La determinación de Estados Unidos por consolidar su dominio sobre Groenlandia y expandir su área de influencia en el Ártico ha marcado un hito crítico en la diplomacia internacional. Este movimiento estratégico no solo altera los vínculos con Europa, sino que pone en duda la vigencia de organismos fundamentales como la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Antecedentes del conflicto en el Ártico
Para desglosar esta compleja situación, se consultó la visión de Fabián Calle, especialista en temas de Defensa, y de Juan Negri, director de Ciencias Políticas en la Universidad Di Tella.
La ambición estadounidense por este territorio bajo soberanía danesa tiene un antecedente histórico claro: una propuesta de 100 millones de dólares en oro realizada durante la administración demócrata de Gerald Truman. Según explica Fabián Calle, esta posición es vital:
“Entre otros motivos, es porque está a 2000 kilómetros de la costa americana y representa una posición clave de puente entre Estados Unidos y Europa, y entre Estados Unidos y el Ártico”
.

El analista recuerda que la presencia de Washington en la zona se fortaleció durante la Segunda Guerra Mundial y se ratificó con el pacto de 1951, que permitió la operatividad de 15 bases militares. Estos hitos son los pilares de la conexión histórica entre ambas regiones.
No obstante, el valor estratégico de la isla se ha disparado en la actualidad debido al deshielo, fenómeno que ha propiciado la creación de nuevas rutas de navegación y ha dejado al descubierto una vasta riqueza en recursos naturales que antes eran inaccesibles.
En el marco de la visión política de Donald Trump, Calle pone énfasis en la Estrategia de Seguridad Nacional de 2025. El experto señala que este documento
“le da un rol central al hemisferio americano, como nunca desde que se publicara este documento por primera vez en la década de los 80”
. Esta hoja de ruta impulsa acciones para desplazar la influencia de China en la región, reducir su peso en Panamá, presionar a Canadá en materia comercial y mantener la tensión política con Colombia y sobre la figura de Nicolás Maduro en Venezuela.

¿Se rompe la alianza con el viejo continente?
La movilización de tropas europeas y las advertencias de la Casa Blanca sobre la imposición de aranceles han llevado la relación transatlántica a su punto de mayor crispación desde el final de la Segunda Guerra Mundial. La red de cooperación occidental, personificada en la OTAN, enfrenta hoy una desconfianza interna profunda.
Juan Negri, de la Universidad Di Tella, advierte que la preocupación europea trasciende la disputa territorial:
“para Europa, el problema no es solamente Groenlandia, es la sensación de que Estados Unidos ya no es un socio en quien confiar, ya no es un garante, sino que actúa unilateralmente y que está dispuesto a imponer costos incluso a socios históricos como los europeos”
.
Respecto a la estabilidad de la OTAN, el politólogo estima que la entidad podría no desaparecer, pero corre el riesgo de volverse irrelevante. A pesar de que la organización es necesaria para contener a Rusia, la cohesión interna está seriamente dañada.

“La alianza atlántica sobrevive más por falta de alternativas que por un consenso estratégico profundo. Se viene una OTAN más instrumental, menos cohesionada políticamente”
, argumenta Negri, añadiendo que el Ártico será el escenario donde se consolide un sistema internacional basado en transacciones y no en normas.
La OTAN y el nuevo orden transaccional
La pugna por el control de la isla también favorece la posición de Rusia en la arena diplomática, dándole mayor margen de maniobra respecto a sus acciones en Ucrania. El proceder de Estados Unidos sugiere que las normativas globales son maleables ante el retorno de la fuerza como eje central, lo que complica cualquier intento de paz basado en marcos legales preestablecidos.
Por su parte, Fabián Calle analiza la postura de las naciones de Europa Occidental que albergan bases militares estadounidenses y dependen de su inteligencia. El experto compara su actitud con
“la rebelión de un adolescente contra el padre, cuando el adolescente tiene la extensión de tarjeta de crédito, entonces el padre, con la aplicación, le desactiva la tarjeta, y ahí la rebelión se acaba”
.

Como balance final, Calle anticipa que Dinamarca se verá obligada a otorgar más facilidades y concesiones en el corto plazo. En este escenario, tanto Europa Occidental como Europa Oriental continuarán bajo la figura de un protectorado militar americano por un tiempo indefinido.
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