La emblemática finca Cantora, una propiedad que ha estado intrínsecamente ligada a la trayectoria personal y profesional de Isabel Pantoja, está a punto de cambiar de dueño. Tras una prolongada y enredada crisis financiera, el inmueble se encamina a una subasta inminente. Luis Pliego, director de la revista Lecturas, ha ratificado que, transcurridos cuatro meses desde que la tonadillera abandonara definitivamente el lugar, el histórico cortijo será finalmente subastado, cerrando así un ciclo de impagos e imposibilidad de mantenimiento.
El terreno, que abarca una extensión superior a las 370 hectáreas y cuenta con una edificación principal de más de 1.200 metros cuadrados, entrará en una puja pública por un precio considerablemente menor a su valor real de mercado. En la actualidad, la infraestructura se encuentra en un estado de deterioro avanzado, lo que representa un duro golpe al patrimonio de la cantante y sus herederos. Tras su mudanza a las Islas Canarias, la artista deja atrás un refugio que fue su hogar tras salir de prisión en 2016.
Los detalles de la subasta de Cantora
Según la información proporcionada por Pliego, el proceso de subasta arrancará a inicios del mes próximo para intentar cubrir una deuda que asciende a los 2,2 millones de euros. Durante su intervención en el espacio televisivo El tiempo justo, el periodista reveló que la propiedad saldrá a la venta por aproximadamente la mitad de su valoración estimada:
“Alguien va a comprarla por 1 millón de euros”
. Esta cifra dista mucho del valor real, permitiendo que potenciales compradores obtengan un beneficio significativo en la operación.
El director de la publicación señaló además que, si el inmueble se adjudicara por un valor de tres millones de euros, el desembolso extra necesario superaría el millón de euros, una maniobra que busca facilitar la entrada de nuevos interesados. Sin embargo, el periodista lanzó una advertencia sobre las condiciones actuales de la construcción:
“Se va a encontrar una ruina. Faltan puertas… No hay nada. Una vivienda de más de 1.200 metros cuadrados sobre la que no puedes edificar, es rústica, no puedes edificar un hotel”
.

Las cargas financieras de Isabel Pantoja
El origen del colapso financiero se remonta a la etapa posterior al fallecimiento de Paquirri, quien legó la propiedad a su viuda y a su hijo menor, Kiko Rivera. De acuerdo con Luis Pliego, la cantante acumuló cinco años sin pagar la cuota mensual de 12.000 euros de la hipoteca, lo que disparó el pasivo total por encima de los 2,2 millones de euros, haciendo que la permanencia en el sitio fuera financieramente imposible.
A esto se suman las deudas históricas con la Agencia Tributaria, organismo para el cual la finca sirvió como aval durante décadas. Un momento clave en esta debacle fue la hipoteca suscrita en 2002 por un total de 2,7 millones de euros. En una conversación con Joaquín Prat, Pliego sentenció la gravedad de la situación para el descendiente de la artista:
“Kiko Rivera ha perdido la herencia que le dejó su padre. Las deudas de la madre se llevan por delante la herencia de Paquirri”
.
La postura de Kiko Rivera e Isa Pantoja
El DJ Kiko Rivera se ha quedado formalmente sin el patrimonio legado por su progenitor, tras haber renunciado formalmente a su porcentaje de la finca hace tiempo. A pesar de admitir que le genera melancolía ver cómo se desvanece “lo único que le dejó su padre”, el músico expresó su deseo de enfocarse en el porvenir durante una charla en el programa ¡De Viernes!:
“Me da pena porque he pasado muchos años allí, es parte de mi padre”
.

Por otro lado, Isa Pantoja confesó estar poco informada sobre los últimos acontecimientos en el lugar donde creció. En declaraciones a Infobae, comentó:
“No sé, la verdad es que creo que no hay nadie allí todavía, como que está ahí abandonado”
. Debido a su reciente formación en el ámbito del interiorismo a través de DecoMasters, la joven manifestó su interés por realizar una restauración:
“Si me dan la oportunidad, lo haría. Pero no sola, porque me siento triste”
.
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