El mandatario de los Estados Unidos, Donald Trump, sostuvo este martes un diálogo telefónico con el presidente de transición sirio, Ahmed al Sharaa. Durante la comunicación, el líder norteamericano manifestó un notable respeto hacia su homólogo, calificando el vínculo actual entre ambas naciones como positivo.
Por su parte, el jefe de Estado sirio enfatizó ante el líder republicano la urgencia de articular estrategias internacionales de manera coordinada. El objetivo central de este esfuerzo es impedir que agrupaciones terroristas recuperen terreno, poniendo un foco determinante en el Estado Islámico (EI).
En el marco de esta conversación, Al Sharaa reafirmó el “pleno compromiso” del país árabe con su integridad territorial y la soberanía nacional. Según un reporte oficial emitido por la Presidencia de Siria, el mandatario subrayó la “dedicación del Estado a la preservación de sus instituciones y al fortalecimiento de la paz civil”.
“La ‘nueva Siria’ adopta un enfoque de apertura y ofrece su apoyo a todas las partes internacionales, basándose en intereses compartidos y respeto mutuo”
indicó el gobernante. Además, los dos jefes de Estado coincidieron en que es fundamental priorizar el diálogo como herramienta para solventar las disputas en la zona, considerándolo como “la única vía para superar las crisis crónicas en la región”.
Desde el lado estadounidense, Donald Trump validó la calidad del encuentro al describir que tuvo una “gran conversación con el respetadísimo presidente de Siria”. Antes de su traslado hacia Iowa, el mandatario señaló a los medios de comunicación que “todo lo relacionado con Siria y esa zona va muy bien. Así que estamos muy contentos”.

Simultáneamente, los departamentos de exteriores de Estados Unidos, Francia, Alemania y el Reino Unido hicieron un llamado conjunto a las autoridades de Damasco y a las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS). La advertencia busca evitar cualquier tipo de vacío de seguridad que el EI pudiera aprovechar, especialmente ante la reciente liberación de individuos asociados a la red yihadista.
Contexto político y fin de la era Al Assad
La relación entre Trump y Ahmed al Sharaa se ha consolidado desde el retorno del primero a la presidencia. Al Sharaa, anteriormente al frente de una facción islamista, lideró en el año 2024 el movimiento que terminó con el régimen de Bashar al Assad, cuya dinastía familiar controló el poder en Siria por más de cinco décadas.
Los antecedentes de esta cercanía incluyen una reunión presencial en Arabia Saudí en mayo del año pasado. Tras ese encuentro, Washington procedió a reducir las sanciones contra el país, y meses después, el presidente sirio fue recibido oficialmente en la Casa Blanca.
Otro paso significativo se dio en julio, cuando la gestión de Trump excluyó a la coalición HTS de su registro de organizaciones terroristas. Esta alianza insurgente, vinculada históricamente a Al Qaeda, estuvo bajo el mando de Al Sharaa.

Durante el mes de diciembre, el Congreso de Estados Unidos procedió a la derogación de la denominada Ley César de 2019. Dicha normativa imponía bloqueos económicos drásticos como respuesta a los crímenes de guerra del régimen de Al Assad. La eliminación de esta ley fue una petición constante tanto del gobierno de transición como de diversos países árabes para agilizar la reconstrucción tras 14 años de guerra civil.
Cambio de paradigma en la estrategia militar
Por más de diez años, Washington mantuvo un pacto táctico con las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), compuestas mayoritariamente por kurdos, para aniquilar al grupo extremista EI, que llegó a dominar amplias zonas entre Siria e Irak. No obstante, el panorama ha cambiado radicalmente.
Tom Barrack, enviado especial de Trump, indicó recientemente que esta alianza ya no resulta funcional, confirmando el respaldo estadounidense a las gestiones de las nuevas autoridades sirias. En consecuencia, Estados Unidos ha facilitado el traslado de detenidos del EI que se encontraban bajo custodia de las FDS hacia territorio de Irak.
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