Desde la capital estadounidense, el Gobierno argentino oficializó un paso trascendental en su política exterior. Tras un proceso de negociaciones reservadas con la administración de la Casa Blanca, el canciller Pablo Quirno ratificó la firma de un nuevo acuerdo comercial entre Argentina y Estados Unidos, un movimiento que subraya la estrecha sintonía geopolítica entre los mandatarios Javier Milei y Donald Trump.
El propio titular de la diplomacia argentina utilizó sus canales oficiales para difundir el logro:
“Acabamos de salir de la firma del Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco entre Argentina y Estados Unidos. Felicitaciones a nuestro equipo y gracias al equipo del @USTradeRep por construir juntos este gran acuerdo”
.
Delegación y respaldo diplomático
En el acto formal de la firma, el ministro Quirno estuvo acompañado por una comitiva de alto nivel integrada por Alec Oxenford, embajador en territorio norteamericano; Luis Kreckler, quien se desempeña como secretario de Relaciones Económicas Internacionales; Agustín Tejeda, subsecretario de Mercados Agroalimentarios; y Juan Cortelletti, jefe de Misión Adjunto en Washington D.C.
La comitiva celebró el cierre de esta etapa con un registro fotográfico que ha circulado ampliamente, recibiendo el respaldo público de los principales referentes de la gestión de La Libertad Avanza. Si bien el entendimiento político se había gestado durante el encuentro previo entre Milei y Trump, factores de la política interna estadounidense habían dilatado la formalización administrativa del documento hasta la fecha.
Pese a la relevancia del anuncio, los pormenores específicos y el articulado completo del texto definitivo aún permanecen bajo reserva.

El rol de la oficina comercial de EE.UU.
En el marco del anuncio, se destacó la interacción con la cuenta @USTradeRep, correspondiente a la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR). Dicha entidad está bajo el liderazgo de Jamieson Greer, una figura de absoluta confianza para el presidente Donald Trump.
La intervención de Greer resultó determinante para que el Estado argentino lograra concretar los términos finales del pacto comercial, actuando como el interlocutor principal durante la fase de cierre de las tratativas.

Impacto en aranceles y la cuestión estratégica
Se prevé que este tratado sirva como plataforma para intensificar el intercambio de bienes y servicios entre ambas naciones. Aunque los detalles finos están por revelarse, las estimaciones preliminares sugieren una tasa arancelaria base del 10%, la cual contaría con regímenes de excepción diseñados para potenciar la capacidad industrial de Argentina.
No obstante, sectores sensibles como el aluminio y el acero mantendrían un tratamiento diferenciado. Bajo la visión estratégica de Trump, que considera estas manufacturas como vitales para la seguridad nacional, los gravámenes para estos productos específicos se mantendrían, por el momento, en un 50%.
La convergencia entre Javier Milei y su par estadounidense no solo es personal, sino ideológica. Ambos gobiernos coinciden en señalar a China como una amenaza económica preponderante. De hecho, el marco del convenio incluye menciones críticas hacia el modelo productivo de Beijing.
Compromisos laborales y sociales
Dentro del apartado denominado Trabajo, la administración argentina suscribió una serie de garantías legales significativas:
“Argentina ha reafirmado su compromiso de proteger los derechos laborales reconocidos internacionalmente. Además, Argentina adoptará e implementará una prohibición sobre la importación de bienes producidos mediante trabajo forzoso u obligatorio y reforzará la aplicación de las leyes laborales”
.

Antecedentes de la negociación
El camino hacia este acuerdo tuvo un punto de inflexión el 2 de abril de 2025, cuando se anunció un incremento general de aranceles por parte de Washington. En aquel momento, la estrategia de Argentina fue apalancarse en la relación personal entre Milei y Trump para evitar perjuicios mayores.
Este vínculo facilitó el acercamiento con la USTR, organismo que previamente había emitido un extenso informe de 394 páginas detallando las dificultades para el comercio estadounidense en mercados como China, México, India, Canadá y la Unión Europea. En ese documento, Argentina figuraba en la página 22, donde se analizaban asimetrías relacionadas con:
- Barreras aduaneras y restricciones a la importación.
- Tasas impositivas y aranceles elevados.
- Protección de derechos de propiedad intelectual.
A partir de estos señalamientos, se desarrolló una gestión diplomática discreta liderada por Quirno y Greer para despejar las dudas de la Casa Blanca. Javier Milei aceptó las condiciones planteadas, confiando en la palabra que Donald Trump le dio durante su almuerzo de trabajo: que el acuerdo comercial sería una realidad. Aunque el proceso tomó más tiempo de lo esperado, el pacto quedó sellado este día.
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