De acuerdo con las definiciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la demencia constituye un concepto que abarca diversas afecciones capaces de deteriorar la memoria, el razonamiento y la autonomía en las labores diarias. Actualmente, esta condición afecta a más de 55 millones de personas en todo el planeta, registrándose una alarmante cifra de casi diez millones de diagnósticos nuevos cada año.
Históricamente, los esfuerzos científicos se han concentrado en el estudio directo del cerebro; sin embargo, nuevas evidencias sugieren que el declive cognitivo podría estar estrechamente relacionado con problemas de salud en otras áreas del cuerpo, denominadas enfermedades periféricas. Se estima que hasta un 45 por ciento de los cuadros de demencia podrían evitarse o postergarse mediante un control riguroso de estos factores de riesgo detectados.
Una exhaustiva revisión sistemática que ha sido divulgada en la revista Nature Human Behaviour indica que aproximadamente un tercio de los casos detectados de demencia guardan una conexión estadística con 16 patologías periféricas. Entre este grupo de dolencias se han identificado la enfermedad periodontal, los trastornos hepáticos crónicos, la diabetes mellitus tipo 2, así como deficiencias en la audición y la visión.

Este vínculo ha sido cuantificado específicamente en un 33,18% de la carga global de la demencia, con un rango de precisión estadística (intervalo de confianza del 95%) situado entre el 16,80% y el 48,43%. Según los expertos, este porcentaje se traduce en 18,8 millones de casos prevalentes, lo cual demuestra la enorme repercusión que tienen las afecciones no neurológicas en el desarrollo de este síndrome a escala internacional.
El estudio fue liderado por los investigadores Zhenhong Deng y Yuxin Yang, pertenecientes a la Sun Yat-sen University. El equipo analizó una base de datos de más de 200 trabajos de investigación previos registrados en PubMed hasta el mes de septiembre de 2024. Aunque inicialmente se evaluaron 26 enfermedades periféricas, se concluyó que solo 16 presentan un riesgo real de incrementar la incidencia de la demencia.
Principales afecciones identificadas
Dentro de los diagnósticos con mayor impacto sobresalen la periodontitis (afección grave de las encías), la cirrosis, la pérdida de la capacidad auditiva, la ceguera y la diabetes tipo 2. Para determinar la fracción atribuible poblacional, los autores emplearon métricas del Global Burden of Disease Study y el biobanco del Reino Unido, ajustando los resultados según la edad, el sexo, la ubicación geográfica y el nivel socioeconómico en un periodo comprendido entre 1990 y 2021.
“Cada vez hay más pruebas que sugieren que las enfermedades periféricas actúan como factores de riesgo para la demencia, pero la carga a nivel poblacional de demencia asociada con diversas enfermedades periféricas sigue siendo desconocida”
señalaron en su informe Zhenhong Deng, Yuxin Yang y el resto de los colaboradores.

La investigación detalló la contribución específica de las siguientes afecciones al peso total de la demencia:
- Enfermedad periodontal: representa el mayor impacto con un 6,10%.
- Cirrosis y patologías hepáticas crónicas: 5,51%.
- Presbiacusia y pérdida auditiva: 4,70%.
- Ceguera y problemas visuales graves: 4,30%.
- Diabetes tipo 2: 3,80%.
- Insuficiencia renal crónica: 2,74%.
- Artrosis: 2,26%.
- Accidente cerebrovascular: 1,01%.
- Cardiopatía isquémica: 0,97%.
- Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC): 0,92%.

El espectro de las 16 condiciones analizadas también incluye problemas cardiovasculares como la fibrilación auricular, además de trastornos de origen inflamatorio como la artritis reumatoide, el asma, la esclerosis múltiple y la enfermedad inflamatoria intestinal.
Como conclusión, el grupo de la Sun Yat-sen University enfatizó:
“Este estudio reveló que una serie de enfermedades periféricas se asocian a un mayor riesgo de demencia y, en conjunto, representan aproximadamente un tercio del peso global de la demencia, lo que subraya la necesidad de estrategias de salud pública específicas”.
Los metaanálisis realizados ofrecen evidencia sólida sobre la relación entre la demencia y patologías que no atacan directamente al cerebro. Los científicos sostienen que estos hallazgos refuerzan la teoría de que la demencia no siempre es producto de una lesión neurológica primaria, lo que abre una ventana de oportunidad para la prevención a través del tratamiento temprano de otras dolencias comunes.
Finalmente, a pesar del respaldo estadístico, los autores aclaran que el estudio demuestra una correlación y no necesariamente una causalidad directa. Por este motivo, sugieren que futuras indagaciones profundicen en los procesos biológicos que conectan estas enfermedades con el cerebro, buscando optimizar los protocolos de diagnóstico precoz y prevención a largo plazo.
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