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A. A. Milne: 70 años del adiós al genio detrás de Winnie the Pooh

Detrás del fenómeno mundial conocido como Winnie Pooh —o Winnie the Pooh, en su lengua original— se encuentra la figura de Alan Alexander Milne. Aunque el tierno oso ha logrado trascender la fama de su creador, la vida de este escritor británico es tan fascinante como sus relatos. Milne nació en Kilburn, Londres, el 18 de enero de 1882, y su partida física ocurrió el 31 de enero de 1956 en Hartfield, Sussex. Hijo de John Vine Milne y Sarah Maria Heginbotham, se crió en el seno de una familia anglicana donde destacó tempranamente; sus biógrafos sostienen que poseía una inteligencia inusual, logrando aprender a leer por cuenta propia a los dos años de edad.

Su camino académico se inició en la escuela privada de Kilburn, institución dirigida por su padre, donde tuvo el privilegio de ser alumno de H. G. Wells, pionero de la ciencia ficción. Posteriormente, continuó sus estudios superiores en la prestigiosa Universidad de Cambridge, específicamente en el Trinity College y la Westminster School.

A pesar de que en 1903 obtuvo una licenciatura en matemáticas, su vocación literaria siempre fue predominante. Durante su etapa universitaria, estuvo al frente de la revista Granta y realizó colaboraciones junto a su hermano Kenneth utilizando las siglas AKM. Su carrera profesional despegó formalmente al unirse a la revista Punch, donde escaló hasta el puesto de editor adjunto.

Los personajes de Winnie Pooh

El estallido de la Primera Guerra Mundial marcó un punto de inflexión en su vida. Milne sirvió como oficial de señales en el Regimiento Real de Warwickshire y fue enviado al combate en el Somme. En las filas del Ejército Británico alcanzó el grado de capitán, pero fue retirado del servicio tras padecer la fiebre de las trincheras. Durante su recuperación, redactó textos de propaganda para la inteligencia militar. Una vez finalizado el conflicto, se estableció en el barrio de Chelsea y mantuvo su rango de teniente tras su baja definitiva en 1920. En esta etapa, reflejó sus convicciones en obras como Paz con Honor (1934) y, posteriormente, Guerra con Honor (1940).

A lo largo de su carrera, Milne defendió su libertad creativa frente a las imposiciones comerciales. Dejó plasmada su filosofía con estas palabras:

“La única excusa que he encontrado para escribir algo es que quiero escribirlo; y estaría tan orgulloso de que me entregaran una guía telefónica con amor como me avergonzaría crear una tragedia en verso blanco a instancias de otros”

. Esta determinación se manifestó cuando decidió dejar de explotar el universo de Pooh, cansado de la presión de los medios y del crecimiento natural de su hijo.

Pasiones y éxitos literarios

Un dato curioso sobre su vida personal era su gran afición por el críquet. Esta pasión la compartía con otros ilustres literatos como J. M. Barrie, Arthur Conan Doyle y P. G. Wodehouse, con quienes solía jugar en equipos integrados por escritores aficionados.

A. A. Milne junto a su hijo, Christopher Robin, y el peluche Winnie Pooh (Crédito: Wikipedia)

Antes de ser encasillado como autor para niños, Milne gozó de una sólida reputación como dramaturgo entre 1920 y 1930. Escribió piezas teatrales de fantasía muy exitosas, novelas contemporáneas y, en 1922, incursionó en el género policial con El misterio de la casa roja. Su vida en Chelsea estuvo marcada por el nacimiento de su hijo, Christopher Robin, quien se convertiría en la musa de sus historias más famosas. Entre sus trabajos más destacados de esta época se encuentra su versión teatral de El viento en los sauces de Kenneth Grahame.

El origen de los cuentos infantiles de Milne fue puramente doméstico: buscaba entretener a su pequeño hijo. Christopher Robin poseía un oso de peluche bautizado como Winnie Pooh, nombre inspirado en una osa negra que el niño había conocido en el Zoológico de Londres. De esos relatos familiares nacieron personajes que hoy son iconos globales: Kanga y Roo, el burro Eeyore, el entusiasta Tigger, Rabbit, Owl y el pequeño Piglet.

Aunque en 1924 se publicó inicialmente como el Oso Edwars, para 1926 el personaje recuperó su nombre definitivo. La etapa dorada de Milne incluyó los libros When We Were Very Young (1924), Winnie-the-Pooh (1926), Now We Are Six (1927) y The House at Pooh Corner (1928), todos ellos engalanados con las ilustraciones de E. H. Shepard. El éxito fue tan rotundo que la colección fue honrada con el Premio Lewis Carroll Shelf en 1958. Tras este ciclo, el autor enfocó su talento en otras áreas, como la edición de Year In, Year Out.

Legado y últimos años

Sin pretenderlo, Milne alteró el curso de la literatura para niños, convirtiéndose en un pilar de la narrativa del siglo XX en el Reino Unido. Su obra saltó a la gran pantalla inicialmente bajo la marca Walt Disney, y en 2017 su vida fue retratada en el cine por el director Simon Curtis, con Domhnall Gleeson interpretando al escritor.

Aquella producción cinematográfica de Fox Searchlight contó con un guion elaborado por Frank Cottrell Boyce y Simon Vaughan, música compuesta por Carter Burwell y la dirección de fotografía de Ben Smithard.

Versiones traducidas al chino de

Sin embargo, el éxito trajo consigo una compleja carga emocional. Christopher Robin Milne, el hijo del escritor, llegó a repudiar las obras que lo mantuvieron anclado a una imagen infantil eterna, criticando la exposición pública de su niñez. En el tramo final de su existencia, Alan Alexander Milne enfrentó graves problemas de salud: sufrió un derrame cerebral y una intervención quirúrgica en 1952 que lo dejó con discapacidad física. Los relatos de 1953 lo describían como un hombre “muy viejo y desencantado”. Finalmente, falleció el 31 de enero de 1956, hace ya setenta años, a la edad de setenta y cuatro años debido al cáncer.

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