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Guía del Dr. Sanagustín para consumir kéfir y mejorar la digestión

En el transcurso de los últimos meses, el interés por el cuidado de la microbiota y el bienestar del sistema digestivo ha experimentado un crecimiento notable. Esta tendencia, impulsada en gran medida por la influencia de las redes sociales, ha catapultado la fama de ciertos alimentos probióticos, siendo el kéfir el ejemplo más representativo de este fenómeno actual.

Pese a tratarse de un producto con múltiples propiedades saludables, persiste una falta de conocimiento general sobre aspectos fundamentales, tales como la cantidad diaria sugerida o la manera óptima de integrarlo en la alimentación. El especialista Alberto Sanagustín, médico que difunde contenido educativo en plataformas digitales, ha profundizado en este tema a través de su cuenta de TikTok @saludenvideo.

Recomendaciones para una correcta asimilación del kéfir

Aunque la ingesta de kéfir parezca una acción sencilla, el método utilizado para sumarlo a la dieta determina directamente la tolerancia del sistema digestivo y el aprovechamiento real de sus virtudes. Al ser un producto cargado de nutrientes, microorganismos vivos y probióticos, una introducción brusca puede desencadenar efectos secundarios indeseados como inflamación abdominal, gases o un incremento repentino en la frecuencia de las deposiciones, especialmente en personas que no están habituadas a su consumo.

Debido a esto, la instrucción primordial consiste en realizar una transición gradual. Los expertos sugieren seguir estas pautas:

  • Iniciar con una porción moderada de aproximadamente 100 mililitros diarios, lo que equivale a media taza.
  • Si el organismo muestra una buena aceptación y tolerancia, se puede elevar la cantidad paulatinamente hasta alcanzar un rango de entre 200 y 250 mililitros al día.

¿Cuál es el momento idóneo para su consumo?

No existe un horario único y obligatorio para ingerir kéfir, pero es vital ajustarlo según la rutina personal y la reacción biológica de cada individuo. Entre las opciones más frecuentes se destacan:

  • Por la mañana en ayunas: Representa un comienzo de jornada ligero que activa la entrega de probióticos desde las primeras horas del día.
  • Antes de ir a dormir: Gracias a que es un alimento de fácil digestión, puede favorecer la regulación del tránsito intestinal durante el descanso nocturno.

Este alimento es sumamente versátil y puede combinarse con ingredientes como frutas, avena o semillas para conformar un desayuno o cena nutritiva. No obstante, se advierte que debe evitarse su consumo inmediatamente después de comidas copiosas o pesadas. Hacerlo podría entorpecer el proceso digestivo y generar molestias, lo que restaría eficacia a las bondades del kéfir.

El valor de la regularidad en el consumo

Los cambios favorables asociados al kéfir, tales como el fortalecimiento de la flora intestinal y la optimización de los procesos digestivos, no se manifiestan de forma inmediata si su consumo es solo esporádico. El factor determinante es la constancia. La ingesta cotidiana, incluso en volúmenes reducidos, facilita que los microorganismos benéficos se establezcan de manera equilibrada en el intestino.

Es fundamental recordar que cada organismo reacciona de forma particular. Por ello, se aconseja monitorear la respuesta corporal para calibrar la cantidad, el momento del día y las mezclas alimenticias según la tolerancia de cada persona. Algunos individuos podrían requerir dosis de inicio todavía menores, mientras que otros asimilan cantidades mayores con rapidez. La prioridad debe ser siempre escuchar las señales del cuerpo e incorporar el kéfir de forma progresiva para potenciar sus efectos positivos sin sobrecargar el sistema.

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