La reciente producción cinematográfica titulada Sin Piedad sitúa al espectador en un futuro inmediato, específicamente en el año 2029. En este contexto, la inteligencia artificial ha desplazado por completo al sistema judicial convencional. El reconocido actor Chris Pratt interpreta a Chris Raven, un detective de la ciudad de Los Ángeles que recobra el conocimiento atado a la denominada Silla de la Piedad. Raven se enfrenta a una acusación devastadora: el asesinato de su esposa, y solo dispone de noventa minutos para probar su inocencia ante Maddox, una jueza de inteligencia artificial que él mismo apoyó en el pasado.
Durante este proceso judicial acelerado, la IA se encarga de procesar imágenes de vigilancia de carácter público y privado, además de registros digitales y datos en la nube, con el fin de determinar el nivel de culpabilidad del acusado. Mientras tanto, Chris Raven debe lidiar con la ausencia total de recuerdos sobre lo ocurrido apenas unas horas antes. Con la colaboración de su compañera detective y un amigo cercano, el protagonista intenta generar una duda razonable antes de que su porcentaje de culpabilidad alcance el límite de ejecución, todo mientras intenta contactar a su hija adolescente en una sociedad marcada por la automatización de la justicia.
La visión de Timur Bekmambetov y Chris Pratt
Bajo la dirección del cineasta Timur Bekmambetov, el filme emplea el estilo visual Screenlife para profundizar en temas como la privacidad, la dependencia tecnológica y las repercusiones de entregar decisiones humanas vitales a los algoritmos. En una conversación sobre este proyecto, Chris Pratt analizó la relevancia de este tipo de largometrajes que capturan la atención total del público, alejándolos de las distracciones cotidianas.
“Oh, creo que tienes razón. Creo que las películas y los cines son quizás uno de los últimos bastiones de seguridad frente a nuestros teléfonos. Creo que te lo dicen enseguida, que guardes el teléfono apagado, son 90 minutos, no te preocupes. Quiero decir, incluso cuando conducimos, estamos con el teléfono. Es como si estuviéramos con el teléfono sin parar. Estamos sentados en casa viendo una película y, al mismo tiempo, estamos desplazándonos por la pantalla. Y creo que nuestra atención se divide entre lo que está pasando en nuestro teléfono y lo que está pasando en la realidad. Por eso me gusta que en las películas te sientas y te embarques en un viaje. Y tienes razón, no quieres perderte nada de esta película. En cuanto empieza, no da tregua hasta que termina la película. Y así, 90 minutos de pura adrenalina, emocionante evasión es lo que es y ofrece esta película. Así que, sin duda, recomiendo a todos nuestros amigos y fans de Argentina que vayan a ver Sin Piedad en los cines y que se regalen 90 minutos de emoción”
señaló el intérprete.
Un personaje alejado del heroísmo tradicional
A pesar de que la audiencia está acostumbrada a ver a Pratt en roles más ligeros o cómicos, en Sin Piedad el actor buscó proyectar una faceta mucho más sombría y ambigua. Pratt explicó que su intención fue evitar la calidez habitual para que el espectador dudara de su inocencia.
“Bueno, yo intentaba evitarlo intencionadamente al crear este personaje. Así que, sí, creo que siempre tiendo a insuflar mi propio espíritu a los personajes, y soy una persona que bromea mucho, me divierto mucho, ya sabes, desenfadado, cercano, la gente lo llama cercanía, pero eso es solo la forma en que me relaciono con la gente, es divirtiéndome con ellos, ya sabes, y eso era importante para mí y era importante para el director que este personaje fuera alguien de quien realmente no se sabe si era capaz de cometer este crimen o no. Tenías que transmitir una sensación de oscuridad en su interior por todo lo que había pasado y por la adicción al trauma de perder a su pareja por vivir al límite de la vida y la muerte a diario como detective de homicidios en una ciudad muy violenta”
, confesó.

El actor también detalló que, debido a la carga dramática de la historia y el luto de la hija del personaje,
“no hay mucho margen para bromear y divertirse”
. Pratt advirtió que quienes esperen ver un personaje similar a sus trabajos anteriores se encontrarán con una interpretación basada en circunstancias donde no cabe la alegría.
El reto interpretativo en un solo escenario
Uno de los mayores desafíos para el actor fue mantener la tensión emocional mientras permanecía físicamente limitado a una silla durante gran parte del rodaje. Pratt describió este proceso como un trabajo de arquitectura emocional basado en el guion.
“Yo solo era responsable de intentar basar esto en una verdad emocional que, de otro modo, podría parecer un poco extravagante, y, quiero decir, la premisa es que parece que podría ser una tontería, parece que podría ser muy inverosímil, y podría ser una aventura de acción, pero queríamos basarla en la realidad, porque no parece tan inverosímil, no parece tan alejado de la realidad en la que vivimos ahora mismo, así que intentar hacer lo más real posible era nuestro objetivo”
, afirmó.
Finalmente, el protagonista expresó su gran afecto por el público de Argentina y su deseo de visitar el país próximamente, cerrando la charla con un mensaje de gratitud:
“Me encantaría, es el próximo lugar al que quiero ir, tengo muchas ganas de ir a Argentina. Muchas gracias por decir eso, gracias. Besos para ti también, y espero que la próxima vez sea en Argentina”
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