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Nuevas guías alimentarias 2025-2030: Proteínas y nutrientes clave

Las recientes Guías Alimentarias 2025-2030 presentadas por el gobierno de Estados Unidos han introducido lo que diversos especialistas califican como una “pirámide invertida”. En este nuevo esquema, las proteínas y las grasas saludables pasan a ocupar un lugar de mayor relevancia en la estructura nutricional.

Respecto a este cambio, la doctora Marianela Aguirre Ackermann, médica especialista en Medicina Interna y Nutrición y vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), subrayó la relevancia de la jerarquía nutricional detallada en el informe técnico. Según la experta, es vital profundizar en el contenido del documento íntegro y no limitarse únicamente a la interpretación de los gráficos visuales.

En el marco de este lanzamiento, el secretario de Salud de los Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., fue enfático al declarar que el mensaje central para la ciudadanía es:

“Coman comida real”

.

Dicha premisa se ve reflejada en la nueva iconografía, la cual ubica a las proteínas, los lácteos, las grasas saludables, las frutas y las verduras en el nivel superior, dejando a los cereales integrales en la base. El organismo rector mantiene, no obstante, pilares tradicionales como la restricción de sodio y grasas saturadas, fomentando patrones de alimentación equilibrados que prioricen granos enteros y vegetales, de acuerdo con lo señalado por la SAN.

Nutrientes fundamentales y patrones de alimentación

El enfoque en “comer alimentos reales” se convierte en uno de los ejes del nuevo modelo alimentario de Estados Unidos (Freepik)

Entre las recomendaciones finales para los ciudadanos se encuentran:

  • Sumar verduras en al menos una comida diaria.
  • Preferir legumbres y harinas integrales frecuentemente.
  • Asegurar un aporte de proteína en el desayuno y la merienda.
  • Organizar las compras para fomentar la cocina casera.

Finalmente, Aguirre Ackermann recordó que el placer es parte de una dieta sana:

“el disfrute, nuestra cultura alimentaria y la dimensión social de la comida son determinantes para que las recomendaciones sean sostenibles en el tiempo”

. La SAN concluye que el aumento en la ingesta de proteínas debe ser siempre una meta individualizada y no una norma general sin estratificación.

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