Los bosques tropicales poseen una capacidad asombrosa para regenerarse, pero esta velocidad puede verse potenciada al doble tras procesos de deforestación si el suelo cuenta con niveles óptimos de nitrógeno. Así lo determina una investigación de escala global encabezada por la University of Leeds, que subraya cómo este nutriente no solo dinamiza el desarrollo arbóreo, sino que fortalece la absorción de carbono, un pilar crítico en la respuesta ante la crisis climática.
Este análisis contó con la colaboración de expertos de instituciones de renombre como Yale, Glasgow, Princeton, Cornell, la National University of Singapore, el Smithsonian Tropical Research Institute y el Cary Institute of Ecosystem Studies. Juntos, coordinaron lo que se considera el seguimiento experimental más extenso sobre restauración ecológica hasta el momento. Las pruebas se realizaron en 76 parcelas localizadas en Centroamérica, destacando sitios como Agua Salud en Panamá.
A lo largo de dos décadas, los especialistas monitorearon el crecimiento y la tasa de mortalidad de los ejemplares bajo variadas condiciones de nutrientes y fertilizantes. Los datos revelaron que, durante la primera década posterior a la deforestación, aquellas áreas con abundancia de nitrógeno lograron una recuperación forestal dos veces más ágil en comparación con las zonas donde el nutriente era escaso.

Desafíos en la gestión de nutrientes y el secuestro de carbono
Los resultados posicionan al nitrógeno como un elemento central para la administración de ecosistemas tropicales. El doctor Wenguang Tang, quien lideró la autoría del informe, señaló:
“Nuestro estudio es relevante porque sugiere que es posible acelerar la captura y el almacenamiento de gases de efecto invernadero a través de la restauración si gestionamos bien los nutrientes disponibles para los árboles”.
El informe enfatiza que el secuestro de carbono, vital para frenar el calentamiento global, está intrínsecamente ligado a la eficiencia con la que los bosques tropicales procesan el dióxido de carbono. Según la advertencia de los científicos, la carencia de nitrógeno a nivel mundial podría estar frenando la captura de hasta 690 millones de toneladas de este gas anualmente, cifra que equivale a las emisiones totales de dos años en el Reino Unido.

Si bien se utilizaron fertilizantes para aislar las variables del experimento, el equipo desaconseja el uso masivo de químicos en entornos silvestres. Esto se debe al peligro de incrementar las emisiones de óxido nitroso, un gas de efecto invernadero sumamente potente.
En contraparte, sugieren aplicar estrategias ecológicas:
- Fomentar la plantación de árboles leguminosos, los cuales tienen la capacidad natural de fijar nitrógeno.
- Identificar y priorizar zonas con suelos enriquecidos debido a la deposición atmosférica.
Dichos enfoques permiten una restauración sostenible y minimizan los impactos ambientales colaterales.

Hacia un nuevo paradigma en la restauración global
Este estudio cobra especial vigencia tras la COP 30 en Brasil, donde se impulsó el fondo “Tropical Forest Forever Facility”, orientado a la recuperación de selvas tropicales. Según los expertos de la University of Leeds, integrar el manejo del nitrógeno en estas políticas de financiamiento podría generar progresos sustanciales en la disminución de gases contaminantes en el futuro cercano.
La doctora Sarah Batterman, investigadora principal, enfatizó que estos hallazgos experimentales transforman la percepción y gestión de los bosques como herramientas naturales contra el cambio climático.

Aunque estas nuevas metodologías basadas en nutrientes ofrecen herramientas valiosas para el sector forestal, los académicos insisten en que la preservación de los bosques maduros debe mantenerse como la prioridad absoluta. La gestión del nitrógeno se presenta como una vía complementaria para optimizar la captura de carbono, pero el éxito real dependerá de combinar estas tácticas con una conservación activa de los ecosistemas ya existentes, asegurando su contribución a la mitigación del clima global.
Fuente: Infobae