Históricamente, los organizadores de los Premios Grammy se han esmerado por presentar actuaciones de impacto que trasciendan la lista convencional de nominados. El objetivo es encontrar figuras icónicas cuyo retorno logre capturar la atención global de millones de espectadores y de las celebridades presentes en la gala.
Para la edición número 68 de este magno evento, programada para el próximo domingo 1 de febrero en Los Ángeles, la gran protagonista será Lauryn Hill. La artista ha sido confirmada para liderar el segmento de homenaje a las figuras de la música que fallecieron durante el último año, rindiendo un tributo especial a los legendarios Roberta Flack y D’Angelo.
Estrellas confirmadas y nuevos talentos
Además de la esperada presencia de Hill, la ceremonia contará con la participación de destacados artistas como Justin Bieber, Sabrina Carpenter y el dúo Clipse junto a Pharrell Williams. Asimismo, se ha dispuesto un espacio exclusivo para presentar a los ocho candidatos al galardón de mejor nuevo artista, grupo integrado por Alex Warren, Sombr, Addison Rae, Katseye, Leon Thomas, Olivia Dean, The Marías y Lola Young.

A pesar de que la trayectoria de Lauryn Hill ha estado marcada por una conocida impuntualidad y la cancelación recurrente de sus recitales —situaciones que han desafiado la paciencia de sus seguidores—, su reaparición genera una expectativa inmensa. Muchos comparan este potencial hito con el impacto que tuvo el dueto entre Tracy Chapman y Luke Combs en 2024, cuando interpretaron “Fast Car”. Sobre aquel suceso, la crítica Lindsay Zoladz señaló que
“fue un verdadero momento de calidez y unidad, un tipo de instante que rara vez ofrecen estos días las ceremonias de premiación televisadas —o cualquier cosa televisada, en realidad—”
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Un vínculo musical histórico
La relación artística de Lauryn Hill con los homenajeados es profunda. Con Roberta Flack, quien murió el pasado febrero a la edad de 88 años, el nexo se remonta a 1996. En ese año, Hill, como integrante de The Fugees, alcanzó el estrellato mundial con una reinterpretación de “Killing Me Softly”. Esta canción, que Flack llevó a la cima de las listas en 1973, fue transformada por la agrupación en un himno con tintes de hip-hop, donde la capacidad melódica de Hill la posicionó como una de las voces más relevantes del R&B contemporáneo.

Por otro lado, su colaboración con D’Angelo, quien falleció en octubre a los 51 años, quedó inmortalizada en la balada “Nothing Even Matters”. Dicha pieza forma parte del aclamado álbum The Miseducation of Lauryn Hill, su primer trabajo como solista lanzado en 1998. Este disco fue el gran triunfador en la gala de los Grammy de 1999, donde Hill obtuvo los premios a álbum del año, mejor artista nuevo y tres estatuillas adicionales en el género R&B.
El sentimiento de pérdida ha sido expresado públicamente por la cantante. Tras el deceso de D’Angelo, Hill manifestó en su cuenta de Instagram:
“Lamento no haber tenido más tiempo contigo”
Del mismo modo, dedicó palabras de admiración a Roberta Flack, afirmando que la intérprete
“me conmovió y demostró, a través de sus propias elecciones y estándares creativos, qué más era posible dentro del idioma del soul”
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