Imagine que una pasarela de alta costura de la firma Balenciaga se transforma de repente en el escenario de un colapso total. En esta secuencia, una modelo interpretada por la reconocida Bella Hadid inicia una búsqueda desesperada y violenta de agua, desencadenando un caos absoluto que incluye agresiones a los espectadores y culmina con la explosión literal de su cuerpo en plena calle.
Acompañado por la energía sonora de The Prodigy, este es el punto de partida de The Beauty, la nueva producción televisiva diseñada por Ryan Murphy y Matthew Hodgson. La serie ha llegado al catálogo de Disney+ posicionándose como un relato que transita entre la crítica social, el drama y el terror corporal.
Similitudes con el horror estético actual
Resulta inevitable comparar esta obra con La sustancia, el reciente éxito cinematográfico de Coralie Fargeat protagonizado por Demi Moore y Margaret Qualley. Aquella película funcionaba como una oda a los horrores de la eterna juventud; de forma similar, Ryan Murphy toma estos conceptos y los convierte en una especie de virus alimentado por la obsesión estética. Aunque se planteen dudas sobre qué obra influyó en la otra, ambas coinciden en retratar la belleza como una enfermedad.
La trama de The Beauty propone un concepto audaz: una epidemia descrita como una variante entre el VIH y la rabia. Según la premisa, esta condición se transmite por vía sexual, una metáfora poco sutil donde el autor vincula la tragedia del Sida con la obsesión por la imagen anoréxica característica de la era del Ozempic.
El estilo provocador de Ryan Murphy
Esta aproximación puede ser vista por muchos como algo obsceno, pero define el sello de Ryan Murphy en sus ficciones. El creador es especialista en transformar realidades serias en elementos grotescos, bajo una pátina de irreverencia que busca ser iconoclasta. Su talento para extraer la miseria humana oculta tras las máscaras y las apariencias es una constante que lo diferencia en el contenido comercial de Hollywood.
Por ello, esta producción se suma a su lista de historias sobre el lado oscuro del sueño americano. No obstante, algunos críticos lo señalan como un autor que emula a David Lynch de forma superficial para la generación del streaming. Aun así, la serie cumple con el objetivo de provocar y sacudir al espectador, manteniéndose como un esperpento que resulta entretenido dentro de su propia extravagancia.
Dentro del historial de producciones de Ryan Murphy, quien ha configurado un canon propio en el género del ‘true crime’ que muchos otros emulan, The Beauty aparece como otra propuesta que abraza lo ridículo y lo macarra.
Puntos clave de la narrativa
La serie presenta momentos de gran impacto visual y temático que definen su estructura:
- El inicio impactante con el personaje de Bella Hadid.
- El comienzo de la relación íntima entre los detectives de la trama.
- La transformación de un perfil ‘incel’ en un supuesto macho alfa.

Mediante estos recursos, la historia plantea reflexiones sobre la cultura de las apariencias y la presión social por alcanzar una versión idealizada de nosotros mismos, incluso cuando el interior se encuentra deteriorado. La constante necesidad de hidratación de los personajes simboliza una combustión interna provocada por este deseo de perfección.
En cuanto a la calidad de The Beauty, aunque no se defina como una serie perfecta, destaca por ser plenamente consciente de su naturaleza. La breve pero significativa aparición de la actriz Isabella Rossellini sirve para confirmar que los espectadores están asistiendo a una farsa deliberada y provocadora sobre la vanidad moderna.
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