La trayectoria de Robert De Niro, considerado uno de los pilares más sólidos de la industria en Hollywood, no ha estado exenta de decisiones drásticas. A lo largo de su carrera, el actor ha protagonizado dos abandonos notables de rodaje, situaciones que alteraron de forma definitiva el rumbo de ambos largometrajes.
Estas determinaciones, fundamentadas en razones que van desde la falta de sintonía con el género de comedia hasta las habituales “diferencias creativas”, subrayan el nivel de exigencia profesional del intérprete. Para De Niro, retirarse de un set es una opción válida cuando siente que su aporte no será el adecuado para la visión del proyecto. Estos incidentes han quedado registrados como hitos de integridad artística en la historia del cine.
A mediados de la década de los 70, el prestigio del actor se encontraba en su punto más alto. Tras haber entregado actuaciones memorables en cintas como Mean Streets, Taxi Driver y su icónica interpretación en El Padrino: Parte II, bajo la dirección de Francis Ford Coppola, De Niro era el talento más codiciado del momento.
El fallido intento en “Bogart Slept Here”
Fue precisamente en esa época de gloria cuando Robert De Niro se unió al elenco de Bogart Slept Here. El filme contaba con la dirección de Mike Nichols y un libreto firmado por el reconocido Neil Simon. Aunque la combinación de talentos parecía asegurar un éxito rotundo, la realidad en el set fue muy distinta desde las primeras tomas, debido a la desconexión entre el estilo del actor y el tono humorístico que exigía la obra.
El propio actor recordó esta experiencia durante su intervención en el Festival de Cine de Tribeca:
“La culpa fue mía. Yo no sabía ciertas cosas. Era un tipo particular de comedia —Neil Simon— que tenía un ritmo particular… Simplemente no funcionaba. Estuve grabando unas dos semanas. Fue lo peor. Me ha pasado quizá tres veces en mi vida experimentar algo así con un director”.
Al percatarse de que no lograba mimetizarse con el personaje de la forma requerida, De Niro optó por dar un paso al costado. Esta decisión provocó la suspensión total de la filmación original. No obstante, el proyecto fue reestructurado por completo y renació bajo el título de The Goodbye Girl. En esta nueva versión, el rol principal fue asumido por Richard Dreyfuss, quien terminó obteniendo un importante reconocimiento por su actuación.
Se interpreta que este alejamiento fue una muestra temprana de que, a pesar de su versatilidad, el actor prefiere la renuncia antes que entregar un trabajo que no cumpla con sus propios estándares de calidad ante un desequilibrio artístico evidente.
Tensiones en el set de “Edge of Darkness”
Muchos años después, concretamente en 2010, se produjo un evento similar en un entorno de producción totalmente diferente. Robert De Niro fue contratado para formar parte de Edge of Darkness, una adaptación cinematográfica de una aclamada serie dramática británica. Uno de los puntos de mayor interés de esta cinta era el retorno de Mel Gibson a los papeles protagónicos tras un periodo de ausencia mediática.
La convivencia profesional en el set se tornó complicada. Diversos informes indican que la presencia de Gibson generó cierta incomodidad. Tras apenas una semana de filmación, De Niro abandonó la producción de manera repentina. Ante la emergencia, el estudio debió contratar rápidamente a Ray Winstone para ocupar su lugar.
A través de un comunicado oficial, se argumentó que la salida se debió estrictamente a “diferencias creativas”, dejando de lado los rumores sobre posibles roces personales entre los involucrados. Pese al cambio de elenco, la película no logró replicar el éxito de la obra original una vez que llegó a las salas de cine.
La postura del representante del actor fue contundente al respecto:
“A veces las cosas no funcionan. Se trata de diferencias creativas”.
El peso de la integridad en la industria
Estos dos episodios demuestran cómo un actor del calibre de De Niro prioriza la coherencia artística sobre la permanencia en un proyecto. Estas salidas forzaron a los estudios a realizar maniobras complejas, desde reescribir guiones hasta buscar sustitutos de última hora, como sucedió con Richard Dreyfuss, cuya participación en la película resultante dejó una huella imborrable.

Dejar un rodaje una vez iniciado es una acción de alto riesgo en la industria del cine, pero en ambos casos, el protagonista de Taxi Driver dejó claro que su compromiso primordial es con la honestidad artística. Este rasgo de carácter lo diferencia de muchos de sus contemporáneos y refuerza su estatus de leyenda en Hollywood.
Incluso para figuras consagradas, existen retos que pueden volver insostenible la permanencia en un set. Para alguien como Robert De Niro, tener la claridad necesaria para saber cuándo retirarse es un componente fundamental de la integridad que ha definido su extensa y respetada carrera profesional.
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