La reconocida actriz Natasha Lyonne, famosa por protagonizar la exitosa serie Muñeca rusa, ha compartido públicamente que sufrió una recaída en el consumo de sustancias tras haber mantenido varios años de sobriedad.
La intérprete decidió abordar su situación de manera abierta para hablar sobre la problemática de la adicción. En sus declaraciones, enfatizó la urgencia de eliminar el estigma social que rodea a este tema y la necesidad de fortalecer las redes de apoyo para quienes atraviesan desafíos similares. La experiencia de Lyonne destaca el valor fundamental de la empatía en estos procesos.
Reflexión sobre el camino a la sobriedad
Para la actriz, la recuperación no es un objetivo con un punto final, sino un trayecto constante. Según sus propias palabras:
“La recuperación es un proceso que dura toda la vida”
Lyonne envió un mensaje de aliento a sus seguidores y a cualquier persona que esté enfrentando momentos complicados, recordándoles que no se encuentran solos en esta batalla. Asimismo, hizo hincapié en que la transparencia es una herramienta vital para sanar: “Manténganse honestos, amigos. Somos tan enfermos como nuestros secretos”, expresó la protagonista de Poker Face, quien también aprovechó para enviar una muestra de afecto a su audiencia.

La actriz insistió en que es fundamental que la sociedad mejore sus sistemas de asistencia y deje de lado los juicios de valor. “Necesitamos mejores sistemas y terminar con la vergüenza…”, puntualizó Lyonne, añadiendo que el enfoque principal debe ser siempre brindar ayuda y no señalar a quienes sufren.
Un historial de lucha y superación personal
La vida de la intérprete ha estado marcada por una batalla pública contra las adicciones que se extiende por más de dos décadas. Dentro de los episodios más complejos de su trayectoria se encuentran:
- Una detención en el año 2001 por conducir bajo la influencia del alcohol.
- Un arresto en 2004 tras un incidente donde amenazó a una vecina y a su mascota.
- Una hospitalización de emergencia en 2005 debido al consumo de heroína, tras la cual recibió tratamiento con metadona.
Cabe destacar que los cargos de 2004 fueron retirados una vez que Natasha Lyonne completó satisfactoriamente un programa de rehabilitación impuesto por el sistema judicial en el año 2006.

En reflexiones compartidas anteriormente, la actriz calificó su descenso en las adicciones como una experiencia “realmente aterradora”. Explicó que la combinación de sustancias como el alcohol (depresor) y la cocaína (estimulante) genera un efecto altamente destructivo en el organismo, una lección que la marcó profundamente al entender que ciertos riesgos conllevan consecuencias irreversibles.
Lyonne es consciente de que su historia podría haber tenido un desenlace fatal.
“Muchas personas no regresan. Eso me hace sentir cautela y un poco cohibida. No querría sentirme orgullosa por superarlo. Fue la gente a mi alrededor quien realmente me ayudó a salir adelante”
Presente profesional y nuevos retos en la industria

A pesar de los desafíos personales, la actriz ha logrado canalizar su historia para desarrollar una mayor empatía y una perspectiva única sobre la existencia. Aunque agradece su presente, reconoce que el interés del público sobre su pasado con las adicciones sigue vigente incluso después de más de una década.
Actualmente, Natasha Lyonne mantiene una agenda sumamente activa en el mundo del entretenimiento. Durante el año 2025, participó en proyectos de alto perfil como:
- La segunda temporada de la producción Juego perfecto.
- Papeles secundarios en las películas Los 4 Fantásticos: primeros pasos y Los tipos malos 2.
- Participación en el filme animado Pitufos.
En el futuro cercano, se sumará al elenco de la tercera temporada de la serie Euphoria. Además, incursionará en la dirección con dos proyectos cinematográficos: la cinta sobre inteligencia artificial titulada Valle inquietante y un drama ambientado en la década de los 80 bajo el nombre de Bambo.

Finalmente, Lyonne reiteró su apoyo a quienes transitan el camino de la recuperación, subrayando que cada experiencia personal puede transformarse en una herramienta de ayuda para los demás.
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