El Gobierno de Rusia ha manifestado de manera oficial, tras concluir una sesión de diálogo de casi cuatro horas con representantes de Estados Unidos, que la posibilidad de alcanzar una resolución pacífica y permanente en el conflicto ucraniano es inexistente si no se aborda la delimitación territorial. Según la administración de Moscú, cualquier acuerdo debe basarse en la hoja de ruta establecida en agosto de 2025, la cual estipula la entrega de gran parte de la región del Donbás al control ruso, zona que actualmente se encuentra ocupada en su mayoría por sus tropas.
Estas declaraciones fueron ofrecidas por Yuri Ushakov, principal asesor del presidente Vladimir Putin, al finalizar el encuentro celebrado en la capital rusa. En la reunión participaron, por la parte estadounidense, el enviado especial Steven Witkoff, el exasesor de la Casa Blanca Jared Kushner —yerno del mandatario Donald Trump— y Joshua Gruenbaum, comisionado del Servicio Federal de Adquisiciones, quien se integró por primera vez al equipo de trabajo de Washington.
Respecto a la postura territorial, Ushakov enfatizó la importancia de los términos previamente discutidos entre ambas potencias. El asesor del Kremlin fue rotundo al señalar el núcleo de las conversaciones:
«Lo principal es que, durante las negociaciones entre nuestro presidente y los estadounidenses, se afirmó una vez más que, sin resolver la cuestión territorial según la fórmula acordada en Anchorage (Alaska), no hay esperanza de lograr una solución a largo plazo»
A pesar de estas exigencias, el funcionario ruso sostuvo que el Gobierno de Rusia mantiene un interés real en hallar una salida a la crisis por la vía diplomática y política. No obstante, advirtió que mientras no se concrete un pacto, la nación mantendrá sus operaciones en el terreno. Ushakov recalcó que las Fuerzas Armadas rusas poseen actualmente la iniciativa estratégica en el campo de batalla y continuarán avanzando hacia los objetivos de su misión militar.
Acuerdos sobre Gaza y activos financieros
En el marco de las discusiones, también se abordó la iniciativa de la Junta de Paz para Gaza. Sobre este punto, el presidente Putin reafirmó su intención de destinar la suma de 1.000 millones de dólares (equivalentes a unos 855 millones de euros) de los fondos rusos que permanecen bloqueados por la administración saliente de Joe Biden.
Dichos recursos se integrarían al presupuesto del organismo de paz, mientras que el excedente de los activos congelados se reservaría para financiar la reconstrucción de los territorios afectados por la guerra, una vez que se logre la firma de un tratado de paz definitivo entre Rusia y Ucrania.
Asimismo, las delegaciones trataron temas de geopolítica regional, incluyendo la controversia sobre Groenlandia. En este caso, el presidente de Estados Unidos ha planteado una posible anexión por motivos de seguridad frente a lo que considera amenazas externas, entre ellas la propia Rusia. A pesar de estas fricciones, ambas partes destacaron el enorme potencial de colaboración que existe entre las dos potencias en múltiples sectores.
El asesor Ushakov reveló que los representantes de Washington ya se encuentran trabajando en planes operativos específicos que podrían ponerse en marcha inmediatamente después de que el conflicto en Ucrania llegue a su fin. Según el Kremlin, las conversaciones fueron «sumamente informativas, constructivas y, diría yo, extremadamente francas y de confianza», valorando el nivel de preparación mostrado por los estadounidenses.
Durante la extensa sesión, los delegados de Estados Unidos proporcionaron detalles sobre la reciente reunión mantenida entre Donald Trump y el líder ucraniano, Volodimir Zelenski, en la ciudad de Davos. El objetivo de este intercambio de información fue establecer los parámetros necesarios para coordinar las acciones futuras entre Moscú y Washington, tomando en cuenta las consultas previas con socios europeos.
Como paso siguiente en esta escalada diplomática, se ha confirmado la realización de la primera cumbre trilateral entre Estados Unidos, Rusia y Ucrania este viernes en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos. Simultáneamente, se reunirá un grupo de trabajo bilateral para temas económicos, el cual contará con la presencia de Steven Witkoff y Kiril Dimitriev, este último enviado especial de Putin para Inversiones.
Por instrucción directa del presidente ruso, el equipo que participará en la cita trilateral en Abu Dabi incluirá a altos mandos del Ministerio de Defensa. Esta comitiva estará liderada por el almirante Igor Kostiukov, quien se desempeña como jefe de la Dirección General del Estado Mayor de Rusia.
Este ciclo de diálogos en Moscú concluyó poco después de que el presidente Donald Trump admitiera ante la prensa sus dudas sobre la viabilidad inmediata de un pacto de seguridad entre las naciones en conflicto. No obstante, el mandatario defendió la continuidad de las reuniones, argumentando que la falta de diálogo anularía cualquier posibilidad de progreso, validando así la importancia del encuentro programado en el territorio emiratí.
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