Un equipo de investigadores en la India ha presentado un innovador esquema molecular que ofrece una perspectiva distinta sobre el origen de los cuerpos de Lewy. Estas estructuras son consideradas señales distintivas de la enfermedad de Parkinson y otras patologías del sistema nervioso.
De acuerdo con los resultados difundidos en la revista Communications Biology, estos cúmulos cerebrales se originan debido a que ciertas mutaciones de la proteína α-sinucleína tienen la capacidad de capturar, de manera errática, tanto orgánulos como diversas proteínas celulares. Dicho hallazgo plantea una nueva ruta para el diseño de terapias futuras enfocadas en detener el proceso de neurodegeneración.
¿Qué representan los cuerpos de Lewy?
Se define a los cuerpos de Lewy como concentraciones anormales de proteínas localizadas en las neuronas de pacientes que atraviesan enfermedades degenerativas, con especial énfasis en el Parkinson.
Estas formaciones suelen detectarse en áreas estratégicas del sistema nervioso y guardan una relación directa con síntomas de tipo motor, tales como temblores y rigidez. Asimismo, se vinculan con manifestaciones no motoras, entre las que destacan los trastornos del sueño y diversas fallas autonómicas.

Durante décadas, el origen de estas estructuras representó uno de los mayores acertijos para la neurología. Aunque se conocía su presencia en la gran mayoría de los diagnósticos de Parkinson, no se lograba comprender con exactitud el mecanismo que permitía su desarrollo y expansión.
En condiciones de salud, la α-sinucleína es una proteína sumamente común en las células nerviosas. Presenta usualmente una morfología desordenada pero estable, contando con un núcleo hidrofóbico que permanece resguardado por interacciones internas, manteniéndola en un estado inerte.
El estudio detalla que las variantes dañinas de la proteína α-sinucleína, ligadas a la patología, modifican su estructura original. En estos casos, la zona interna que suele estar protegida queda expuesta, lo que incrementa su actividad y la transforma en una suerte de “trampa” que recolecta componentes de la célula sin ningún control.
Superando las explicaciones tradicionales
Por mucho tiempo, los conceptos clásicos explicaban que la formación de los cuerpos de Lewy era el resultado de una agregación fibrilar de la proteína o de su separación en distintas fases líquidas.

No obstante, tales visiones previas no lograban esclarecer por qué los cuerpos de Lewy contienen cientos de elementos distintos, incluyendo lípidos y orgánulos deteriorados. Tampoco explicaban cómo las versiones alteradas de la proteína lograban generar el crecimiento de estos depósitos.
El denominado Modelo Multifactorial de Desorden Aleatorio, impulsado por los expertos de la India, sugiere que el factor clave no es simplemente la agrupación de la proteína. Según esta teoría, al quedar expuesta la parte interna de la α-sinucleína, se generan vínculos desordenados e incorrectos con múltiples partes de la célula.
Los especialistas Sivaraman Padavattan y Sneha Jos, quienes lideraron la investigación, comprobaron mediante experimentos que las variantes patológicas (principalmente las truncadas) interactúan con un espectro de proteínas mucho más amplio que la versión normal.
Diversas pruebas de afinidad con sustancias como Tau, SOD1, BSA e histonas ratificaron que este comportamiento de captura indiscriminada es exclusivo de las variantes ligadas a la enfermedad. En su publicación, los autores indicaron:
“Las variantes patológicas de α-sinucleína actúan como un secuestro molecular, atrapando indiscriminadamente proteínas del entorno celular y formando el núcleo denso de un cuerpo de Lewy”.

Mientras que las formas de tipo fosforilado se encargan de dar estabilidad a la zona periférica de estas masas, las truncadas se concentran mayoritariamente en el centro. Esto da sentido a la organización por capas que se ha observado históricamente en los cerebros de los pacientes con Parkinson.
Entender que la exposición del núcleo hidrofóbico vuelve a la α-sinucleína un captador agresivo abre la puerta a tratamientos innovadores. La meta sería bloquear la aparición de estas variantes o neutralizar su capacidad de interactuar con otras proteínas del entorno.
Esta estrategia podría retrasar o prevenir la aparición de cuerpos de Lewy, con el fin último de frenar el avance del Parkinson y otras sinucleinopatías. Este avance establece una nueva hoja de ruta para desarrollar terapias más eficientes y representa el inicio de una etapa distinta en la investigación de trastornos que, hasta ahora, se consideran incurables.
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