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Diego García: El atolón estratégico que enfrenta a Trump con el Reino Unido

Desde una perspectiva satelital, Diego García se percibe como un punto casi imperceptible en el vasto océano Índico. Se trata de un territorio de apenas 27 kilómetros cuadrados conformado por arena y coral, ubicado estratégicamente entre los continentes de África y Asia. No obstante, este atolón con forma de herradura es hoy una de las piezas de mayor relevancia en la geopolítica global y el epicentro de una reciente controversia diplomática impulsada por el mandatario estadounidense, Donald Trump.

Este martes, Trump lanzó duras críticas contra el pacto alcanzado entre el Reino Unido y Mauricio acerca del destino de las islas Chagos, el archipiélago al que pertenece esta isla. El presidente calificó la decisión británica como un “acto de GRAN ESTUPIDEZ”. Esta postura representa un giro radical, dado que el propio mandatario había manifestado su apoyo a este acuerdo cuando se suscribió originalmente en mayo de 2025.

De la producción de coco a la supremacía militar

El archipiélago de las Chagos está compuesto por una cadena de más de 60 islas remotas situadas al sur de las Maldivas y frente a las costas de la India. Desde el año 1814, este conjunto de islas ha permanecido bajo la administración del Reino Unido, tras ser cedido por Francia.

Lo que durante mucho tiempo funcionó como una serena región dedicada a las plantaciones de coco experimentó una transformación total en la década de 1960, convirtiéndose en uno de los puntos militares más determinantes del mundo. Un bombardero B-2 Spirit despega para una misión de combate durante la guerra en Afganistán mientras otras aeronaves de la 40.ª Ala Expedicionaria Aérea se preparan en la pista de Diego García. (Senior Airman Nathan G. Bevier/U.S. Air Force)

En la actualidad, Diego García, la isla de mayor extensión, es la sede de una base militar conjunta entre los Estados Unidos y el Reino Unido. Estas instalaciones han sido fundamentales para las operaciones bélicas estadounidenses en conflictos como los de Vietnam, Irak y Afganistán. Asimismo, en 2008, las autoridades de EE. UU. admitieron que el enclave fue utilizado para vuelos secretos destinados al traslado de personas sospechosas de terrorismo.

Para el Pentágono, esta base —que cuenta con una dotación de aproximadamente 2.500 efectivos, mayoritariamente norteamericanos— es considerada como “una plataforma casi indispensable” para garantizar la seguridad en el sur de Asia, el Medio Oriente y el este de África. En fechas recientes, la importancia del sitio se reafirmó con el despliegue de bombarderos nucleares B-2 Spirit para ejecutar ataques contra los rebeldes hutíes en Yemen.

“La Huella de la Libertad”: Un santuario sin civiles

Vista aérea de la isla Diego García (U.S. Navy via AP, File)

A diferencia de los archipiélagos turísticos cercanos como las Seychelles o las Maldivas, en Diego García impera una estricta política de “acceso cero” para la población civil. El lugar carece de infraestructura hotelera, vuelos comerciales o cualquier tipo de servicio turístico; el ingreso está estrictamente reservado para contratistas autorizados y personal militar. ista aérea de la antigua plantación de cocos en East Point, que muestra la estrecha franja de tierra entre el océano y la laguna. (U.S. Navy)

La población de la isla es flotante y ronda las 2.500 personas, entre soldados británicos y estadounidenses, junto con trabajadores civiles procedentes de Filipinas y Mauricio. Es importante destacar que no existen residentes permanentes en el territorio desde que el Reino Unido llevó a cabo la expulsión de los nativos chagosianos hace más de cinco décadas. Un habitante chagosiano no identificado es fotografiado en 1971 por un equipo del Servicio Geodésico Nacional de EE. UU., durante el periodo en que comenzó la construcción de la base militar y el desplazamiento forzado de la población local. (U.S. National Geodetic Survey vía Wikipedia)

El valor táctico de este atolón reside en su diseño natural y su ubicación aislada. Situada a unos 7 grados al sur del ecuador, la isla tiene una superficie terrestre de solo 27 kilómetros cuadrados, pero su impresionante laguna interior abarca más de 120 kilómetros cuadrados, funcionando como un puerto natural para embarcaciones de gran calado. Una vista aérea muestra el atolón de Diego García en el Océano Índico, sede de una base militar estratégica de EE. UU. y el Reino Unido.

Con una altitud máxima de apenas 7 metros y encontrándose a 1.800 kilómetros del punto continental más cercano (la India), su aislamiento es absoluto. Paisaje de Eclipse Point en la isla de Diego García. (Jgrimmer/Wikipedia)

Su morfología en herradura brinda una protección natural a las embarcaciones contra las inclemencias del océano, lo que la hace un sitio idóneo para submarinos nucleares y portaaviones. Debido a esto, los militares estadounidenses la llaman “The Footprint of Freedom” (La Huella de la Libertad).

Dentro de la base se encuentra el Camp Thunder Cove, anteriormente denominado Camp Justice hasta el año 2006. Este complejo de apoyo para la Armada y la Fuerza Aérea ha servido de base para hasta 2.000 efectivos durante misiones como Libertad Iraquí y Libertad Duradera. Vista de las instalaciones de Camp Justice en el atolón de Diego García, una base estratégica de EE. UU. en el Océano Índico. (John Dendy/U.S. Air Force) Las instalaciones disponen de pistas de aterrizaje de 3,7 kilómetros de longitud, depósitos de combustible y grandes centros de almacenamiento.

Pasado colonial y naturaleza virgen

Un humedal de agua dulce con diversas especies vegetales en el atolón de Diego García. La biodiversidad de la isla coexiste con una de las instalaciones militares más estratégicas del mundo. (U.S. Navy)

La denominación de la isla se atribuye al navegante español Diego García de Moguer, quien presuntamente la descubrió en el siglo XVI mientras realizaba expediciones bajo la corona portuguesa.

Pese a albergar tecnología de punta, el atolón aún conserva huellas de su época agrícola. En las áreas restringidas todavía habitan burros salvajes, descendientes de los animales que trabajaban en las antiguas fincas de coco. Además, la isla es hogar de una de las poblaciones más densas de cangrejos de los cocoteros, conocidos por ser los crustáceos terrestres de mayor tamaño en el planeta.

Las raíces del conflicto por la soberanía

Bombarderos B-1B Lancer y aviones cisterna KC-10A Extender se encuentran estacionados en la base de Diego García en noviembre de 2001, durante las fases iniciales de la campaña aérea en Afganistán. La capacidad de la isla para albergar misiones de bombardeo de largo alcance subraya su valor estratégico. ((Senior Airman Rebeca M. Luquin/U.S. Air Force)

En 1965, tres años antes de que Mauricio lograra su independencia, el Reino Unido desvinculó las islas Chagos de dicha colonia. Durante los años 60 y 70, las autoridades británicas forzaron el desplazamiento de cerca de 2.000 personas para facilitar la construcción de la base militar de EE. UU.

Recientemente, la presión internacional sobre Londres ha crecido. Tanto la Corte Internacional de Justicia como las Naciones Unidas han exigido al Reino Unido finalizar su “administración colonial” y devolver la soberanía a Mauricio. Por su parte, Human Rights Watch ha denunciado que la negativa a permitir el retorno de los chagosianos constituye “crímenes de lesa humanidad” perpetrados por una potencia colonial.

Los términos del acuerdo entre Londres y Mauricio

El primer ministro británico, Keir Starmer, habla durante una conferencia de prensa, tras un acuerdo sobre las Islas Chagos, en un cuartel general militar en Londres, Gran Bretaña, el 22 de mayo de 2025. (Thomas Krych/Pool vía REUTERS)

Tras iniciar conversaciones en 2022 bajo la gestión conservadora, el proceso se concretó con el gobierno laborista de Keir Starmer. El pacto final se selló en mayo de 2025, contando inicialmente con el visto bueno de la administración de Trump.

El convenio establece que el Reino Unido entregará la soberanía de las Chagos a Mauricio, pero conservará el uso de Diego García mediante un arrendamiento de 99 años. A cambio, pagará 101 millones de libras (unos 136 millones de dólares) anuales. El costo total proyectado del contrato, ajustado por inflación, alcanzaría los 3.400 millones de libras.

El cambio de opinión de Donald Trump

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, camina desde el Marine One hacia la Casa Blanca en Washington, EEUU. 20 enero 2026. REUTERS/Elizabeth Frantz

En mayo, el secretario de Estado Marco Rubio afirmó que Washington

“daba la bienvenida al acuerdo histórico”

, señalando que la administración Trump consideraba que el pacto garantizaba la operatividad a largo plazo de la base.

No obstante, el panorama cambió este martes cuando Trump, a través de su red Truth Social, calificó el movimiento como un “acto de total debilidad”. El mandatario vinculó este suceso con su interés por Groenlandia, afirmando que:

“El Reino Unido entregando tierra extremadamente importante es un acto de GRAN ESTUPIDEZ, y es otra en una muy larga lista de razones de seguridad nacional por las que Groenlandia debe ser adquirida”

.

Impacto y críticas internacionales

Miembros de la comunidad chagosiana británica se manifiestan, mientras esperan escuchar el resultado de una orden judicial que impidió temporalmente que el Reino Unido concluyera el acuerdo de las Islas Chagos con Mauricio, frente al Tribunal Superior en Londres, Gran Bretaña, el 22 de mayo de 2025. (REUTERS/Suzanne Plunkett)

Desde Downing Street, el gobierno británico defendió el acuerdo asegurando que

“asegura las operaciones de la base conjunta EEUU-Reino Unido en Diego García por generaciones”

y subrayó que el pacto ha sido respaldado por aliados como Australia, India, Japón y Corea del Sur.

Sin embargo, en el ámbito interno, el acuerdo enfrenta una fuerte oposición. Kemi Badenoch, líder del Partido Conservador, argumentó que la entrega del territorio “debilita la seguridad del Reino Unido” y abre la puerta a la influencia de Rusia y China.

Actualmente, se estima que unos 10.000 chagosianos y sus descendientes residen en Reino Unido, Mauricio y las Seychelles. El nuevo tratado prevé un fondo de reasentamiento para permitir su regreso a las islas, con excepción de Diego García, aunque los mecanismos para implementar este retorno aún no han sido detallados.

Fuente: Infobae

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