El territorio de los Estados Unidos enfrenta actualmente una anomalía meteorológica de proporciones considerables. Una intensa ola de frío extremo ha impactado sorpresivamente al sur de Florida, alterando de forma drástica las condiciones climáticas de la región. En fechas recientes, el popularmente conocido como el «Estado del Sol Radiante» ha registrado temperaturas mínimas que no se alcanzaban desde hace más de diez años.
En localidades emblemáticas como Miami y Fort Lauderdale, los registros térmicos se situaron cerca de los 0 ºC. Este umbral resulta sumamente inusual para una zona geográfica donde impera habitualmente el clima cálido y los cielos despejados. Estos datos estadísticos confirman que se trata del evento de frío más agudo registrado desde el año 2010, configurando un entorno desconocido tanto para los residentes como para la fauna de la zona.
Esta reducción drástica de la temperatura no solo ha trastocado la rutina de los seres humanos; la fauna local también sufre las consecuencias. De manera particular, los reptiles se encuentran en una situación vulnerable, ya que son organismos que dependen estrictamente de las condiciones térmicas de su entorno para poder regular su propia temperatura corporal.
El curioso fenómeno de la inmovilización
Dentro de la diversidad animal de la zona, las iguanas han acaparado todas las miradas debido a su peculiar respuesta ante el frío. Ante el desplome de los termómetros en el sur de Florida, estos animales entran en un estado de inmovilización temporal. Sus cuerpos sufren una parálisis que les impide sostenerse con fuerza de las ramas de los árboles donde habitualmente descansan.
Este proceso biológico ha generado una estampa visual sorprendente: decenas de iguanas cayendo desde las alturas, permaneciendo en el suelo aparentemente sin signos vitales. No obstante, es fundamental aclarar que la mayoría de estos reptiles no han fallecido. Se encuentran en un estado de letargo profundo o aturdimiento, permaneciendo indefensas hasta que el clima se torna más cálido y recuperan su capacidad de movimiento.
Es importante destacar que el impacto de estas heladas no es exclusivo de las iguanas. Otras especies, incluyendo a las tortugas marinas y diversas serpientes, también presentan signos evidentes de aturdimiento por frío. Sin embargo, el fenómeno de las iguanas es el que mayor impacto visual y alarma social causa debido a su presencia masiva en entornos urbanos y áreas residenciales.
Protocolos y advertencias de las autoridades
Frente a este escenario, la Comisión de Pesca y Vida Salvaje de Florida ha implementado medidas de comunicación para orientar a la ciudadanía y proteger a los animales. El organismo difundió una alerta oficial sobre la posibilidad de que los ciudadanos encuentren iguanas inmóviles en sus jardines, patios o espacios públicos.
Debido a la excepcionalidad de la situación, se ha dado a conocer que
«una Orden Ejecutiva permite a quienes hallen iguanas caídas en sus propiedades retirarlas y entregarlas a las autoridades»
. Esta medida busca facilitar la gestión adecuada de estos ejemplares durante la contingencia climática.
Asimismo, la Comisión ha enfatizado un dato clave: las iguanas verdes son consideradas una especie invasora en el estado. Su crecimiento poblacional descontrolado perjudica los ecosistemas de Florida, pues compiten directamente con las especies nativas y rompen el balance ambiental. Por ello, se solicita a la población evitar intervenciones improvisadas que puedan empeorar la situación.
Riesgos de la manipulación indebida
Las recomendaciones de seguridad son estrictas en cuanto al manejo de estos animales. Se prohíbe y desaconseja totalmente trasladar iguanas vivas al interior de viviendas o vehículos con la intención de brindarles calor. Según los expertos de la Comisión, estos reptiles pueden salir de su estado de parálisis de forma repentina al recuperar temperatura.
Al despertar, es común que las iguanas reaccionen de forma agresiva o defensiva al sentirse atrapadas. Sus herramientas naturales de defensa incluyen:
- Colas largas que utilizan como látigos.
- Dientes afilados para morder.
- Garras potentes capaces de causar heridas.
Por tanto, su manipulación representa un riesgo físico real para personas que no tengan entrenamiento en el manejo de vida silvestre.

La presencia de la iguana verde en el sur de Florida se debe a ejemplares provenientes de América Central y América del Sur. En sus lugares de origen, los eventos de frío extremo son inexistentes. Al ser animales de sangre fría, carecen de la capacidad interna de los mamíferos para generar calor, dependiendo enteramente de la radiación solar.
Cuando la temperatura del ambiente cae por debajo de los 10 ºC, el cuerpo de la iguana activa un mecanismo de supervivencia similar a la hibernación. Durante esta fase, el metabolismo se reduce al mínimo indispensable; tanto la frecuencia cardíaca como el flujo de sangre bajan notablemente. Físicamente, es posible notar cambios en su apariencia: el color verde brillante se torna grisáceo y los ojos pueden verse más hundidos de lo normal.
Finalmente, una vez que el sol vuelve a calentar la superficie y las temperaturas suben, los ejemplares recuperan su vitalidad, regresan a las copas de los árboles y retoman su ciclo de vida natural.
Este comportamiento tan específico ante las olas de frío se ha erigido como un símbolo de la interacción entre el cambio climático y las especies invasoras en Florida, subrayando la relevancia de conocer la biología animal ante fenómenos meteorológicos de alta intensidad.
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