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EE.UU. sanciona a red familiar de narcotráfico en Costa Rica

En una acción contundente contra el crimen transnacional, las autoridades de Estados Unidos han integrado en su lista de sanciones a un grupo de cinco ciudadanos costarricenses y cinco empresas radicadas en dicho país centroamericano. De acuerdo con la información oficial, cuatro de los individuos señalados pertenecen a un mismo núcleo familiar, acusados de operar una compleja red dedicada al tráfico internacional de cocaína y al lavado de activos a gran escala.

Dentro de esta estructura delictiva, se identificó a la esposa y la suegra de Luis Manuel Picado Grijalba, también conocido bajo el alias de ‘Shock’. Según las investigaciones, ambas mujeres habrían utilizado un conglomerado de empresas para ocultar la procedencia ilícita de fondos generados por la venta de estupefacientes, brindando una fachada de legalidad a las operaciones de la organización familiar y reforzando su capacidad delictiva.

Figuras clave de la red criminal

El esquema operativo de esta banda se sustenta en el liderazgo de los hermanos Jordie Kevin Picado Grijalba, apodado ‘Noni’, y Luis Manuel Picado Grijalba (alias ‘Shock’). Actualmente, ‘Noni’ se encuentra bajo custodia de las autoridades en Costa Rica, mientras que su hermano, ‘Shock’, permanece detenido en el Reino Unido. Este último enfrenta procesos de extradición solicitados por la justicia norteamericana, que lo cataloga como «uno de los narcotraficantes más prolíficos que operan en el Caribe», según la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC).

La logística de esta organización criminal consistía en el traslado de toneladas de cocaína procedentes de Colombia. El cargamento era transportado vía marítima hasta territorio costarricense, donde se almacenaba estratégicamente para su posterior distribución hacia mercados de Estados Unidos y Europa. Para asegurar el éxito de sus operaciones y mantener el control territorial, la red estableció alianzas con grupos armados locales, entre ellos la banda liderada por Tonny Alexander Peña Russell. Este individuo, arrestado en 2024, enfrenta cargos por su presunta participación en 78 asesinatos y ha sido incluido en las sanciones de Washington por brindar protección de sicariato a la red de los Picado Grijalba.

Consecuencias financieras y declaraciones oficiales

El Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, fue enfático al señalar la responsabilidad de estas redes en la crisis de consumo de estupefacientes que afecta a su nación. Respecto a los implicados, el alto funcionario declaró:

«Seguiremos exigiéndoles cuentas por la devastación que causan en nuestro país».

Las investigaciones detallan que las cinco empresas sancionadas servían como herramientas para movilizar los ingresos del narcotráfico. Al ser administradas por la esposa y la suegra de ‘Shock’, estas entidades permitían que el dinero sucio circulara dentro de la economía legal. Con la designación de la OFAC, se busca bloquear de manera efectiva el funcionamiento de estas compañías y asfixiar las fuentes de financiamiento del grupo criminal, impidiendo el uso de empresas fachada para dar apariencia lícita a sus activos.

Como resultado inmediato de esta medida, todos los bienes y activos que estas personas o entidades posean en jurisdicción estadounidense quedan congelados de manera indefinida. Asimismo, se prohíbe cualquier tipo de transacción comercial con los sancionados. Las autoridades advirtieron que cualquier tercero que colabore con los señalados también podría ser objeto de sanciones adicionales, reafirmando el alcance extraterritorial de la justicia estadounidense.

Esta ofensiva se enmarca en una estrategia global de Estados Unidos para desarticular las estructuras que facilitan el blanqueo de capitales y el tráfico de drogas. El objetivo no es solo capturar a quienes transportan la mercancía, sino también golpear a los facilitadores y prestadores de servicios de apoyo que reintegran el dinero ilícito en el sistema financiero internacional, tal como se ha hecho en otras designaciones recientes en América Latina y el Caribe.

Finalmente, este operativo conjunto resalta la importancia de la cooperación internacional para combatir el crimen organizado. La implicación de este grupo familiar costarricense evidencia cómo redes locales pueden integrarse en estructuras de alcance global, moviendo masivas cantidades de droga y recursos financieros que cruzan fronteras nacionales, afectando la seguridad regional.

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