La reconocida actriz Juana Arboleda, quien da vida al personaje de Brenda en la exitosa producción La reina del flow, ha abierto su corazón para relatar el complejo proceso emocional que vivió tras reencontrarse con su progenitora después de 35 años de distanciamiento.
La artista detalló que su crianza estuvo a cargo de su padre, junto a su hermana menor. Desde muy temprana edad, Arboleda tuvo que asumir responsabilidades maternas en el hogar luego de que su madre se marchara cuando ella apenas tenía cinco años.
Durante gran parte de su vida, la intérprete no fue plenamente consciente de la huella que dejó este abandono. Según sus propias palabras, este suceso marcó incluso su determinación de no procrear en su etapa adulta.
“No sabía que había un dolor profundo por ese ‘abandono’ maternal y tampoco que esa situación la llevó justamente a no querer ser madre de adulta. Eso lo comprendí mucho después”
, manifestó la actriz.
El impacto del reencuentro físico y emocional
El esperado momento de volver a verse ocurrió en el año 2018, justo al concluir sus compromisos laborales en La promesa y Correo de inocentes. Tras más de tres décadas, Juana Arboleda se enfrentó a un espejo de su propia realidad al notar el asombroso parecido con su madre, quien se había alejado debido a diagnósticos de salud mental y adicciones.
Sobre este episodio, la actriz recordó:
“Yo tenía fotos de ella de cuando estaba chiquita y yo sabía que me parecía a ella, pero verla fue como Dios mío, soy yo, soy yo, 20 años adelante”
. A pesar del vínculo biológico, el encuentro fue difícil, pues su madre no logró identificar a sus hijas, a quienes todavía visualizaba como niñas pequeñas, lo que reabrió antiguas heridas y sentimientos de resentimiento.
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En la actualidad, la relación entre Juana Arboleda y su madre ha llegado a un punto de paz. Su progenitora reside en Pereira y el vínculo está completamente sanado.
“Mi mamá está bien, vive en Pereira y ya todo está sanado, tenemos una excelente relación (…) Definitivamente creo que la sensibilidad como actriz me viene de ella, ahí está el gen”
, confesó la intérprete.
El fin de su matrimonio con Rafael Zea
A la par de estas revelaciones familiares, trascendió que Arboleda se divorció de Rafael Zea tras casi dos décadas de relación. La actriz explicó que la ruptura fue un proceso inevitable debido al cambio en las prioridades de vida de cada uno, a pesar de los esfuerzos por rescatar la unión.
La separación definitiva se gestó durante el año 2025, coincidiendo con el rodaje de la tercera temporada de La reina del flow. Arboleda describió el proceso como doloroso:
“Hablamos todos los días, me hace falta un montón porque fue una relación tan bonita, tuvimos una relación hermosa… Si hace un año me preguntas, te hubiera dicho: ‘Hasta viejita con Rafa. Mi vida sentimental, check’. Pero de un momento a otro todo se revolcó, en marzo no entendía nada, pero hoy es distinto”
.

A pesar del divorcio, el respeto mutuo se mantiene intacto, conservando incluso sus fotografías compartidas en plataformas digitales. La actriz vincula este desenlace con su proceso de autoconocimiento. Mientras ella avanzaba en su sanación, se generó una distancia en la frecuencia de la pareja.
“Seguí sanando y uno empieza a crecer y crecer, pedir más y más y Rafa se quedó en cierto punto y nos desfrecuenciamos… cuando tú te trabajas a ti mismo y el otro no, eso pasa”
, explicó.
Finalmente, detalló que el 1 de febrero fue la fecha clave en la que la situación se tornó insostenible. Tras intentar reconectar durante cuatro meses, el 1 de junio decidieron que la separación era el único camino. Arboleda descartó cualquier posibilidad de reconciliación futura, enfatizando que la vida ahora le exige priorizar su bienestar emocional y el establecimiento de límites personales.
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