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Ucrania frena avance ruso en Kupyansk y bloquea pieza clave de negociación

En una base subterránea localizada a las afueras de la asediada ciudad de Kupyansk, en el noreste de Ucrania, oficiales y especialistas de la Brigada Khartia supervisaban con atención lo que ocurría en sus monitores. A través de la lente de drones de vigilancia, observaron cómo un soldado ruso, único sobreviviente de una unidad que había sido neutralizada horas antes mientras intentaba infiltrarse mediante un gasoducto en desuso, buscaba refugio del gélido invierno en una vivienda abandonada. Al encender una fogata, el humo delató su posición exacta ante los pilotos de drones que operaban desde refugios cercanos al frente.

La tensión en el centro de mando culminó cuando un explosivo lanzado desde una aeronave no tripulada alcanzó su objetivo. “¡Está frito!”, exclamó uno de los efectivos ucranianos presentes al ver el impacto directo sobre el combatiente ruso que intentaba ocultarse bajo la vegetación. Este incidente es apenas un fragmento de la feroz resistencia que Ucrania ha mantenido para asegurar el control de este enclave estratégico, contradiciendo las afirmaciones de Rusia, que asegura falsamente dominar la zona.

La defensa de Kupyansk ha representado un punto de inflexión fundamental tras los momentos críticos vividos el verano pasado, cuando la ciudad parecía estar al borde de la ocupación total. Este centro ferroviario de vital importancia logística ya había sido tomado por las fuerzas de Moscú al inicio de la invasión en 2022, pero fue recuperado por Kiev ese mismo año. Desde entonces, el Kremlin no ha cesado en sus intentos por retomarla, intensificando sus operaciones conforme se mencionaban posibles diálogos de paz en el panorama internacional.

En una base subterránea en la región de Járkov, las tropas ucranianas colgaron fotos de gasoductos y otros objetivos en las paredes. Rusia ha utilizado un gran oleoducto inutilizado para trasladar tropas a través del río Oskil hacia Kupyansk.

CRÉDITO: Siobhan O'Grady/The Washington Post

Un éxito estratégico frente a las ambiciones de Putin

La persistencia de la contraofensiva ucraniana en esta región del noreste se destaca como uno de los logros militares más tangibles de Kiev en el último periodo. Para las tropas en el terreno, es una prueba de que, contando con el equipamiento y la organización adecuada, el ejército de Ucrania aún posee la capacidad de repeler a los invasores. El despliegue masivo de recursos humanos y materiales por parte de Vladimir Putin en este sector sugiere que sus objetivos van más allá del Donbás, región que sigue siendo el foco central de las gestiones de paz impulsadas por Washington.

Expertos y mandos militares sugieren que Rusia pretendía utilizar la captura de Kupyansk como un activo de negociación para presionar a Ucrania a ceder territorios en otras provincias, una estrategia que ha sido neutralizada por la resistencia local. Kiev ha mantenido una postura firme de rechazar cualquier intercambio de soberanía territorial por paz.

“Entendemos que necesitamos crear las condiciones adecuadas para dar a nuestro presidente mayor influencia en las conversaciones, ya que nuestra política exterior se basa principalmente en nuestro éxito en el campo de batalla”, explicó el coronel Maksym Golubok, jefe de Estado Mayor del 2.º Cuerpo de la Guardia Nacional. Según Golubok, el éxito en esta zona “le da a nuestro presidente una de esas cartas” para la mesa diplomática.

El momento crítico del colapso evitado

El escenario actual es muy distinto al del verano pasado, cuando Rusia detectó vulnerabilidades en las líneas defensivas mientras Ucrania concentraba sus esfuerzos en Donetsk. Un avance sorpresivo estuvo a punto de provocar el desmoronamiento del frente en esta sección. Ante la gravedad de la situación, varios comandantes de alto rango emitieron alertas urgentes sobre el riesgo inminente de cerco si no se enviaban refuerzos de élite de manera inmediata.

Perder Kupyansk no solo habría cortado rutas de suministro esenciales para otros frentes, sino que habría otorgado a Putin una victoria política de gran peso para socavar la posición negociadora ucraniana. El mayor Yuriy Fedorenko, quien lidera la 429.ª Brigada de Sistemas No Tripulados (conocida como Brigada Aquiles), recordó la advertencia que hizo al comandante en jefe, el general Oleksandr Syrsky:

“‘Si no nos dan unidades con soldados de asalto entrenados, vamos a perder Kupyansk’”, rememoró Fedorenko. “Estábamos a punto de perderla”, admitió, añadiendo que “Gracias a Dios, nos oyeron”.

El mayor Yuriy Fedorenko, comandante de la Brigada Aquiles, se encuentra en una base subterránea en la región de Járkov. Su regimiento se amplió a una brigada este mes. Han estado al frente de la lucha por Kupyansk. CRÉDITO: Siobhan O'Grady/The Washington Post
El coronel Serhii Sidorin, comandante del grupo de búsqueda y destrucción de la Brigada Khartia de Ucrania, ha supervisado los esfuerzos para asegurar Kupyansk.

CRÉDITO: Siobhan O'Grady/The Washington Post

La respuesta de Kiev fue contundente: se redirigieron unidades de infantería y especialistas en drones para recuperar la iniciativa. Actualmente, las fuerzas ucranianas ejecutan misiones de búsqueda y eliminación para neutralizar a los aproximadamente 100 soldados rusos que permanecen dispersos en el núcleo urbano, impidiendo además el cruce de nuevos efectivos desde la orilla oriental del río Oskil, que fragmenta la ciudad.

El coronel Serhii Sidorin, a cargo de los grupos de limpieza de la Brigada Khartia, aclaró la situación táctica real: Rusia nunca logró “mantener posiciones defensivas en Kupyansk. No tomaron la ciudad, se infiltraron”. A pesar de ello, el flujo de intentos de incursión es constante, utilizando balsas inflables o el mencionado gasoducto subterráneo.

“Es como golpear a un topo”, comparó Golubok. “Estamos agarrando un martillo y esos topos siguen apareciendo”, señaló respecto a la persistencia de las tropas enviadas por Moscú.

El coronel Maksym Golubok, jefe de Estado Mayor del 2.º Cuerpo de la Guardia Nacional, dibuja un mapa de Kupyansk para demostrar las tácticas rusas.

CRÉDITO: Siobhan O'Grady/The Washington Post

Desmintiendo la propaganda del Kremlin

A finales del mes pasado, tras declaraciones de Putin asegurando falsamente la toma de la ciudad, el presidente Volodimir Zelensky se trasladó hasta la entrada de Kupyansk para grabar un video que desmintiera tales afirmaciones. Posteriormente, el 10 de enero, efectivos de la unidad Khartia ratificaron su dominio izando la bandera de Ucrania sobre la sede administrativa municipal, un punto que anteriormente había tenido presencia de soldados rusos.

Desde el gobierno ucraniano se advierte que las ambiciones de Rusia no se detendrían con la entrega del Donbás. Existen reportes de que el Kremlin podría considerar un repliegue en sectores de Sumy y Járkov a cambio del control total de Donetsk y Luhansk, una opción que Kiev descarta de plano. Para el comandante Fedorenko, las mentiras de Moscú sobre los supuestos avances territoriales buscan mitigar el cansancio social por la guerra y justificar las masivas bajas militares.

¿Cuánto gastó Putin en la guerra? ¿A cuántos de sus propios soldados mató?”, cuestionó el oficial. “Esas pérdidas solo se pueden justificar con una mentira. Kupyansk es un elemento de su propaganda”.

A pesar de los progresos de las fuerzas locales, la lucha urbana persiste en espacios reducidos del centro, donde el uso de equipo pesado es imposible y ambos bandos dependen de drones para el reabastecimiento. Las condiciones meteorológicas, marcadas por la nieve y temperaturas bajo cero, han incrementado la dureza del combate y el número de bajas en ambas filas.

Serhii Zhuravel, comandante de la unidad de la Brigada Aquiles, afirmó que la intensidad de la lucha por Kupyansk le hizo sentir agradecimiento por la supervivencia de todas sus tropas.

CRÉDITO: Siobhan O'Grady/The Washington Post

La guerra de los túneles y el factor humano

Un aspecto inusual de esta batalla es el uso de un oleoducto que se extiende por unos 14 kilómetros bajo tierra. Los soldados rusos se desplazan por esta vía, a veces utilizando patinetes eléctricos para ganar velocidad. Según informes de comandantes ucranianos, algunos de estos infiltrados emergen con síntomas de intoxicación química debido a las condiciones del ducto. Esta táctica ya había sido empleada por el ejército ruso en zonas como Avdiivka y la región de Kursk.

Gracias a interrogatorios de prisioneros de guerra capturados durante el verano, Ucrania pudo identificar los puntos de salida y estudiar los planos de la infraestructura para planificar ataques precisos. Anton Shmyhal, un joven comandante de 25 años del 1.er Batallón de Achilles, lideró los esfuerzos para destruir no solo los accesos, sino también los escondites naturales circundantes.

“Iban a pie, salían del oleoducto y corrían a buscar refugio en alguno de los bosques cercanos”, detalló Shmyhal. Incluso se detectó a soldados vestidos de civil con armamento oculto intentando mezclarse con la población civil remanente.

En noviembre, las fuerzas de Kiev emplearon drones para lanzar explosivos de 15 kilogramos contra tramos submarinos del ducto, logrando una pausa temporal en las infiltraciones. No obstante, las tropas rusas construyeron rápidamente nuevos accesos para reanudar el envío de personal.

Abat, teniente coronel ucraniano, se encuentra en una base subterránea en la región de Járkov. Sus tropas han participado activamente en los esfuerzos para eliminar a los soldados rusos en Kupyansk y sus alrededores.

CRÉDITO: Siobhan O'Grady/The Washington Post

“Si algo tienen, son recursos humanos. Igual que yo uso drones, ellos usan humanos”, comentó un teniente coronel de la Brigada Khartia, identificado por el indicativo Abat. Según su análisis, el mando ruso envía grupos de diez hombres sabiendo que quizás solo dos logren alcanzar una posición. Abat estima que limpiar totalmente la ciudad podría tomar otros seis meses, dada la complejidad de localizar a soldados ocultos en sótanos y grietas mientras operan bajo la constante vigilancia de hasta un centenar de drones enemigos.

Por su parte, Vitalii, encargado de la unidad de drones de Achilles, concluyó que mantener a Rusia sin equipo pesado y confinada a un área mínima de un kilómetro cuadrado constituye “una victoria considerable y notable” en el contexto actual del conflicto.

Fuente: Infobae

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