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Ventas mundiales de autos crecerán un 2% en 2026 y 2027, según DBRS

La expansión de los fabricantes de automóviles de origen chino hacia el sudeste asiático y el continente europeo continuará al alza, aunque se prevé que el ritmo sea más pausado que en años anteriores debido a la saturación de su mercado doméstico. Este fenómeno se enmarca en una industria automotriz global que enfrenta desafíos críticos por la transición hacia los vehículos eléctricos y los sistemas definidos por software. Según un reciente informe técnico de Morningstar DBRS, las elevadas inversiones necesarias para esta transformación tecnológica están afectando directamente los márgenes de rentabilidad de las principales corporaciones del sector.

Las proyecciones de Morningstar DBRS indican que las ventas globales de turismos registrarán un incremento cercano al 2% durante 2026 y 2027. Sin embargo, este crecimiento no será uniforme en las tres potencias automotrices. Para China, el mercado de mayor volumen, se espera que las matriculaciones se estabilicen en torno a las 27,5 millones de unidades conforme los estímulos estatales disminuyan. Por su parte, en Estados Unidos se anticipa una demanda plana con aproximadamente 16 millones de vehículos anuales hasta 2027. En contraste, Europa podría experimentar una reactivación moderada, alcanzando los 13,5 millones de unidades, impulsada por una mayor oferta de modelos híbridos y eléctricos.

El avance de la electrificación global

En cuanto a la adopción de tecnologías limpias, el reporte estima que para el año 2025, los coches eléctricos de batería (BEV) y los híbridos enchufables representarán el 20% de las ventas totales a nivel mundial. No obstante, la velocidad de esta transición será dispar. Mientras se proyecta que en China los vehículos de nueva energía superarán el 65% de la cuota de mercado en 2026, en Europa esta cifra llegará al 30%. Este crecimiento en suelo europeo se fundamenta en la expansión de la red de carga y el abaratamiento de las baterías, reduciendo la desconfianza de los usuarios sobre la autonomía de los coches.

Un escenario radicalmente distinto se observa en Estados Unidos, donde la transición hacia la movilidad eléctrica parece haber perdido fuerza. Los analistas de Morningstar DBRS señalan que la adopción de estos vehículos se mantendrá estancada durante 2026. Entre las razones principales destacan la eliminación de incentivos fiscales, los altos precios de venta y una infraestructura de carga insuficiente. Al respecto, el informe subraya:

“La cancelación de los créditos fiscales para la compra de vehículos eléctricos en Estados Unidos provocó que el número de matriculaciones de vehículos eléctricos nuevos en el país alcanzara su mínimo en varios años a finales de 2025”.

Dentro del gigante asiático, los fabricantes locales seguirán ganando terreno, aunque a un paso menos acelerado. Esta situación obliga a las empresas chinas a consolidar sus estrategias de exportación hacia el sudeste asiático y Europa para compensar el enfriamiento de su demanda interna. Asimismo, las marcas extranjeras que operan en China enfrentan una presión sin precedentes debido a la agresividad comercial y los precios competitivos de las marcas locales, según destaca el análisis.

Presiones financieras y factores geopolíticos

El diagnóstico de Morningstar DBRS advierte que la rentabilidad de las empresas se verá condicionada por la geopolítica global y las exigencias regulatorias. El gran esfuerzo inversor en digitalización y electrificación está limitando el cash flow y presionando los resultados operativos de las automotrices tanto en Asia como en Europa. Además, la imposición de aranceles y otras medidas de proteccionismo internacional añaden una capa de incertidumbre que dificulta las operaciones financieras de los fabricantes.

Ante una economía mundial de bajo crecimiento y un exceso de capacidad instalada en las plantas de Europa y China, las empresas tendrán serias dificultades para subir los precios de venta. Esto afectará la recuperación de los márgenes de beneficio a corto plazo. El informe de Morningstar DBRS resume la situación de la siguiente manera:

“Esperamos que 2026 sea un año difícil para muchos fabricantes tradicionales, que se enfrentarán a múltiples dificultades en el mercado mundial. A pesar del crecimiento estimado de alrededor del 2% en las ventas mundiales de vehículos de pasajeros en 2025, esperamos que las ventas y la rentabilidad se estabilicen en 2026 y solo mejoren modestamente en 2027”.

La adaptación estratégica de las marcas hacia el vehículo definido por software y la electrificación total demanda capital constante, lo que restringe las mejoras operativas inmediatas. Morningstar DBRS advierte que estos desafíos podrían derivar en ajustes a la baja en las calificaciones crediticias de algunos fabricantes en los próximos dos años, bajo la premisa de que “no esperamos que ninguno de estos retos se disipe a corto o medio plazo”.

En conclusión, el panorama para los próximos tres años estará marcado por una convergencia de presiones económicas, normativas y tecnológicas. La evolución de los modelos de negocio y las estrategias de expansión internacional de las automotrices serán determinantes para sobrevivir en un entorno de alta competencia y márgenes reducidos, tal como proyectan las perspectivas analizadas por Morningstar DBRS.

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