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Llamado a la calma tras el asesinato de Saif al Islam en Libia

El Consejo Presidencial de Libia, máximo órgano de las autoridades que cuentan con el reconocimiento de la comunidad internacional, ha realizado este miércoles un exhorto urgente a la serenidad de la población. Esta reacción surge tras el asesinato de Saif al Islam, quien fuera el hijo mayor del fallecido líder libio Muamar Gadafi. El organismo ha solicitado a la ciudadanía y actores políticos «esperar» a que las investigaciones arrojen resultados, puesto que, hasta el momento, ningún grupo ha asumido la responsabilidad del ataque.

Investigación oficial en curso

La entidad gubernamental manifestó su «profundo pesar» por el suceso y confirmó que la Fiscalía ya ha dado inicio a un proceso investigativo formal. El objetivo primordial es esclarecer las circunstancias exactas y los motivos detrás de este incidente violento. «Hacemos un llamamiento a todas las fuerzas políticas a esperar la evolución de los resultados de la investigación oficial, que seguiremos de cerca para garantizar que no haya impunidad», expresaron las autoridades en un comunicado oficial.

A través de un pronunciamiento difundido en sus canales digitales, el Consejo Presidencial señaló que comprende plenamente el clima de inquietud que genera el asesinato de una figura de la relevancia de Saif al Islam. En este contexto, manifestaron su compromiso para que las pesquisas concluyan con celeridad, al tiempo que demandaron a todos los sectores involucrados moderar sus declaraciones y evitar cualquier tipo de incitación a la violencia.

Ataque contra la estabilidad nacional

Para las autoridades libias, el trasfondo de este asesinato podría ser un intento deliberado por «socavar los esfuerzos de reconciliación nacional». Asimismo, indicaron que el crimen busca frenar el avance hacia la organización de comicios transparentes y democráticos donde los ciudadanos puedan designar a sus nuevos mandatarios.

«Libia no está gobernada por la violencia ni está construida sobre el miedo y las ejecuciones extrajudiciales»

Esta afirmación contundente por parte del organismo se dio luego de que la Fiscalía confirmara el despliegue de un equipo de peritos forenses en la residencia de Saif al Islam. Tras las diligencias iniciales, se corroboró que la víctima perdió la vida a causa de múltiples impactos de proyectil de arma de fuego.

Representantes del Ministerio Público informaron mediante sus redes sociales que los especialistas ya se encuentran recopilando evidencia física y tomando testimonios. El trabajo de los investigadores se centra actualmente en establecer un círculo de sospechosos para proceder legalmente contra quienes resulten responsables de este hecho delictivo.

Detalles del atentado en Zintan

La noticia sobre el fallecimiento de Saif al Islam fue dada a conocer la noche del martes por su representante legal, Abdulá Ozman Abdurrahim. El abogado precisó que un comando integrado por cuatro individuos armados, cuya identidad aún se desconoce, logró infiltrarse en la vivienda del hijo de Gadafi situada en la localidad de Zintan, ubicada al suroeste de la capital, Trípoli.

Ante la gravedad de lo ocurrido, Abdurrahim instó a las Naciones Unidas y a otros organismos de justicia global a asumir sus deberes morales y jurídicos. El jurista solicitó la apertura de una indagación que sea «independiente y transparente», enfatizando que este crimen representa un peligro inminente para la estabilidad y la paz del territorio africano.

Desmentidos y contexto político

Por otro lado, la unidad conocida como la Brigada de Combate 444, que opera bajo el mando del Gobierno de Unidad Nacional, ha negado categóricamente cualquier vinculación con el suceso en Zintan. Tras ser blanco de acusaciones en redes sociales, el grupo militar emitió un comunicado asegurando que no poseen la capacidad de despliegue ni la fuerza necesaria para ejecutar una operación de esa naturaleza.

Es importante recordar que Saif al Islam fue proyectado durante años como el heredero político de su padre, quien fue capturado y ejecutado en octubre de 2011 en el contexto de la Primavera Árabe. Posteriormente, un tribunal en Libia le impuso la pena capital por cargos relacionados con crímenes de guerra perpetrados durante el conflicto civil.

No obstante, en el año 2017, una milicia vinculada a las autoridades del este del país y al Ejército Nacional Libio —liderado por Jalifa Haftar— le otorgó la libertad tras permanecer seis años detenido. Dicha medida fue duramente cuestionada por el gobierno de Trípoli, que no reconoció la amnistía dictada por el Parlamento de Tobruk.

Sobre el fallecido también pesaba una orden de captura internacional del Tribunal Penal Internacional (TPI). En 2021, intentó formalizar su candidatura para las elecciones presidenciales programadas para ese ciclo; sin embargo, el proceso electoral fue suspendido y hasta la fecha no existe una nueva convocatoria oficial.

Actualmente, Libia atraviesa una profunda fragmentación política con dos administraciones enfrentadas. La Cámara de Representantes ha desconocido el mandato de Abdul Hamid Dbeibé tras el aplazamiento de las elecciones, designando a un primer ministro alterno, una postura que es rechazada por el Ejecutivo en Trípoli, el cual mantiene el reconocimiento de los organismos internacionales.

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