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Tequila y murciélagos: El vínculo vital para su sostenibilidad

El tequila se ha consolidado como el alma de las celebraciones en México, no obstante, detrás de esta emblemática bebida reside una conexión profunda con la biodiversidad y la preservación del entorno natural. Fue en el año 2006 cuando la Unesco otorgó el reconocimiento de Patrimonio Mundial de la Humanidad a los paisajes de agave situados en Jalisco, resaltando el valor tanto cultural como biológico que envuelve a este destilado de origen prehispánico.

La trayectoria de esta bebida se remonta a la época mesoamericana con la fermentación del jugo extraído del agave. Posteriormente, con la llegada de los colonizadores españoles, se incorporaron técnicas de destilación que han perdurado por más de 500 años. En esta larga cronología, un protagonista inesperado ha sido fundamental para su subsistencia: el murciélago.

Investigaciones publicadas por UNAM Global y lideradas por los especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Rodrigo Antonio Medellín Legorreta y Luis Enrique Eguiarte Fruns, adscritos al Instituto de Ecología, confirman que tres variedades de murciélagos desempeñan un rol crítico en la polinización del Agave tequilana, que es el componente base para la elaboración del tequila.

Un mamífero que juega un papel importante en la producción del tequila. Foto: (Enciclovida)

El proceso natural de polinización y resiliencia

Debido a sus hábitos nocturnos, estos mamíferos voladores pueden trasladarse hasta 100 kilómetros con el fin de alimentarse del néctar de las flores de agave. Durante este proceso, transportan polen, lo que garantiza la generación de semillas aptas para la reproducción. Este fenómeno es vital, ya que permite restaurar la variabilidad genética del agave, fortaleciendo a la planta contra posibles plagas y otorgándole mejores herramientas para enfrentar los efectos del cambio climático.

El experto Medellín Legorreta sostiene que, si se permite que apenas un cinco por ciento de los agaves florezcan, es posible recuperar la riqueza genética en un periodo de una o dos generaciones de plantas.

La iniciativa ‘Bat Friendly’ y la industria sostenible

Este hallazgo científico impulsó la creación del sello tequila “Bat Friendly”. Esta certificación es el resultado de un esfuerzo conjunto con diversos productores industriales que han accedido a permitir la polinización natural en sus cultivos mediante la intervención de los murciélagos. Desde el inicio de este proyecto en 2016, se han comercializado más de 300 mil botellas con este distintivo, uniendo de forma efectiva la tradición, la conservación y la sostenibilidad comercial.

Dicha estrategia es determinante para la protección de los murciélagos magueyeros (Leptonycteris yerbabuenae). Esta especie ha visto mermada su población a causa de la degradación de sus ecosistemas y la escasez de fuentes alimenticias. Paralelamente, se busca blindar la productividad del Agave tequilana, el cual se encuentra actualmente bajo amenaza debido a la clonación masiva en plantaciones industriales. Esta falta de diversidad genética vuelve a los cultivos sumamente vulnerables ante el ataque de bacterias y hongos.

Tequila sostenible: la polinización de murciélagos fortalece los agaves. (Secretaría de Turismo de México)

Ciencia y tradición para el futuro de la biodiversidad

Por su parte, Eguiarte Fruns advierte que, aunque las extensiones de agave azul en el estado de Jalisco son visualmente impactantes, el modelo actual conlleva riesgos si se excluye la polinización natural. Estudios genéticos efectuados en los campos bajo el sello “Bat Friendly” ratifican que estas plantas poseen niveles superiores de variabilidad genética, cumpliendo con el propósito de robustecer la resistencia del agave frente a las fluctuaciones climáticas y enfermedades.

Este esquema de protección ambiental obtuvo un reconocimiento internacional relevante durante la 13 Conferencia de las Partes sobre Biodiversidad celebrada en Cancún. En dicho evento, se expuso como un caso de éxito donde

“la investigación científica, la industria y la conservación pueden integrarse para un beneficio mutuo”

.

La interacción entre los murciélagos, los agaves y la producción de tequila constituye un círculo virtuoso que no solo resguarda la naturaleza, sino que asegura el futuro de una de las tradiciones más representativas de la cultura mexicana. Al degustar una copa de tequila, es imperativo reconocer el esfuerzo silencioso de los murciélagos, quienes actúan como custodios del equilibrio ecológico necesario para que este legado continúe existiendo.

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