La fragilidad del cese al fuego en Líbano quedó en evidencia este domingo tras una nueva incursión aérea de las Fuerzas Armadas israelíes en el sur del país. Los ataques han dejado un saldo trágico de al menos dos personas fallecidas, desafiando el acuerdo de no agresión que se estableció hace más de un año.
En la localidad de Kafer Dunín, una de las ofensivas impactó directamente contra una vivienda y un almacén, estructuras que terminaron completamente destruidas. Este incidente provocó la muerte de una persona e hirió a otras cinco. El fallecido fue identificado como Yauad Basma, ciudadano originario de Bazuriyé, en la región de Tiro. El estallido también afectó inmuebles colindantes, incluyendo una clínica médica donde la onda expansiva destrozó ventanales y cristales.
De forma paralela, en la zona de Barish, se reportó el deceso de Mohamad al Huseini, quien se desempeñaba como docente en la asociación educativa Al Mabarrat. El vehículo en el que el profesor se desplazaba fue alcanzado por dos proyectiles israelíes, provocando su muerte en el lugar.
Justificación de las operaciones militares
Por su parte, el mando militar de Israel ratificó la ejecución de estas acciones bélicas, argumentando haber atacado a «terroristas de Hezbolá» localizados en un supuesto «centro de producción de armas» en el área de Bir al Sansal. Asimismo, las fuerzas israelíes informaron sobre una intervención contra «un terrorista» del grupo en Al Bazura y ataques adicionales dirigidos a diversas «infraestructuras militares de Hezbolá».
Desde la firma del alto el fuego en noviembre de 2024, se han contabilizado decenas de bombardeos por parte de las tropas israelíes. El gobierno de Israel sostiene que estas maniobras no quebrantan los términos del pacto, alegando que actúa preventivamente contra las actividades de Hezbolá. No obstante, esta postura ha sido duramente cuestionada tanto por el gobierno en Beirut como por la propia organización chií, además de recibir la condena de las Naciones Unidas.
El acuerdo de paz contemplaba originalmente que tanto el ejército de Israel como los efectivos de Hezbolá debían retirarse del sur del territorio libanés. A pesar de esto, las autoridades locales denuncian que el Ejército israelí mantiene todavía cinco puestos militares dentro de la soberanía de su vecino, una situación que las autoridades libanesas exigen que finalice para garantizar el cumplimiento de lo pactado.
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