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Marco Rodríguez asume la presidencia temporal de la Corte Nacional en medio de una crisis, para un corto periodo y con varios retos por delante

El propio Marco Rodríguez ha reconocido que estará “pocos meses” como presidente encargado en la Corte Nacional de Justicia (CNJ); pero, más allá del tiempo, existen pendientes a los que deberá buscarse una respuesta desde la nueva cabeza del más alto órgano de justicia ordinaria del país y quien, según la constitución vigente, es el representante de la Función Judicial.

En sus primeras alocuciones como presidente temporal, el juez nacional de la Sala Penal aseguraba que el eje más importante que buscará cumplir en su administración es velar por que se respete el principio de independencia interna y externa de la justicia. Desde su perspectiva, velar por que se respete este principio es algo básico no solo para implementar cualquier actividad dentro de la administración de justicia, sino para tener imparcialidad, credibilidad, confianza en la ciudadanía y seguridad jurídica.

 

“Si no tenemos independencia judicial, resulta una quimera, una utopía, una entelequia el poder judicial. No solo que se va resquebrajado, sino que no puede funcionar. Se debe actuar con el principio de colaboración (…), con todo el resto de instituciones, con todos los otros poderes del Estado: el Ejecutivo, Legislativo; con el órgano administrativo: el Consejo de la Judicatura (CJ), pero jamás estar supeditado a ningún otro poder del Estado; tampoco, de ninguna manera, al CJ, al órgano administrativo”, explicaba a sus compañeros de pleno y funcionarios de la CNJ que asistieron a la presentación formal de su presidenta encargada y la de presidencia subrogante, también encargada, para la que se designó al magistrado Alejandro Artega.

Rodríguez, un quiteño de 55 años con más de 30 años de experiencia en la Función Judicial, fue designado con doce votos a favor de los trece jueces y conjueces titulares que asistieron a la sesión extraordinaria del 14 de enero pasado. La votación final llegó luego de un proceso de consenso que buscaba superar una votación inicial que dejó siete votos de respaldo para Marco Rodríguez, tres votos para la magistrada Daniella Camacho y tres votos nulos.

Más allá de lo ocurrido en la votación, la también jueza de lo Penal de la Corte Nacional Mercedes Caicedo piensa que la aceptación que tiene Rodríguez dentro del pleno es lo que hizo que se vuelva el presidente de la CNJ. Además, a esa aceptación también sumó las credenciales que tiene como magistrado de la Corte, su trayectoria profesional, los años de servicio en la Función Judicial, sus estudios, su postura en casos relevantes y su manejo de la administración de justicia.

El presidente del Colegio de Abogados de Pichincha, Paúl Ocaña, considera que la primera tarea que debe cumplir el nuevo líder de la CNJ es unificar nuevamente a todos los jueces de la Corte Nacional, pues la última votación evidenció la división que existe. También cree que entre los objetivos como nuevo titular de la Corte deben estar la lucha a favor de los jueces, tomando en cuenta los hechos violentos y los temas de corrupción que se denuncian, y buscar dar la talla para llevar adelante como CNJ todos los procesos que tienen fuero.

 

Ve como correcto que se luche por la independencia interna y externa de la justicia, pues —dice Ocaña— es un norte de la lucha gremial el evitar la intromisión a la independencia judicial para así tomar decisiones en función del derecho y no en función de presiones políticas, económicas o partidistas.

QUITO (15-01-2026).- Marco Rodríguez (i), presidente encargado de la Corte Nacional de Justicia, y Alejandro Arteaga, presidente subrogante, durante la presentación de las nuevas dignidades que estarán al frente de la Corte Nacional de Justicia. Alfredo Cárdenas/ EL UNIVERSO. Foto: Alfredo Cárdenas.
Con énfasis, Marco Rodríguez sostiene que es partidario de que exista una relación de orden horizontal y no vertical con el resto de poderes y actores. Así, resalta, ningún juez o jueza tendrá temor, sino que obedecerá únicamente a la Constitución, a la ley y tratados internacionales de derechos humanos.

“Nuestro compromiso es con una mejora institucional integral que dimensione el trabajo de todo el personal judicial. (…) Se trabajará para fortalecer la estabilidad institucional, creyendo que una justicia que vive una permanente incertidumbre no puede servir adecuadamente a la ciudadanía. Convoco a magistrados y magistradas de todo el país, al personal operativo, ayudantes judiciales, secretarios administrativos, a trabajar juntos, unidos con sentido de pertenencia institucional, con orgullo por la labor que realizamos. (…) La transformación de la justicia no es una tarea de una sola autoridad, sino un esfuerzo colectivo de todos nosotros”, recordó.

Para el catedrático universitario y penalista Pablo Encalada, lo primero que debe hacer Marco Rodríguez como presidente de la Corte Nacional es emitir un pronunciamiento con una posición clara respecto a Mario Godoy, titular del CJ, que está inmiscuido en una serie de denuncias por supuestas injerencias en jueces, por haber defendido a personas relacionadas con el narcotráfico y por mantener vigente un proceso de juicio político en la Asamblea Nacional por incumplimiento de funciones.

Independientemente de que Encalada crea que no son muchas las competencias que tiene el presidente de la Corte Nacional y que es más una representación de carácter político, representativa del Poder Judicial, piensa que Rodríguez puede liderar un proceso de transformación del Poder Judicial a través de propuestas concretas.

Por ejemplo, en el tema de la selección de jueces y conjueces de la CNJ, que está tan retrasada por el Consejo de la Judicatura. El jurista explica que el presidente de la Corte puede liderar una propuesta para hacer un concurso diferente, en el cual se pueda traer a los mejores profesionales y entregar el país una Corte Nacional de primer nivel.

“Creo que por ahí tendrían que ser las actuaciones más importantes de él. Quizás también ponerse del lado de los judiciales. Y se solidarizó con el juez anticorrupción Carlos Serrano. Quizás hay una cruzada también por la seguridad de los funcionarios judiciales y, sobre todo, por la independencia judicial. Creo que por ahí en este corto tiempo es lo que a él le corresponde”, señaló el docente universitario.

El presidente temporal asegura que no se puede ignorar la crisis del sistema de justicia, pero precisa que no es de ahora, sino que es una situación por la que atraviesa la Función Judicial desde hace largo tiempo.

QUITO (14-01-2026).- Jueces de la Corte Nacional de Justicia se reúnen para elegir al presidente de dicha entidad. Carlos Granja Medranda / EL UNIVERSO Foto: Carlos Granja Medranda
“Nuestro compromiso, en conjunto con el pleno de la CNJ, para que el principio de independencia judicial no sea una quimera, sino que se lo alcance día a día. (…) Asimismo, también mi compromiso para democratizar cada vez más todos los espacios que tiene la presidencia de la Corte Nacional, en el que actuarán de manera equitativa, equilibrada. (…) Por último, también quiero resaltar que en conjunto vamos a trabajar para cada vez más devolverle la dignidad, la dimensión al sector justicia, a la Función Judicial, a la Corte Nacional. Ese es un compromiso y estoy seguro de que también lo trabajaremos en conjunto”, afirmó Rodríguez.

El perfil de Marco Rodríguez y su periodo en la Corte Nacional:
En enero de 2018, Marco Rodríguez fue posesionado para cumplir por nueve años el cargo de juez en la Sala Especializada de lo Penal de la Corte Nacional. Fue uno de los mejores puntuados en el concurso público de selección que se inició en el 2017. Para inicios del próximo año no solo se cumple el periodo de Rodríguez, sino también de los magistrados Daniella Camacho, Katerine Muñoz y Consuelo Heredia.

Rodríguez tiene una carrera de más de treinta años en la Función Judicial. Además de ser juez titular de la Sala Penal de la CNJ, ha sido presidente de la Corte Provincial de Justicia de Pichincha. Entre las causas que él ha resuelto como magistrado nacional constan, por ejemplo, el caso Sobornos 2012-2016, en el que fue parte del tribunal de juzgamiento que condenó al expresidente Rafael Correa, al exvicepresidente Jorge Glas y a otras dieciocho personas más, entre las que estaban exfuncionarios del correísmo y empresarios. También fue parte de la sala que condenó a los procesados en el caso Metástasis, entre ellos su excompañero de pleno de la CNJ Wilman Terán.

Por otra parte, intervino en la condena del excontralor Carlos Pólit dentro de la trama de corrupción de Odebrecht, y a Jorge Glas por peculado en el caso Reconstrucción de Manabí, entre otras causas de connotación nacional. (I)

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