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Dinamarca propone elevar la gastronomía a la categoría de arte oficial

La potencial reclasificación de la gastronomía como una expresión artística dentro de la legislación de Dinamarca ha generado un intenso análisis global sobre el valor cultural de los fogones. Esta iniciativa oficial busca determinar si la alta cocina merece el mismo reconocimiento legal y acceso a financiamiento que tradicionalmente reciben disciplinas como la escultura, el ballet o la pintura.

El proceso fue impulsado por Jakob Engel-Schmidt, actual ministro de Cultura, quien aprovechó el marco del simposio Convergence en Copenhague para anunciar el inicio de este camino administrativo. El objetivo central es que la actividad culinaria deje de ser percibida únicamente como una labor de alimentación o artesanía para ser aceptada formalmente como una forma de expresión creativa.

Un panel de expertos para el cambio legislativo

Para llevar a cabo esta transición, el Ministerio de Cultura danés conformará un equipo de especialistas encargados de auditar el estatus actual de la cocina, la cual figura bajo la etiqueta de artesanía en las leyes vigentes del país nórdico. De concretarse esta modificación, los cocineros de prestigio tendrían la posibilidad de postular a subvenciones del Estado y captar fondos privados que, hasta el momento, están limitados de forma exclusiva a las bellas artes tradicionales.

Este cambio estructural no solo afectaría lo económico, sino que promete redefinir el rol de la gastronomía en el tejido cultural nacional. Sobre este tema, Engel-Schmidt fue enfático al declarar:

“Cuando experimentamos la gastronomía en su nivel más alto, es mucho más que comida. Es arte. Dinamarca es un granero de gastronomía de primer nivel. Por eso tiene sentido examinar si podemos reconocer la gastronomía por lo que es: una forma de arte”.

La cocina y el arte comparten muchas herramientas - (Imagen Ilustrativa Infobae)

La propuesta ha despertado diversas opiniones dentro del círculo artístico. Por un lado, la reconocida pintora Maria Torp manifestó su respaldo a los chefs con visión artística, aunque expresó cierta cautela ante la posibilidad de que los recursos destinados a las artes convencionales puedan verse reducidos o desplazados por la inclusión de este nuevo sector.

La evolución culinaria de Dinamarca

Este debate legislativo es el resultado de una transformación radical en el panorama alimentario del país. En las últimas décadas, Dinamarca ha evolucionado desde una dieta sencilla basada en pan de centeno y arenques hasta consolidarse como un referente mundial gracias al impulso de la nueva cocina nórdica.

Actualmente, la nación posee la mayor cantidad de estrellas Michelin de toda la región y ya se prepara para ser la sede de la prestigiosa gala de los premios Michelin 2026, evento que tendrá lugar en los emblemáticos Jardines de Tivoli.

Entre los defensores más activos de esta medida se encuentra Rasmus Munk, el innovador chef detrás de Alchemist en Copenhague. Munk sostiene que un estatus oficial de arte permitiría que los creadores culinarios prioricen su inventiva sin estar atados exclusivamente a las presiones de la rentabilidad operativa diaria de un restaurante.

  • Alchemist destaca por su enfoque de gastronomía conceptual.
  • El restaurante utiliza platos para generar crítica social.
  • Un ejemplo icónico es su preparación con mandíbula de bacalao y piel traslúcida para denunciar la contaminación de los océanos.

Debate internacional: ¿Artesanía o creación artística?

La discusión sobre si cocinar es un arte trasciende las fronteras danesas. Figuras de renombre como Massimo Bottura (Italia), Dominique Crenn (Estados Unidos) y Rodolfo Guzmán (Chile) han reivindicado la esencia artística de sus propuestas. No obstante, otros referentes históricos como Thomas Keller y el recordado Joël Robuchon han optado por el término artesano, poniendo el foco en la maestría técnica antes que en la subjetividad del arte.

La propuesta responde a una evolución profunda en la cultura culinaria - (Imagen Ilustrativa Infobae)

En esta misma línea, el chef Aitor Zabala, responsable de Somni en Los Ángeles, reflexionó sobre el tema mediante un escrito donde señaló:

“La cocina y el arte comparten muchas herramientas: la emoción, la intención, la experiencia. Pero me cuesta verme a mí mismo de ese modo. Nunca he trabajado con la idea de ‘hacer arte’ en mente”.

Históricamente, la comida ya ha tenido presencia en los circuitos de artes visuales. Desde las vanguardias de los futuristas italianos hasta las instalaciones de Rirkrit Tiravanija, el alimento ha servido como soporte creativo. Un hito significativo ocurrió en 2007, cuando el chef Ferran Adrià fue invitado a la Documenta, lo que generó duras críticas de expertos como Robert Hughes, quien temía por la banalización de los espacios museísticos.

En contraste, la curadora Ruth Noack defendió la presencia de Adrià asegurando que el chef catalán lograba crear preparaciones que desafiaban los límites sensoriales de lo que tradicionalmente se ingiere.

Este paso transformaría la posición de la gastronomía en la vida cultural del país - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sin embargo, en la propia Dinamarca existen voces críticas como la del curador Mathias Kryger. Él argumenta que existe una diferencia fundamental entre un artista que utiliza la comida como material y un cocinero cuya finalidad principal es alimentar a sus comensales. Según su visión, el arte exige un respaldo teórico y un bagaje histórico que va más allá de la ejecución técnica de un platillo.

Mientras el Parlamento danés delibera sobre este proyecto, la comunidad internacional observa si Dinamarca se convertirá en el primer país en formalizar esta unión entre cocina y bellas artes, lo que podría reconfigurar los pilares de la creatividad y la cultura a nivel global.

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