No data was found

Roald Amundsen y la épica conquista del Polo Sur: Un hito histórico

La Antártida, ese territorio inmenso y congelado ubicado en el extremo meridional de nuestro planeta, ha sido objeto de fascinación para científicos, aventureros y exploradores a lo largo de los siglos. El núcleo de este continente, el Polo Sur, se mantiene como uno de los entornos más hostiles de la Tierra, caracterizado por temperaturas extremas que pueden descender por debajo de los -60 °C, vientos gélidos y una persistente blancura capaz de quebrar la determinación de los más valientes.

A pesar de estas condiciones adversas, este fue el escenario de una de las mayores proezas en la historia de la exploración: la llegada de Roald Amundsen al Polo Sur en el año 1911. Con este logro, el explorador noruego se consolidó como el primer ser humano en alcanzar dicho punto geográfico.

La forja de un explorador polar

La expedición noruega que hizo historia al llegar al Polo Sur enfrentó temperaturas de hasta -60°C y vastedades de hielo inexplorado en la Antártida (Wikipedia)

En Noruega, la severidad de los inviernos suele moldear la voluntad de sus habitantes. En este contexto creció el joven Roald Amundsen, quien desarrolló una fijación particular por el frío; acostumbraba dormir con la ventana abierta para aclimatarse a los escenarios polares que imaginaba. Aunque su vocación de explorador fue temprana, su camino se definió por completo a los dieciocho años, tras presenciar una charla de Fridtjof Nansen. Nansen era el héroe nacional que había logrado cruzar Groenlandia y que mantenía la ambición de conquistar el polo norte. Aquel encuentro resultaría determinante para el futuro del joven Amundsen.

A partir de ese momento, Amundsen enfocó todos sus esfuerzos en la exploración polar, pasando de sus fantasías juveniles a la práctica real al integrarse en tripulaciones que navegaban hacia los confines desconocidos del Ártico y la Antártida.

Su bautismo de fuego ocurrió en 1897, cuando formó parte de la expedición del buque ballenero Bélgica, bajo el mando de Adrian de Gerlache. Durante esta travesía, la embarcación quedó atrapada en el hielo antártico por un periodo de trece meses, lo que llevó a la tripulación a situaciones de extrema desesperación. Sin embargo, Amundsen y el médico de a bordo, conocido como el Dr. Cook, mantuvieron la templanza, analizando estrategias y planificando futuros movimientos. Sobre esta experiencia, el explorador dejó constancia en sus memorias:

“Todo lo que aprendí en ese encierro fue crucial para lo que vendría después”.

Del Paso del Noroeste al cambio de planes

Imagen de Fram, el legendario barco utilizado por Amundsen (Wikipedia)

Tras su retorno de la Antártida, Amundsen se planteó un reto que había derrotado a numerosos navegantes durante siglos: transitar el Paso del Noroeste, la compleja ruta marítima que une el océano Atlántico con el Pacífico a través del Ártico canadiense. El 16 de junio de 1903, inició la travesía a bordo del pequeño velero Gjoa. Tras más de dos años de lucha constante contra el hielo, la expedición completó la ruta en agosto de 1906. Al llegar a Nome, Amundsen fue recibido como un héroe y reconocido como un explorador de élite.

No obstante, su ambición no se detuvo ahí. Su siguiente meta era el Polo Norte, para lo cual requería el Fram, el navío legendario utilizado previamente por Nansen. Gracias al apoyo de su mentor y a una intensa gira de conferencias por Europa, logró asegurar los fondos y el barco. Pero justo antes de iniciar el viaje, una noticia impactó al mundo: el Dr. Cook y Robert Peary aseguraron haber conquistado el polo norte por separado. Ante esto, Amundsen comprendió que su anhelo de ser el primero en llegar allí se había desvanecido.

Fue entonces cuando Cook le planteó una interrogante que cambiaría el curso de la historia:

“¿Por qué no intentas el polo sur?”

. Siguiendo este consejo, Amundsen modificó sus planes en total hermetismo, ocultando el nuevo objetivo incluso a sus propios hombres. Fue recién en la isla de Madeira, tras haber zarpado, donde confesó la verdad: el destino real era el Polo Sur. La tripulación aceptó el reto, iniciando así una competencia directa contra la expedición británica liderada por Robert Scott.

La conquista definitiva de la Antártida

El éxito de la conquista del Polo Sur se atribuye a la estrategia de Amundsen: uso de perros, provisiones planificadas y adaptación de técnicas esquimales (Wikipedia)

Mientras el equipo de Scott finalizaba la instalación de su base, Amundsen y el grupo noruego desembarcaron en la Bahía de las Ballenas el 18 de enero de 1911. Este punto de partida fue estratégico para una travesía que se preveía larga y sumamente arriesgada. Cada detalle de la logística fue cuidadosamente planificado por Amundsen, incluyendo la elección de la base invernal, el uso de perros y esquíes, y un cálculo minucioso de las provisiones necesarias.

La eficiencia de la expedición noruega fue notable. Se apoyaron en la organización de depósitos de víveres y adoptaron vestimentas inspiradas en los pueblos esquimales, factores que resultaron determinantes. A pesar de la brutalidad del clima, las temperaturas extremas y la monotonía del paisaje blanco, el equipo mantuvo un ritmo constante y una moral elevada.

Finalmente, el 14 de diciembre de 1911, Amundsen y sus compañeros alcanzaron el Polo Sur, izando la bandera de Noruega en el corazón de uno de los sitios más inhóspitos del mundo. Casi un mes después, Scott y su equipo llegaron al mismo punto, solo para encontrar las huellas del triunfo noruego.

En su diario, un desolado Scott redactó:

“¡Dios santo! Es un lugar espantoso, y más para nosotros que hemos sufrido horrores para llegar hasta aquí sin obtener la recompensa de ser los primeros”.

Por su parte, Amundsen reflexionó sobre su éxito con una perspectiva irónica en sus memorias:

“Seguramente nunca un hombre se ha enfrentado, como me pasaba a mí, al hecho de haber alcanzado algo diametralmente opuesto a aquello con lo que ha soñado. Las regiones del polo Norte —sí, el mismísimo polo Norte— me habían atraído desde mi juventud, y heme aquí, en el Polo Sur, ¿Cabe imaginar mayor despropósito?”.

El legado y el adiós de Amundsen

Estación Amundsen-Scott ubicada en el Polo Sur geográfico, junto a ella, las banderas de los países del Tratado Antártico (Wikipedia)

Luego de su triunfo en la Antártida, Amundsen persistió en su búsqueda de nuevos horizontes. Intentó alcanzar el Polo Norte nuevamente, esta vez utilizando medios aéreos. En mayo de 1925, una misión en hidroavión falló cuando se encontraban a tan solo 250 kilómetros del objetivo, pero el explorador no se dio por vencido.

El éxito llegó finalmente el 12 de mayo de 1926, cuando Amundsen, en compañía del ingeniero italiano Umberto Nobile, logró sobrevolar el polo norte en un dirigible. Con este hito, se convirtió en el primer hombre en la historia en haber estado en ambos polos del planeta.

La trayectoria de Amundsen concluyó en 1928. El explorador desapareció en el Ártico mientras participaba en una misión de rescate para localizar a Nobile, cuyo dirigible había sufrido un siniestro. Poco antes de su partida final, el noruego había expresado un deseo premonitorio:

“Sólo deseo que la muerte me llegue de una forma digna, mientras cumpla una gran misión, rápidamente y sin dolor”.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK

TWITTER