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Trump advierte a Irak: Fin de la ayuda si Nuri al Maliki es premier

En una reciente declaración emitida este martes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, manifestó que su administración tomará la medida drástica de suspender toda asistencia financiera y militar a Irak en caso de que el ex primer ministro Nuri al Maliki retorne a la jefatura de Gobierno. El mandatario estadounidense argumentó que la gestión previa de Al Maliki fue el detonante del colapso nacional y un factor que facilitó la injerencia de Irán en el territorio.

He oído que Irak podría tomar una decisión muy equivocada al reinstalar a Nuri al Maliki como primer ministro. La última vez que Maliki estuvo en el poder, el país se sumió en la pobreza y el caos total. No se puede permitir que vuelva a suceder

Publicado a través de su plataforma Truth Social, el mensaje de Donald Trump fue tajante al señalar que, de concretarse el nombramiento de Al Maliki, “Estados Unidos ya no ayudará a Irak”. Asimismo, el líder norteamericano enfatizó que, sin el respaldo de Washington, la nación del Medio Oriente “no tendrá ninguna posibilidad de éxito, prosperidad ni libertad”.

El contexto de la crisis política iraquí

La advertencia surge en un momento crítico, luego de que la agrupación chií conocida como Marco de Coordinación, la cual posee el control mayoritario en el Parlamento iraquí, oficializara el pasado sábado la postulación de Nuri al Maliki para el cargo de primer ministro.

El mensaje de Donald Trump en sus redes sociales

Este movimiento político se produce tras los comicios legislativos desarrollados en noviembre y el reciente paso al costado del actual primer ministro, Mohammed Shia al Sudani, quien buscó con su salida destrabar la parálisis gubernamental. Es importante recordar que, conforme al modelo de reparto sectario instaurado tras la intervención de 2003, el orden institucional de Irak dicta lo siguiente:

  • El Presidente del país debe pertenecer a la etnia kurda.
  • El Primer Ministro debe ser de origen chií.
  • El Presidente del Parlamento debe ser de fe suní.

El historial de Nuri al Maliki y el temor de Washington

El posible regreso al poder de quien gobernó entre los años 2006 y 2014 ha despertado alertas no solo en Washington, sino también en diversos estratos sociales de la nación árabe. Durante su etapa previa, Nuri al Maliki fue duramente cuestionado por implementar políticas sectarias, debilitar el orden democrático y marginar a los grupos suníes y kurdos. Estos factores son señalados como los principales catalizadores del ascenso del grupo terrorista Estado Islámico. Adicionalmente, su rol como aliado estratégico de Teherán es un punto de fricción constante con los intereses estadounidenses.

El entonces primer ministro de Irak, Nuri al Maliki, emite su voto durante las elecciones parlamentarias de 2014 en Bagdad (REUTERS/Ahmed Jadallah/Archivo)

Donald Trump calificó las propuestas de Al Maliki como ideas “descabelladas” y advirtió que su vuelta al mando representaría un retroceso irreversible. En sus propias palabras:

Y si no estamos allí para ayudar, Irak tiene CERO posibilidad de éxito, prosperidad o libertad. ¡Hagamos que Irak sea grande de nuevo!

Esta postura ha sido respaldada por otros altos funcionarios, como el secretario de Estado, Marco Rubio. En una reciente comunicación con Al Sudani, Rubio puntualizó que “un ejecutivo controlado por Teherán no puede anteponer con éxito los propios intereses iraquíes”. Para la administración estadounidense, una hegemonía iraní en Bagdad comprometería la autonomía iraquí y afectaría la cooperación en áreas de seguridad, energía y estabilidad en la región.

Incertidumbre en el Parlamento

Actualmente, el Parlamento de Irak ha tenido que postergar la sesión para designar al nuevo presidente debido a la falta de acuerdos entre las facciones kurdas. Este retraso impide la conformación del gabinete y agrava la incertidumbre en un país que lidia con crisis económica, desafíos de seguridad y protestas sociales recurrentes.

Mohammed Shia al-Sudani durante la ceremonia que marcó el cierre de la misión política de la ONU en Bagdad (AP Foto/Hadi Mizban)

Desde la retirada de las tropas estadounidenses en 2011, Estados Unidos ha intentado limitar el avance de las milicias chiíes que cuentan con el apoyo de Irán. En paralelo, Washington ha impulsado que corporaciones de EE. UU. se involucren en la industria energética local para aminorar la dependencia iraquí respecto al régimen iraní.

Finalmente, las palabras de Donald Trump se enmarcan en un escenario de alta volatilidad regional, influenciado por las manifestaciones en Irán, la represión ejercida por el gobierno de Teherán y la movilización de activos militares estadounidenses en el Medio Oriente. El mandatario reiteró que vigila de cerca la situación y que empleará todos los recursos necesarios para salvaguardar los intereses de sus aliados y de su propia nación.

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