La cifra de fallecidos tras el dantesco incendio en un centro comercial de Karachi, la ciudad más poblada de Pakistán, se ha elevado trágicamente a 60 personas. Este nuevo balance surge luego de que los equipos de socorro localizaran treinta cadáveres adicionales en el entrepiso de la edificación, específicamente concentrados en un solo establecimiento comercial.
De acuerdo con las declaraciones del jefe de la Policía local, Asad Raza, las víctimas fatales habrían buscado resguardo en una tienda de vajillas tras el inicio de las llamas el pasado fin de semana. No obstante, los esfuerzos por escapar resultaron infructuosos. Los rescatistas detallaron que muchos de los cuerpos fueron hallados agrupados detrás de puertas cerradas, lo que evidencia los intentos desesperados de estas personas por protegerse del fuego antes del fatal desenlace, según reportes locales.
El siniestro, que afectó al reconocido Gul Plaza, se considera el incendio más catastrófico registrado en esta metrópoli pakistaní en más de una década. Las labores de extinción representaron un reto mayúsculo para los bomberos y especialistas de diversas divisiones, quienes batallaron contra las llamas durante más de treinta horas consecutivas, desde la noche del sábado hasta lograr contener el fuego. Esta demora impidió el acceso inmediato a zonas que permanecían bloqueadas, donde finalmente se descubrieron los restos el pasado miércoles.
En el marco de las diligencias posteriores, una brigada especializada en desactivación de artefactos explosivos realizó el levantamiento de muestras tanto en la estructura física del edificio como en los cuerpos recuperados. El objetivo primordial de este procedimiento es descartar o confirmar si algún tipo de factor explosivo influyó en la magnitud del desastre, según lo informado por el jefe policial Asad Raza en declaraciones a la prensa.
Por otro lado, el comisionado de Karachi, Hasán Naqvi, se pronunció ante los medios de comunicación para explicar el estado actual de las indagaciones sobre el origen del fuego. El funcionario subrayó la dificultad de determinar una causa única de manera inmediata por la naturaleza del evento:
“La investigación se ha vuelto bastante compleja, con múltiples ángulos bajo revisión”
Asimismo, Naqvi aclaró que hasta el momento ninguna institución ha sido señalada formalmente como responsable por el siniestro registrado en el Gul Plaza.
La gestión de la emergencia no ha estado exenta de fuertes polémicas. Comerciantes y residentes de la zona han expresado críticas severas hacia la actuación de los organismos de socorro y el cuerpo de bomberos. Según los testimonios recabados en el lugar, existe la percepción generalizada de que la respuesta fue tardía y que una mayor celeridad en las operaciones iniciales de rescate podría haber evitado que el número de víctimas fatales fuera tan elevado.
Pese a que las autoridades mantienen abiertas diversas líneas de investigación y continúan recolectando evidencia física en las instalaciones siniestradas, aún no se han revelado pormenores específicos sobre qué provocó la ignición inicial. El análisis del material recogido sigue bajo estricta reserva técnica, mientras las familias de las víctimas claman por respuestas claras y los equipos técnicos prosiguen con las tareas de recuperación en la estructura que resultó severamente dañada.
Este suceso en el Gul Plaza ha reavivado la preocupación pública sobre los estándares de seguridad en los complejos comerciales de Karachi y la efectividad de los protocolos de respuesta ante catástrofes de gran escala. Las autoridades locales han reiterado su compromiso de profundizar en las investigaciones y proporcionar informes detallados conforme se esclarezcan los hechos que han enlutado a la nación.
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