de estos bubble bots logró una disminución de aproximadamente el 60% en el peso del tumor en un periodo de solo 21 días, en comparación con los resultados obtenidos al usar únicamente el medicamento convencional.

“Esta plataforma de robots burbuja es simple, pero integra lo necesario para la terapia: biocompatibilidad, movimiento controlable, guía por imágenes y un disparador bajo demanda que ayuda a que el fármaco penetre más en el tumor”

, declaró Songsong Tang, quien figura como autor principal de la investigación.

Este avance tecnológico podría facilitar la llegada de una medicina personalizada mucho más eficiente, donde los tratamientos ataquen exclusivamente las células malignas sin afectar a los tejidos sanos circundantes. La sencillez y el coste reducido de este procedimiento lo convierten en un fuerte aspirante para futuras pruebas en humanos, de acuerdo con los expertos vinculados al proyecto.

La investigación contó con el respaldo financiero de la National Science Foundation y del Heritage Medical Research Institute. En el estudio también colaboraron especialistas de la University of Southern California (USC) junto a otras entidades académicas. Los hallazgos representan una nueva oportunidad para el tratamiento focalizado de patologías oncológicas y resaltan el inmenso valor de la microrrobótica en la salud contemporánea.

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