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Nuevas claves para fortalecer tendones y optimizar el rendimiento

El investigador principal de la Universidad de California, el doctor Keith Baar, se ha posicionado como uno de los referentes más destacados en la promoción de sistemas disruptivos para el robustecimiento de ligamentos y tendones.

Su metodología, diseñada para perfeccionar la funcionalidad de estos tejidos por encima del simple crecimiento muscular, ha sido adoptada por diversos equipos profesionales y deportistas de élite en múltiples campos de acción.

El impacto de los tejidos conectivos en la capacidad atlética

Históricamente, los planes de entrenamiento han concentrado sus esfuerzos en incrementar la resistencia cardiovascular o la hipertrofia muscular. Sin embargo, los tejidos conectivos han sido relegados a un segundo plano, a pesar de que el doctor Baar los define como un “puente fundamental” que conecta los huesos con los músculos.

Estos elementos son cruciales para la transmisión de potencia y la amortiguación de impactos durante ejercicios de gran exigencia. Baar señala que ignorar el entrenamiento de tendones y ligamentos no solo frena el progreso deportivo, sino que aumenta considerablemente la probabilidad de sufrir afecciones graves, como los desgarros de ligamentos o las roturas del tendón de Aquiles.

“Obtenemos tirones musculares cuando el tendón es más rígido de lo que el músculo puede soportar”

afirmó con contundencia el especialista al analizar la relación entre la rigidez tendinosa y la capacidad muscular.

La atención a los tejidos conectivos transforma la prevención de lesiones y eleva el estándar de preparación física en atletas de élite (Imagen Ilustrativa Infobae)

Este enfoque ha ganado terreno a nivel global. Organizaciones de renombre como los Denver Broncos, el Cirque de Soleil y el equipo nacional de ciclismo de Inglaterra han integrado los esquemas de trabajo de Baar con el objetivo primordial de minimizar las lesiones por estrés repetitivo.

El científico recalca que prácticas convencionales como la flexibilidad estática o los estiramientos pasivos previos a la actividad física resultan insuficientes para blindar estos tejidos de manera efectiva.

Un ejemplo crítico que menciona Baar es el de la gimnasia femenina universitaria en Estados Unidos. En este ámbito, aun cuando las deportistas realizan extensas sesiones de estiramiento, se registran tasas alarmantemente altas de roturas en el tendón de Aquiles.

En la gimnasia universitaria estadounidense, la incidencia de lesiones en tendones evidencia la necesidad de nuevas estrategias preventivas (Jerome Miron-USA TODAY Sports)

Metodologías de entrenamiento: pliometría e isometría

La propuesta técnica de Keith Baar se fundamenta en la ejecución de ejercicios pliométricos y protocolos de contracción muscular controlada. El fin es potenciar la elasticidad y la capacidad de reacción del tejido conectivo. Acciones como los saltos de tipo “pogo” o las series de movimientos cortos y potentes buscan que el músculo responda instantáneamente para salvaguardar la integridad de los ligamentos.

Además del entrenamiento de potencia, Baar recomienda encarecidamente la realización de ejercicios isométricos de larga duración. Estas técnicas consisten en sostener una contracción sin desplazamiento articular durante periodos de 10 a 30 segundos, manteniendo el músculo en una posición elongada.

“Si aplicamos fuerza contractil sobre el tendón durante más tiempo, entre diez y treinta segundos, obtenemos una gran adaptación”

Para lograr resultados óptimos, el investigador aconseja integrar de dos a tres repeticiones por cada sesión, con una frecuencia de dos veces por semana, funcionando como un anexo a la planificación principal de entrenamiento.

Una correcta rutina de estiramiento de isquiotibiales mejora la flexibilidad y protege contra desgarros en deportistas de alto rendimiento (Freepik)

Personalización según la disciplina deportiva

Estas estrategias son maleables según las necesidades de cada atleta. Por ejemplo, los corredores deben priorizar el trabajo en tobillos, rodillas e isquiotibiales. Por otro lado, quienes practican deportes de raqueta necesitan enfocarse en el fortalecimiento de codos y hombros.

Se sugieren ejercicios específicos como el “lunge hold” (estocada estática), el “row hold” con TRX o el mantenimiento de la posición en flexión de brazos, realizando de una a tres rondas con rangos de movimiento controlados.

Un caso de éxito notable es el de Emil Abrahamsson, escalador de alto nivel, quien tras cuatro semanas implementando protocolos de suspensiones breves, logró un incremento del 2.400% en su fuerza de agarre. Es fundamental notar que, aunque este dato es verídico, los resultados pueden variar y no necesariamente se aplican de igual forma a la población general.

El cuidado específico de las rodillas resulta esencial para sostener la exigencia física en disciplinas de impacto y velocidad (Freepik)

Nutrición estratégica: la importancia del colágeno

Complementando el estímulo físico, Baar impulsa el consumo de suplementación de colágeno potenciada con vitamina C antes de las sesiones de entrenamiento tendinoso. Según sus investigaciones, esta mezcla favorece la creación de nuevas fibras de colágeno, acelerando los procesos de adaptación.

En sus ensayos clínicos, se determinó que sujetos que ingirieron 15 gramos de colágeno con vitamina C antes de ejercitarse con cuerda mostraron una mayor síntesis de esta proteína en comparación con grupos que consumieron dosis menores o nulas.

A diferencia de otras fuentes como la proteína de suero, el colágeno provee glicina, un aminoácido que constituye una tercera parte de la estructura del colágeno y es vital para la reparación de los tejidos tras el desgaste físico.

La combinación de colágeno y vitamina C emerge como recurso clave para optimizar la regeneración y resistencia de los tejidos conectivos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sobre este punto, el fisioterapeuta Dan Giordano, de Bespoke Physical Therapy, coincide en que la ingesta de colágeno puede ser beneficiosa si se sincroniza con entrenamientos de carga tendinosa o resistencia. No obstante, Giordano aclara que “se requieren más estudios, de mayor duración y con grupos más amplios” para establecer con precisión las dosis ideales y los efectos preventivos definitivos a largo plazo.

Pese a la necesidad de mayor evidencia científica, el trabajo de Baar ha transformado la visión sobre la nutrición y el entrenamiento integrado. Someter a los tendones a tensiones sostenidas de 10 a 30 segundos se perfila como una vía altamente eficaz para quienes buscan maximizar su rendimiento y reducir significativamente el riesgo de lesiones en contextos de alta demanda física.

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