Los diputados de la bancada republicana, Stephan Schubert y Hotuiti Teao, presentaron esta semana oficios dirigidos a los ministerios de Defensa, Interior, Relaciones Exteriores y a la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI). El objetivo es que estos organismos investiguen y emitan un pronunciamiento sobre la presencia del buque de investigación chino Tan Suo Yi Hao, el cual se desplaza actualmente hacia el puerto de Antofagasta. La nave tiene como misión explorar los 8.000 metros de profundidad de la Fosa de Atacama, en un proyecto conjunto con el Instituto Milenio de Oceanografía (IMO) de la Universidad de Concepción.
La embarcación es propiedad del Instituto de Ciencias e Ingeniería del Mar Profundo (IDSSE), dependiente de la Academia de Ciencias China (CAS). El navío transporta al Fendouzhe, reconocido como el único submarino batiscafo en el mundo con capacidad de descender a las zonas más profundas del océano. Durante el año 2025, esta nave fue avistada frecuentemente en las costas de Filipinas, India y Australia, lugares donde diversas autoridades y analistas la han catalogado como un “buque espía”.

Existen antecedentes preocupantes sobre su comportamiento previo. En marzo del año pasado, tras culminar una misión científica en la fosa neozelandesa de Puysegur, el Tan Suo Yi Hao cambió su rumbo inesperadamente hacia el este de Australia. En lugar de dirigirse a su base en el puerto de Hainan, rodeó el litoral australiano realizando paradas en la Fosa Diamantina.
Malcolm Davis, analista senior del Instituto Australiano de Política Estratégica (ASPI), fue uno de los primeros en advertir sobre estos movimientos. El experto señaló que el barco chino seguía la trayectoria de un cable submarino fundamental para la infraestructura y economía de Australia. Según Davis, la embarcación cumple una función dual: la investigación científica legítima y la recolección de datos de inteligencia.
El especialista advirtió que las autoridades chilenas deben mantener una actitud de “cautela”, enfatizando que “los buques chinos de prospección oceanográfica y batimétrica cumplen una doble función, civil y militar”. Davis subrayó que estas misiones no se realizan exclusivamente por el bien público o la cooperación científica, sino para obtener ventajas tecnológicas y militares en regiones estratégicas.

Según la perspectiva de Davis, la cartografía de la Fosa de Atacama se utiliza como un campo de pruebas para tecnologías críticas, tales como vehículos submarinos no tripulados y sensores de fondo marino. Estos datos permitirían a China desarrollar información térmica y acústica para favorecer operaciones de sus submarinos a menores profundidades, otorgándoles una ventaja competitiva en la región.
“El gobierno de Chile, al igual que todos los gobiernos extranjeros, debería abordar cualquier colaboración de investigación científica-civil con China con mucha cautela y estar atento a la doctrina militar y el desarrollo de capacidades de China», sentenció el experto.

Fiscalización y monitoreo de la Armada
Ante estas preocupaciones, la Armada de Chile ha manifestado que se encuentra al tanto de la visita y que los movimientos del navío serán supervisados por el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico (SHOA). La institución tiene identificadas las rutas permitidas y la fecha exacta en la que el buque deberá abandonar la jurisdicción chilena.
El SHOA informó que el 17 de junio de 2025 recibió por parte de la Cancillería la solicitud de Investigación Científico Marina (ICM) del Tan Suo Yi Hao, con el fin de operar entre las regiones de Atacama y Arica. Los antecedentes técnicos fueron revisados minuciosamente por el SHOA y el Estado Mayor para evaluar posibles riesgos a la Seguridad Nacional.
Las autoridades determinaron que el área de estudio quedará limitada a la Zona de Exclusión Marítima (ZEE). Asimismo, se ha designado a un Observador Nacional, quien tiene la tarea de embarcarse en la nave para vigilar que se cumpla la ruta autorizada y fiscalizar todos los trabajos realizados.
El itinerario oficial indica que el buque partirá de Valparaíso el 19 de enero, llegará a Antofagasta el 9 de febrero y, tras una escala, zarpará nuevamente el 10 de febrero hacia la fosa. Su regreso a Valparaíso está previsto para el 3 de marzo, antes de iniciar su viaje de retorno hacia su puerto base en China.

Acciones desde el Congreso Nacional
El diputado Stephan Schubert, integrante de las comisiones de Relaciones Exteriores e Inteligencia, resaltó que expertos internacionales han cuestionado el posible uso militar del submarino chino. Por ello, solicitó a las carteras de Interior y Relaciones Exteriores que consulten a la ANI sobre la veracidad de estas acusaciones y el tipo de permisos otorgados.

Schubert manifestó que aún esperan las respuestas a estos oficios: “esperamos que la autoridades sí hayan hecho las averiguaciones correspondientes”. El parlamentario añadió que es imperativo proteger los recursos y las fronteras chilenas, asegurando que la expedición tenga exclusivamente fines científicos para poder ser bienvenida.
En una postura similar, el diputado Hotuiti Teao, miembro de la comisión de Pesca, Acuicultura e Intereses Marítimos, enfatizó que, aunque la misión se declare científica, las advertencias sobre el monitoreo de cables submarinos exigen “actuar con máxima prudencia y responsabilidad”.

Teao expresó su confianza en el monitoreo de la Armada de Chile y la labor del Observador Nacional, destacando que el país cuenta con instituciones serias. Sin embargo, en su facultad fiscalizadora, solicitó convocar a la ministra de Defensa, Adriana Delpiano, a la comisión respectiva para detallar la vigilancia del paso de la embarcación.
“Nuestro deber es anticiparnos, acompañar el trabajo de las instituciones y resguardar la seguridad y soberanía del país”, concluyó el legislador, insistiendo en que la transparencia es fundamental en la gestión de las costas nacionales.
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