En la narrativa tradicional de las telenovelas, la empleada doméstica suele enamorarse del patrón adinerado, enfrenta el desprecio de la suegra y termina sufriendo en silencio tras una separación forzada. Sin embargo, la realidad y esta nueva propuesta audiovisual rompen ese molde: aquí el caballero no rescata a la mujer. En esta historia, la salvación es un acto colectivo entre mujeres.
A través de una trama cargada de drama y realismo, se narra la trayectoria de María Roa, una mujer que sobrevivió al racismo, el clasismo y la crudeza del conflicto armado en Colombia. Su camino no solo la llevó a la superación personal, sino a la conquista de derechos laborales fundamentales para quienes se dedican al servicio doméstico.
La producción titulada María la caprichosa tuvo su lanzamiento en Netflix el pasado 5 de enero y se ha posicionado rápidamente entre las diez series más sintonizadas de la plataforma. El elenco principal cuenta con las actuaciones de Paola González y Karent Hinestroza, quienes retratan las diversas etapas vitales de la protagonista, incluyendo su entorno familiar, sus amistades y sus vínculos sentimentales.
“No es solo una historia: es mi vida y la de miles de mujeres”
sostiene la propia María Roa. Ella es la fuente de inspiración de este relato que profundiza en el feminismo interseccional, mostrando las dificultades de una mujer que enfrenta barreras por su género, su condición de pobreza, su identidad afro y su rol como trabajadora del hogar.
El guion recorre desde su niñez en un entorno hostil y el asesinato de su hermana, hasta su resiliencia apoyada por su padre. La trama expone su lucha por estudiar, la explotación sufrida en las plantaciones bananeras, el asedio de guerrillas y militares, y el desplazamiento forzado hacia las urbes. Se abordan temas sensibles como la violencia de género y, de manera central, la explotación de las trabajadoras domésticas.
Originaria de Apartadó, María Roa Borja se trasladó a Medellín en el año 1996. Durante mucho tiempo desempeñó labores en hogares particulares donde vivió desigualdades sistemáticas. Esta experiencia la motivó a impulsar la Unión de Trabajadoras Afrocolombianas del Servicio Doméstico, organización que nació con 28 integrantes y llegó a velar por los derechos de unas 700.000 trabajadoras del sector.

La exministra de Cultura, Paula Moreno, fue la encargada de plasmar este relato inicialmente en el libro Soñar lo imposible. Desafiar las miradas desiguales, editado por Random House en 2022. Posteriormente, la historia saltó a la pantalla a través de Caracol y finalmente alcanzó una audiencia global mediante el streaming.
Respecto al título, Paula Moreno aclara que
“El capricho es atreverse a hablar”
. Esta palabra, usualmente empleada para descalificar a las mujeres, es resignificada en la serie como un símbolo de tenacidad, fortaleza y superación personal.
Moreno conoció a María mientras ejercía como jurado en los premios al liderazgo de Semana. Impactada por su vivencia, dedicó un año entero a entrevistarla para la creación del libro. La obra sirve como plataforma para denunciar abusos, violencia, racismo, gordofobia y corrupción.

Trayectoria de Paula Moreno
Paula Moreno nació el 11 de noviembre de 1978. Con 47 años actualmente, ostenta el récord de haber sido la mujer más joven en la historia de su país en liderar un ministerio, ocupando la cartera de Cultura entre 2007 y 2010 a los 28 años, además de ser una de las pioneras afrocolombianas en altos cargos de decisión.
Tras su paso por la gestión pública, fundó “Manos Visibles”. Esta fundación, que hoy preside, ha capacitado a cerca de 30.000 líderes de comunidades afrodescendientes e indígenas para fomentar la paz y la equidad. Su labor se centra en dotar de herramientas a las personas para que logren ocupar espacios en empresas, medios de comunicación y gobiernos.
“He dedicado mi vida para que la diversidad étnica, socioeconómica, de género y la suma de diversidades del país, ocupe todos los espacios y se naturalice nuestra presencia”
afirma Moreno, quien también es autora de El poder de lo imposible y columnista de larga trayectoria en El Tiempo.

Entrevista y reflexiones sobre la desigualdad
Al ser consultada sobre las motivaciones tras su obra, Moreno explica que el libro busca confrontar las visiones desiguales. Señala que América Latina es una de las regiones más desiguales del planeta, y que en Colombia esta disparidad no es solo estadística, sino que se perpetúa en lo cotidiano, especialmente en el ámbito del trabajo doméstico.

La producción muestra escenas crudas: falta de pago, tareas peligrosas, el uso de trabajadoras por parte del narcotráfico e incluso hipocresía social por parte de empleadores de diversas ideologías. Según la autora, el objetivo es interpelar a la sociedad sobre cómo cada individuo profundiza estas brechas.
Sobre el impacto de estar en una plataforma mundial, Moreno destaca que las luchas de las asistentes del hogar son transnacionales. La realidad de una trabajadora en Colombia es comparable a la de una migrante en Madrid o Lisboa. De hecho, el libro ya está en proceso de traducción para el Medio Oriente.

“Es relevante cambiar la narrativa a través de historias críticas en las plataformas que llegan al mundo para renovar el valor de lo humano”
comenta la autora, subrayando que la conexión global que permite el streaming ayuda a entender que muchas comunidades comparten desafíos e inspiraciones similares.
En cuanto a la representación, Moreno considera vital que se conozca la diversidad de historias sin recurrir a clichés, sino desde un diálogo intelectual profundo. Su mensaje es claro: todos son parte del problema y, por ende, de la solución, mediante microcambios en las actitudes frente a quienes ostentan privilegios.

El significado del «Capricho»
La transformación, según la exministra, requiere trabajar tanto con las bases que luchan por oportunidades como con aquellos sectores que poseen poder y perpetúan estereotipos. En este contexto, la palabra capricho se convierte en un mantra para la obstinación frente al «no» constante de la sociedad.
“El capricho es obstinación, no es berrinche. Es la obstinación para una sociedad que naturalizó que para muchas mujeres racializadas el espacio es el sufrimiento y la exclusión”
puntualiza Moreno.
Finalmente, define este concepto como un liderazgo de autoinclusión. Se trata de la capacidad de María Roa de no aceptarse como una víctima eterna, sino de construir poder desde lugares donde nadie lo esperaba, demostrando que su voz y la de todas las mujeres son indispensables para la construcción de la sociedad.
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