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IA descifra misteriosas huellas de dinosaurios y el origen de las aves

La implementación de la inteligencia artificial para efectuar comparativas automatizadas entre imágenes de pisadas fósiles y amplios registros científicos está generando nuevas teorías sobre el surgimiento de las aves. Este avance tecnológico podría transformar radicalmente la percepción actual sobre la trayectoria evolutiva de los dinosaurios. Según un reporte de la Universidad de Edimburgo, difundido a través de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), la creación de esta herramienta digital permite que tanto expertos como entusiastas examinen capturas y esquemas de rastros prehistóricos desde dispositivos móviles, obteniendo resultados inmediatos sobre su origen y rasgos específicos.

El proyecto fue liderado por el centro Helmholtz-Zentrum de Berlín, trabajando en conjunto con la Universidad de Edimburgo. La investigación contó con el respaldo financiero de entidades de prestigio como el Proyecto BMBF: Data-X, Helmholtz ROCK-IT, Helmholtz-AI NorMimag, la National Geographic Society y el Leverhulme Trust. Durante el proceso, los especialistas aplicaron algoritmos de última generación para instruir a los sistemas en el reconocimiento de casi 2.000 huellas fósiles, procesando además millones de variantes posibles que consideran la presión y el movimiento de los bordes en el suelo.

Análisis técnico y precisión del sistema

La plataforma automatizada analiza detalladamente ocho rasgos esenciales presentes en las pisadas fósiles para determinar su procedencia:

  • La longitud y disposición de los dedos.
  • El posicionamiento exacto del talón.
  • La dimensión de la superficie de contacto con el terreno.
  • La distribución de la carga corporal en distintas áreas del pie durante el desplazamiento.

Gracias a este procesamiento, la inteligencia artificial logra vaticinar qué especie de dinosaurio fue la responsable de una marca particular al contrastarla con los registros ya validados por la comunidad paleontológica. De acuerdo con lo publicado por PNAS, el algoritmo alcanzó un nivel de concordancia de aproximadamente el 90 por ciento en relación con las clasificaciones efectuadas por humanos, destacando incluso en casos de especies con rasgos debatibles. Este logro es fundamental, ya que los procesos manuales previos solían estar condicionados por la subjetividad y los sesgos de cada investigador.

La aplicación, denominada DinoTracker, facilita que cualquier persona cargue fotos o dibujos de rastros para recibir una evaluación automática. Esta innovación no solo optimiza la eficiencia y la rapidez en la catalogación de restos, sino que también democratiza el acceso a la ciencia para individuos ajenos al ámbito profesional de la paleontología.

Perspectiva de los especialistas

El doctor Gregor Hartmann, quien encabezó la investigación en el Helmholtz-Zentrum, señaló a la revista científica:

“Nuestro método proporciona una forma imparcial de reconocer la variación en las huellas y comprobar hipótesis sobre sus creadores. Es una herramienta excelente para la investigación, la educación e incluso el trabajo de campo”.

Por otro lado, el profesor Steve Brusatte, integrante de la Facultad de Geociencias de Edimburgo, enfatizó la relevancia del hallazgo:

“Este estudio es una contribución apasionante para la paleontología y una forma objetiva y basada en datos de clasificar las huellas de dinosaurios, algo que ha desconcertado a los expertos durante más de un siglo. Abre nuevas y emocionantes posibilidades para comprender cómo vivieron y se desplazaron estos animales, y cuándo evolucionaron grupos importantes como las aves. Esta red informática podría haber identificado a las aves más antiguas del mundo, lo que considero un uso fantástico y fructífero para la IA”.

A través de este aprendizaje profundo, se detectaron similitudes sorprendentes entre huellas que datan de hace más de 200 millones de años y las de aves tanto actuales como desaparecidas. Este descubrimiento sugiere dos escenarios: que las aves pudieron haber surgido decenas de millones de años antes de lo que indican los modelos tradicionales, o que ciertos dinosaurios primitivos poseían patas que dejaban marcas casi idénticas a las de las aves. Ambas posibilidades plantean rutas inéditas para la biología evolutiva.

Asimismo, el programa arrojó datos clave sobre hallazgos en la Isla de Skye, en Escocia. Allí, marcas en sedimentos de hace 170 millones de años podrían vincularse con parientes tempranos de los dinosaurios con pico de pato, situándolos entre los más antiguos registrados. El estudio concluye que estas huellas no solo revelan la identidad del animal, sino que ayudan a reconstruir su comportamiento en los ecosistemas antiguos. El sistema permite que el usuario común se convierta en un explorador activo del pasado con solo usar su teléfono inteligente y la tecnología adecuada.

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