Un estudio reciente desarrollado por el Instituto HEDCO de la Universidad de Oregón ha determinado que dedicar tan solo diez minutos a los juegos de mesa puede transformar radicalmente la relación de los niños con las matemáticas. Actividades cotidianas como contar casillas, identificar cifras o realizar sumas básicas en un tablero generan un impacto real en el desarrollo de las habilidades matemáticas esenciales. Estas ventajas son notables en infantes menores de siete años y sus efectos positivos tienden a perdurar a lo largo del tiempo.
Durante la etapa de la primera infancia, comprender que los números no son simples símbolos, sino representaciones de cantidades, suele ser un reto complejo. Es común que muchos adultos recuerden la confusión que sentían al enfrentarse a las primeras operaciones de suma o resta sin entender la lógica detrás del resultado. En este escenario, el juego surge como una estrategia natural y efectiva para que los más pequeños logren ese avance cognitivo, asimilando conceptos prácticos de forma dinámica y sin la presión de un entorno académico rígido.
De acuerdo con los investigadores, el éxito de este método radica en la constancia y la simplicidad. Realizar sesiones cortas y habituales con juegos accesibles para cualquier hogar permite que los niños refuercen lo aprendido en las aulas y ganen seguridad frente a los números. Además, esta dinámica ofrece a los padres la oportunidad de compartir tiempo de calidad, con la certeza de que el entretenimiento está cimentando el éxito académico de sus hijos a largo plazo.
Tipologías de juegos recomendados para el hogar
Los especialistas sugieren que los juegos más efectivos para potenciar las capacidades numéricas antes de los 7 años son los denominados “juegos de números lineales”. Se trata de aquellas dinámicas donde se deben recorrer casillas, avanzar según el resultado de los dados o establecer comparaciones entre cantidades. Al respecto, Gena Nelson, docente e investigadora de la Universidad de Oregón, sostiene que:
“las sesiones breves con juegos de mesa de números lineales pueden mejorar significativamente las habilidades como el conteo, el reconocimiento de números y la comprensión de las cantidades”

Gran parte de estos materiales lúdicos están disponibles de forma gratuita en plataformas digitales de diversas instituciones educativas y asociaciones. Existen recursos diseñados por expertos de la Facultad de Boston que facilitan el aprendizaje del orden numérico y las operaciones de suma o resta mediante el juego, adaptándose a diferentes rangos de edad. Asimismo, para niños de mayor edad, la Asociación Nacional para la Participación de la Familia, la Escuela y la Comunidad ofrece herramientas enfocadas en desafíos matemáticos de mayor complejidad.
El valor del juego en el desarrollo cognitivo
El efecto de los juegos de mesa enfocados en cifras trasciende el simple hecho de sumar o restar correctamente. Investigaciones, incluyendo la realizada por la Universidad de Oregón, demuestran que poseer bases sólidas en matemáticas durante los primeros años es un indicador clave del rendimiento académico posterior. Estas actividades permiten que el conocimiento se adquiera mediante el descubrimiento y la repetición constante, eliminando cualquier sensación de obligatoriedad.

Una virtud destacable de estas herramientas es su versatilidad y capacidad de adaptación. Los juegos pueden ser ajustados según el ritmo de cada niño, beneficiando tanto a quienes poseen facilidad numérica como a quienes requieren refuerzos específicos, incluyendo a menores con alguna discapacidad. Los expertos han identificado que los libros con temáticas matemáticas, las preguntas cotidianas sobre números y los juegos simples ayudan a estos estudiantes a sentirse integrados y progresar en su aprendizaje. Las familias participantes han reportado una respuesta muy favorable al ver en el juego un recurso accesible para fomentar la autonomía y la comprensión de sus hijos.
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