Superar una fobia puede tomar años, y para Carola Sixto, el desafío fue el aire. Esta periodista permaneció una década y media sin poner un pie en una aeronave, rechazando viajes al Caribe o encuentros familiares al otro lado del Atlántico por un temor paralizante que duró quince años.
Su perspectiva cambió tras realizar un curso especializado, pero la curiosidad sobre el origen de su ansiedad persistió. Tras quedar desempleada, Carola Sixto decidió volcar su vivencia en el blog Miedo a los Aviones. Según relata ella misma:
“Descubrí —para mi sorpresa— que había muchísima gente con miedo a volar. Yo pensaba que era la única y eso me hacía sentir horrible”.
Lo que inició como un espacio digital se expandió rápidamente a las redes sociales, donde conectó con personas cuyas vidas estaban limitadas por este temor. No se trataba solo de viajes turísticos.
“Por ejemplo, hubo abuelas que hicieron el curso para superar el miedo y poder ir a conocer a sus nietos que viven lejos. Madres que viven en Venezuela o en Colombia y hace mucho no ven a sus hijos. Enfrentar el miedo a volar no es solo para ir a Disney, como cree mucha gente”, explica Sixto.
Actualmente, es la coautora, junto al aviador Nicolás Labat, de la obra titulada “100 preguntas a un piloto de línea aérea”, disponible de forma gratuita por tiempo limitado o en formato físico.

El compromiso de Carola con esta causa la llevó a desarrollar diversas herramientas, incluyendo el trabajo conjunto con psicólogos para organizar cursos, la creación de una aplicación móvil y hasta un manual de juegos para entretenerse durante el trayecto. Sin embargo, las dudas de los viajeros persistían.
“A pesar de volar mejor, las personas que hacían el curso o que me seguían por IG a veces bajaban del avión y me escribían: ‘No entendí por qué el avión estaba por aterrizar y después volvió a subir’. ‘No me gusta nada cuando el avión da un giro después de despegar, habrá sido que el piloto era muy joven?’ Y así…»
Movida por su instinto periodístico, comenzó a consultar a pilotos en los aeropuertos sobre las condiciones climáticas o las posibles turbulencias. Fue así como conoció a Nicolás Labat, un profesional del aire interesado en ayudar a los pasajeros ansiosos. Esta colaboración permitió que las inquietudes de los usuarios se convirtieran en respuestas técnicas pero comprensibles, buscando, como dice Carola, apagar esa alarma interna que genera pensamientos catastróficos.

El resultado final es un compendio de un centenar de dudas frecuentes.
“Ahora mi sueño es que la gente viaje con el libro y si en algún momento del vuelo les aparece la ansiedad, por alguna cuestión relacionada con el vuelo, puedan encontrar respuestas”, afirma la autora.
Por su parte, el piloto Nicolás Labat también ha transformado su labor cotidiana: ahora ofrece anuncios de cabina más detallados durante las turbulencias y recibe a los pasajeros con temor antes del despegue para brindarles tranquilidad.
Dudas frecuentes del pasajero ansioso
¿Es posible desembarcar si el avión aún no ha despegado?
Una vez que se ha completado el embarque de pasajeros, se han cerrado las compuertas y se han retirado los sistemas de acceso (mangas o escaleras), el descenso no está permitido. Para quienes padecen claustrofobia o ansiedad elevada, se recomienda subir al final del proceso de embarque y notificar a los tripulantes de cabina sobre su estado para recibir asistencia. Un proceso de embarque estándar en vuelos domésticos suele demorar unos 30 minutos.
¿Por qué parece que los motores pierden fuerza justo al despegar?
Es una percepción común pero errónea; la potencia no disminuye. Lo que el pasajero percibe es un cambio en la acústica.
Este fenómeno ocurre por varias razones técnicas: las ruedas dejan de rozar la pista a gran velocidad, los pilotos retraen el tren de aterrizaje para optimizar la aceleración y se ajusta levemente la potencia para mitigar el ruido ambiental en zonas urbanas cercanas, cumpliendo normativas internacionales sin comprometer el ascenso.
¿Cuál es el protocolo si un piloto sufre un desmayo?
Existe un procedimiento riguroso denominado “piloto incapacitado”, el cual se ensaya constantemente en simuladores. En este escenario, el segundo piloto asume el control total de la aeronave de forma segura, mientras la tripulación de cabina socorre al afectado. Se informa de inmediato al control de tráfico aéreo para obtener prioridad y se aterriza en el aeropuerto idóneo más cercano.
¿Los pilotos consumen alimentos distintos?
Sí, en los vuelos donde se provee alimentación a la tripulación técnica, los pilotos suelen ingerir menús diferentes entre sí. El objetivo es evitar que, ante una eventual intoxicación alimentaria, ambos resulten afectados al mismo tiempo.
¿Es el despegue el momento de mayor peligro?
Los especialistas prefieren el término “fase crítica”. Estadísticamente, la etapa de aproximación —que inicia unos 15 minutos antes del aterrizaje— es más compleja que el despegue. Esto se debe a la cercanía con el suelo, la mayor densidad de tráfico aéreo y factores meteorológicos variables.

Para garantizar la seguridad, se aplican protocolos estrictos como:
- La tripulación de cabina no interrumpe a los pilotos.
- Se ejecutan exhaustivas listas de chequeo antes de cada maniobra.
- Se evita cualquier conversación ajena a la operación técnica (regla de cabina estéril).
Además, la tecnología moderna alerta sobre la proximidad del terreno o la presencia de otras aeronaves.
¿En qué momento se informa a los pasajeros sobre un inconveniente?
El protocolo dicta que primero se debe identificar la falla y ejecutar los pasos del manual del fabricante. La comunicación a los viajeros se realiza solo si la situación afecta directamente su experiencia, como cambios de ruta, retrasos o si se requiere alguna acción específica por parte de los ocupantes.
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