Tras la jornada electoral en Costa Rica, la representante del oficialista Partido Pueblo Soberano (PPSO), Laura Fernández, se alzó con el triunfo tras obtener el 48,51% de los sufragios. Durante su primer discurso como presidenta electa, Fernández anunció formalmente el inicio de la «Tercera República», proyectando una serie de «cambios» sustanciales en la interacción entre la oposición y las agrupaciones políticas, además de proponer una visión de la libertad de prensa como un «servicio a la sociedad».
Debido a que los resultados le otorgaron la victoria de manera definitiva en la primera vuelta, la líder del PPSO se dirigió a sus simpatizantes resaltando el «mandato claro» que recibió de la ciudadanía. En este contexto, aseguró que su administración impulsará una transformación «profunda e irreversible» para el país centroamericano, marcando un hito con la inauguración de este nuevo ciclo político e institucional.
Contexto histórico y fin de una era
La propuesta de Fernández se contrapone directamente al legado de la denominada Junta Fundadora de la Segunda República, un gobierno de facto establecido por insurgentes que asumieron el mando por un periodo de 18 meses tras un conflicto civil que dejó un saldo aproximado de 2.000 fallecidos. Aquella etapa culminó con la transición al poder de Otilio Ulate Blanco y dejó avances históricos significativos para la nación:
- La abolición del Ejército costarricense.
- La fundación del Tribunal Superior Electoral.
- El reconocimiento del sufragio femenino.
- La eliminación de la segregación racial.
Sobre este relevo generacional, la presidenta electa enfatizó que la etapa iniciada hace décadas debe dar paso a una nueva construcción nacional:
«Lo que se llamó la Segunda República, en 1948, en campos de batalla abnegados por la sangre de nuestros padres y hermanos, ha quedado en el pasado por la voluntad expresa del pueblo de Costa Rica, por eso nos toca a nosotros edificar la Tercera República, por eso y para eso se instalará el nuevo gobierno»
La dirigente conservadora adelantó que su gestión buscará «articular el cambio» de manera directa. Asimismo, señaló que «vaticinar que uno de los cambios más significativos de la Tercera República que hoy se inaugura, será relativo a la forma en que actúa la oposición al gobierno y los partidos políticos en general». Fernández destacó que las fuerzas políticas que no ganaron tienen una responsabilidad ética con la nación, prometiendo que su ejecutivo «les concederá los espacios pertinentes para que cumplan los deberes cívicos y políticos».
Visión sobre el periodismo y la democracia
En lo referente al rol de los medios de comunicación, Laura Fernández expresó su postura sobre el ejercicio informativo bajo un enfoque democrático.
«En esta Tercera República, como demócrata que soy, creo que la prensa debe ser auténticamente libre para cumplir su labor cotidiana de informar sobre el acontecer y que la libertad de prensa, así entendida, comprende el deber y el derecho a la crítica periodística»
, afirmó. No obstante, equilibró su discurso sosteniendo que el ejercicio de informar es, por definición, un beneficio esencial para la colectividad.
El ascenso de Fernández se concreta tras su trayectoria en el actual gabinete de Rodrigo Chaves. Antes de ser candidata, se desempeñó como ministra de Planificación Nacional y Política Económica y, posteriormente, como jefa del Ministerio de la Presidencia, cargos a los que renunció en enero de 2025 para iniciar su carrera hacia la jefatura de Estado.
Finalmente, el actual mandatario Rodrigo Chaves felicitó a su sucesora y garantizó que se llevará a cabo «una transición sin costuras de ningún tipo». El objetivo es que la nueva administración reciba el mando el próximo 8 de mayo ya «con impulso». Por su parte, Fernández respondió con un mensaje de continuidad y aprecio institucional, manifestando su «profundo respeto por lo construido y lo avanzado» durante el periodo actual.
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