La sorpresiva neutralización del sistema de defensa aérea en Venezuela el pasado 3 de enero, que facilitó la extracción de Nicolás Maduro, encuentra su explicación en el uso avanzado de guerra electrónica y ejecuciones tácticas de alta precisión. Según las revelaciones de un alto oficial de la Aviación, estas maniobras anularon la efectividad de los equipos nacionales, dejando desprotegido el Sistema multicapa de Protección de Caracas y permitiendo el libre tránsito de aeronaves extranjeras.
El oficial señala que el factor humano fue un elemento crítico en este desenlace. La falta de preparación de los operadores, la ausencia de cohesión interna y una marcada dependencia de asesoría técnica extranjera provocaron un deterioro progresivo en la capacidad de respuesta de los sistemas defensivos.
Las tácticas de supresión de defensa aérea permitieron inhabilitar las baterías ZU-23 mm, lo que a su vez facilitó el ingreso de helicópteros cargados con fuerzas especiales. Esta acción vulneró por completo la red integrada de protección que rodeaba a Caracas y sus zonas aledañas.

En cuanto al equipamiento de origen chino, que incluye desde los modelos JYL-1 hasta el sofisticado JY-27A con tecnología AESA, el informante aclaró que su vulnerabilidad no se debió a una falla técnica puntual, sino a una cadena de deficiencias estructurales.
El alto mando subrayó que los radares operaban bajo una lógica soviética sumamente rígida, con escasa variación en sus modos de funcionamiento. Al emitir patrones de señal constantes y fácilmente detectables, permitieron que las fuerzas de Estados Unidos identificaran sus firmas espectrales y descifraran puntos débiles determinantes.
Durante las primeras horas del 3 de enero de 2026, el ejército estadounidense ejecutó la denominada Operación Resolución Absoluta. El oficial, quien solicita el anonimato, describe la misión como una intervención de precisión quirúrgica que integró diversos elementos estratégicos.

El operativo cumplió su meta principal: la captura de Nicolás Maduro junto a su esposa, Cilia Flores, en una acción directa de las unidades de élite de los Estados Unidos.
Análisis técnico de la extracción
Al ser consultado sobre la naturaleza de la Operación Resolución Absoluta, el General explicó:
«La operación que realizan fuerzas militares de los EEUU la madrugada del 3 de enero de 2026, esencialmente fue una operación quirúrgica de extracción de objetivos de alto valor estratégico, que contempla una serie de elementos clave y operaciones integradas esenciales».
Sobre los componentes específicos de la misión, el oficial destacó la participación de unidades de élite:
«Sí, destaca la operación quirúrgica propiamente de extracción, cuyo objetivo era la captura con vida de Nicolás Maduro y Cilia Flores. Se emplearon las fuerzas élites destinadas a estas operaciones, es decir, los Delta Force que son unidades de fuerzas especiales con los más altos estándares de excelencia y calificación».
El éxito de la maniobra no dependió de un solo factor, sino de una coordinación interinstitucional masiva. El oficial detalla que se utilizaron operaciones de asalto aéreo y una estrecha colaboración con la Agencia Central de Inteligencia (CIA), todo bajo el paraguas de un plan mayor denominado Lanza del Sur.
Ante la pregunta sobre el margen de error, el General fue enfático en la importancia de las tácticas de supresión de defensa aérea (SEAD/DEAD):
«Claro, con toda su capacidad, quizás las fuerzas militares estadounidenses no hubiesen tenido el éxito esperado o hubiesen encontrado cierta resistencia que influyera en las operaciones aerotransportadas esencialmente, si los EEUU no ejecuta operaciones de supresión de defensa aérea (SEA/DEAD por sus siglas en inglés)».

Inacción y fallas en la cadena de mando
La falta de reacción de la Aviación Militar Bolivariana y del jefe del Ceofanb, Domingo Antonio Hernández Lárez, ha generado múltiples interrogantes. El oficial aclara que las labores de inteligencia y recolección de firmas de radar por parte de EE.UU. comenzaron meses antes del ataque.
Esto permitió un mapeo radioelectrónico exhaustivo del territorio, concentrándose en la fachada norte y el corredor aéreo que conecta el aeropuerto de Higuerote en Miranda con los radares situados en la cordillera de la costa en Aragua y la península de Paraguaná en Falcón.
El oficial detalló los puntos específicos donde el sistema colapsó:
- Los sistemas de misiles Buk-M2E fueron destruidos en sus bases, incluyendo la Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda (La Carlota).
- Plataformas de defensa en el aeropuerto de Higuerote y en La Guaira quedaron inutilizadas.
- La Unidad Táctica en la Meseta de Mamo fue neutralizada.
En la Meseta de Mamo se encuentran instalaciones clave como la División de Infantería de Marina “General Simón Bolívar” y el Grupo Misilístico 393 “Contralmirante José María García”, que operaba sistemas Buk MK2. También fue blanco el Grupo Misilístico de Defensa Aérea Portátil IGLAS “General en Jefe José Félix Rivas”, situado junto al Batallón Ayala.
Para el experto, la clave del éxito radicó en el factor sorpresa y los ataques quirúrgicos. Las fuerzas aeroespaciales estadounidenses atacaron simultáneamente diversos puntos neurálgicos en la capital.

Zonas como Fuerte Tiuna, La Planicie y La Carlota fueron escenarios de ataques coordinados. Helicópteros de asalto neutralizaron baterías ZU-23 mm mientras unidades como los Rangers o SEALs penetraban la red de defensa que se consideraba la más segura del país, abarcando Aragua, Miranda y La Guaira.
Vulnerabilidades de la tecnología china
El General analizó profundamente el papel de los radares de fabricación china. Aunque Venezuela contaba con el JY-27A (tecnología AESA), el oficial insiste en que hubo errores acumulativos:
«Bien, hablemos de la familia de radares chinos en Venezuela, desde los primeros JYL-1, pasando por el JH12, hasta el radar anti sigilo tridimensional de largo alcance JY-27A, este último de tecnología AESA. La vulnerabilidad no ocurrió por un simple fallo, fue una secuencia estructural y acumulativa de errores».
Explicó que la mayoría de los radares entregados entre 2017 y 2018 no poseían verdadera tecnología AESA, además de contar con librerías de amenazas desactualizadas. Esta debilidad permitió a Estados Unidos realizar un seguimiento preciso de las emisiones electromagnéticas.

«Porque Venezuela opera sus radares bajo una lógica soviética rígida; el radar encendido muchas horas, patrón de vigilancia constante, ‘escasa rotación de modos’, casi nula doctrina de EMCON (Emission Control). Eso le permite a los EEUU captar la firma espectral de forma completa, así como registrar la frecuencia central, lóbulos laterales, ancho de pulso, patrones de modulación, etc».
Esta falta de integración real convirtió a los sensores en elementos aislados y vulnerables. Sin un satélite activo (como lo fue el Simón Bolívar) para sintetizar las señales en tiempo real, cada radar funcionaba de forma descentralizada, facilitando su desarticulación individual por parte del ejército estadounidense.
El oficial concluyó que las fuerzas de EE.UU. ya conocían profundamente la arquitectura de estos sistemas por estudios previos en otras regiones del mundo. Antes del 3 de enero, se realizaron vuelos de captación pasiva con drones ISR, aviones RC-135 y cazas F-18 para mapear cada frecuencia de la defensa venezolana.

Finalmente, el General reiteró que la combinación de tecnología obsoleta, fallas doctrinales y el uso de inteligencia artificial por parte del atacante sellaron el destino de la operación. «Todo eso explica lo ocurrido el 3 de enero», sentenció el oficial sobre la extracción de los objetivos de alto valor.
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