No data was found

Hallazgo histórico en Oaxaca: tumba zapoteca de 1.400 años descubierta

El Gobierno de México ha informado oficialmente sobre la localización de una estructura funeraria perteneciente a la cultura zapoteca, la cual cuenta con una antigüedad superior a los 1.400 años. El hallazgo tuvo lugar en el estado de Oaxaca, específicamente en la región de los Valles Centrales, y ha sido catalogado por la presidenta de la nación, Claudia Sheinbaum, como uno de los eventos arqueológicos «más importantes de la última década» para el país.

Detalles del descubrimiento y cronología

Según los reportes del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), este enterramiento se remonta aproximadamente al año 600 de nuestra era. El sitio destaca por albergar una riqueza excepcional de elementos escultóricos y muestras de pintura mural. Entre los vestigios se identificaron representaciones cargadas de simbolismo vinculadas estrechamente con los conceptos del poder y la muerte, además de lápidas y frisos que exhiben detalladas inscripciones de calendarios antiguos.

Esta tumba constituye un testimonio arquitectónico y cultural de la denominada «gente de las nubes», nombre con el que se conoce a la civilización zapoteca, una de las sociedades mesoamericanas de mayor influencia. Este pueblo alcanzó su máximo esplendor entre los años 300 y 900 d.C. en el sur del territorio mexicano. Su núcleo principal, Monte Albán, que llegó a albergar a unos 35.000 pobladores, ostenta el título de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1987.

Simbolismo y arquitectura funeraria

En el interior de la antecámara, los arqueólogos hallaron la representación de un búho, figura que en la cosmogonía local simboliza la muerte y la noche. El pico de este animal se encuentra posado sobre un rostro elaborado en estuco y pintura, el cual representaría a un antepasado zapoteca. Se estima que los descendientes utilizaban este espacio para acudir ante este ancestro, a quien consideraban un mediador directo con las entidades divinas.

«Es el descubrimiento arqueológico más relevante de la última década en México por el nivel de conservación e información que aporta»

Respecto a la estructura física, el umbral de la tumba está flanqueado por un dintel que sostiene un friso de lápidas pétreas grabadas con nombres calendáricos. Por otro lado, en las jambas se pueden observar las figuras labradas de un hombre y una mujer. Ambos personajes portan tocados y sostienen artefactos en sus manos, lo que sugiere que cumplían la función de guardianes simbólicos del recinto funerario.

Riqueza pictórica y labores de preservación

Las paredes de la cámara de entierro conservan in situ fragmentos de una pintura mural extraordinaria. La paleta de colores incluye tonalidades de ocre, blanco, rojo, verde y azul, que dan vida a una escena de procesión. En esta imagen se aprecia a diversos personajes portando bolsas de copal mientras se desplazan hacia el acceso de la tumba.

Actualmente, especialistas del Centro INAH en Oaxaca han iniciado protocolos de protección, conservación e investigación. Los expertos enfocan sus esfuerzos en la estabilización de los murales, dado que su estado de preservación es sumamente delicado. Los daños reportados se deben principalmente a la infiltración de raíces, presencia de insectos y las variaciones drásticas en las condiciones del entorno ambiental.

Paralelamente, el equipo interdisciplinario ha comenzado con la ejecución de análisis cerámicos, epigráficos e iconográficos. Estos estudios, sumados a investigaciones de antropología física, buscan profundizar en la comprensión de los símbolos, rituales y costumbres funerarias que definieron a la civilización zapoteca en este periodo histórico.

Fuente: Fuente

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK

TWITTER