El mandatario de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha manifestado de manera pública la necesidad imperativa de que sus fuerzas armadas establezcan un ritmo drástico de bajas mensuales en el bando enemigo. Durante un encuentro oficial destinado a evaluar el desempeño de los drones ucranianos en territorio hostil, el líder precisó que, para obstaculizar el reabastecimiento de tropas de Moscú, el objetivo militar debe fijarse en alcanzar las “50.000 pérdidas rusas al mes”. El uso de tecnología de punta es, según el jefe de Estado, el pilar fundamental para aspirar a este ambicioso resultado.
Zelenski profundizó en que esta cifra no es un número al azar, sino que constituye “el nivel óptimo” que las defensas de su país deben garantizar para mermar la capacidad de ataque y la reposición de efectivos de Rusia en la línea de combate. Aunque admitió que “es una tarea difícil”, el presidente argumentó que llegar a este umbral forzaría al Kremlin a replantearse sus acciones y las motivaciones de su incursión armada. Lograr este impacto es visto como una meta ideal para transformar el rumbo actual de la guerra.
Estrategia operativa y coordinación de fuerzas
Esta misión no recae únicamente en una unidad, sino que el Ministerio de Defensa, el Ejército y todas las fuerzas de seguridad comparten la carga de alcanzar este volumen de bajas enemigas. Zelenski detalló que la herramienta clave para este propósito es el empleo estratégico de vehículos no tripulados, sumado a una evaluación minuciosa de los combates y la profesionalización de los soldados. Al respecto, el mandatario aseguró:
“esto puede lograrse principalmente con drones, (…) con un análisis claro y conclusiones de las operaciones de combate realizadas, así como un alto nivel de entrenamiento y coordinación de las acciones de nuestros soldados”.
La relevancia de los drones ha pasado a ser el núcleo de la defensa ucraniana. El mandatario insistió en que potenciar la efectividad de estos ataques tecnológicos es vital para desarticular la logística y golpear la moral de las tropas invasoras. De igual manera, subrayó que las lecciones aprendidas en misiones previas deben ser la brújula para optimizar tanto las ofensivas como el resguardo de las posiciones propias.
Protección y desarrollo de sistemas defensivos
No todo el plan se basa en la ofensiva; la estrategia de Kiev también prioriza el blindaje contra el armamento enemigo. Zelenski enfatizó la urgencia de perfeccionar los sistemas contra los dispositivos de Rusia. “Simultáneamente, Kiev debe seguir desarrollando la protección contra los (drones) shaheed rusos, otros drones de ataque y drones de reconocimiento”, sostuvo el jefe de Estado. Para ello, recalcó que es fundamental contar con un mayor número de sistemas de intercepción para hacer frente a la evolución técnica del adversario, añadiendo que “debería haber más interceptores”.
Finalmente, el presidente vinculó el éxito en la adaptación tecnológica con la permanencia de la nación y su integridad territorial. Afirmó que “hacer todo esto significa garantizar la supervivencia de Ucrania” frente a una invasión que se ha extendido por más de cuatro años. Mostrando un tono firme, Zelenski manifestó estar “seguro de que todo esto sucederá”, confiando en la capacidad de su país para superar los retos actuales.
El endurecimiento de la postura militar de Kiev y la prioridad otorgada a la superioridad técnica resaltan en un momento crítico del conflicto. La guerra continúa generando desafíos complejos, obligando a las fuerzas ucranianas a buscar una adaptación constante frente a los cambios en la tecnología de guerra rusa para consolidar su defensa a largo plazo.
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