No data was found

EE.UU. autoriza nuevas operaciones petroleras en Venezuela bajo control

La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), subordinada al Departamento del Tesoro de Estados Unidos, ha formalizado este jueves una relevante flexibilización de las medidas restrictivas que pesaban sobre la industria de hidrocarburos en Venezuela. Mediante la emisión de una licencia general, el gobierno estadounidense ha facultado una vasta cantidad de transacciones comerciales vinculadas al petróleo, buscando reactivar la inversión y el flujo del crudo hacia los mercados internacionales.

Esta normativa, identificada como la Licencia General N.º 46, permite que entidades establecidas en territorio estadounidense gestionen actividades que anteriormente estaban bajo prohibición. Entre las operaciones autorizadas figuran la extracción, exportación, reexportación, venta, almacenamiento, comercialización, transporte y refinación de petróleo de origen venezolano, siempre que estas acciones se consideren ordinariamente incidentes y necesarias para el desarrollo del sector.

Instalaciones de la refinería El Palito, operada por la estatal PDVSA, tras la aprobación parlamentaria de una reforma clave a la ley petrolera venezolana (REUTERS/Gaby Oraa)

Directrices y regulaciones del Gobierno de EE.UU.

En una comunicación oficial, la dependencia del Tesoro detalló los objetivos de esta apertura regulatoria:

“El Departamento del Tesoro emitió una licencia general que autoriza transacciones vinculadas al levantamiento, exportación y refinación de petróleo de origen venezolano”

. La administración presidida por Donald Trump fundamenta este cambio en la necesidad de recuperar una industria estratégica que ha sufrido años de severas limitaciones financieras y comerciales.

El marco legal de esta flexibilización impone condiciones innegociables. Se ha estipulado que todo acuerdo contractual celebrado con el régimen local, la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) o cualquiera de sus filiales, debe ajustarse a las leyes de Estados Unidos. Asimismo, cualquier controversia legal resultante de estas operaciones deberá ser dirimida obligatoriamente en tribunales estadounidenses. Respecto a los pagos monetarios, la orden ejecutiva suscrita el 9 de enero de 2026 determina que los fondos destinados a entidades bloqueadas deben ser resguardados en cuentas especiales bajo la supervisión directa del Tesoro.

Restricciones y exclusiones vigentes

A pesar de la apertura, el documento oficial de la OFAC es taxativo sobre las actividades que continúan prohibidas. La Licencia General N.º 46 no permite:

  • Operaciones que involucren pagos considerados comercialmente no razonables.
  • Transacciones fundamentadas en el intercambio de oro, deudas o activos digitales (como el petro).
  • Acuerdos con personas o instituciones conectadas con Rusia, Irán, Corea del Norte o Cuba.
  • Negociaciones que involucren empresas con capital chino, ya sea en suelo estadounidense o venezolano.
  • El desbloqueo de activos que ya se encontraban congelados o el uso de buques sancionados.

El Departamento del Tesoro en Washington, Estados Unidos (REUTERS/Al Drago/Archivo)

Mecanismos de supervisión y reporte

Otro pilar fundamental de esta medida es el sistema de monitoreo. Las corporaciones que comercialicen o exporten petróleo venezolano a destinos fuera de Estados Unidos tienen la responsabilidad de entregar informes pormenorizados al Departamento de Estado y al Departamento de Energía. Dicha documentación debe detallar quiénes son las partes involucradas, los precios, los volúmenes de crudo, los países de destino final y cualquier tributo entregado al régimen de turno. El primer reporte es exigido a los diez días de iniciarse la operación, con actualizaciones cada 90 días.

Adicionalmente, el Tesoro enfatizó que esta disposición “no exime a ninguna persona del cumplimiento de los requisitos de otras agencias federales”. Esto implica que instituciones como el Buró de Industria y Seguridad del Departamento de Comercio mantendrán su vigilancia sobre exportaciones que puedan ser consideradas sensibles.

Vista del complejo refinador El Palito en Puerto Cabello, junto a plantas de Corpoelec (REUTERS/Gaby Oraa)

Contexto político y futuro del sector

Este giro en la política energética estadounidense ocurre semanas después de eventos políticos trascendentales en el país caribeño, como la extradición de Nicolás Maduro, la conformación de un gobierno interino presidido por Delcy Rodríguez y la reestructuración de la Ley de Hidrocarburos. Estas reformas buscan incentivar la participación privada y extranjera en la explotación de recursos energéticos. Por su parte, Donald Trump ha reafirmado que su gobierno mantendrá una vigilancia férrea sobre los ingresos generados, garantizando que los fondos sean dirigidos a proyectos que impacten positivamente en la población.

Analistas del sector energético proyectan que esta flexibilización facilitará el regreso de grandes petroleras estadounidenses y de naciones aliadas, motivadas por las gigantescas reservas de crudo del país. No obstante, advierten que el entorno sigue siendo altamente supervisado, limitando las posibilidades de que los capitales evadan los controles internacionales establecidos por Washington.

Instalación de Chevron (Europa Press)

En conclusión, la decisión del Departamento del Tesoro constituye uno de los ajustes más significativos al sistema de sanciones en años recientes. Si bien no es un levantamiento definitivo, establece un nuevo paradigma donde el pragmatismo energético y la presión política conviven bajo un esquema de fiscalización permanente en medio de la inestabilidad de los mercados petroleros globales.

Fuente: Fuente

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK

TWITTER