La situación de la cadena volcánica de Los Coconucos, ubicada en el departamento del Cauca, permanece bajo un estricto seguimiento por parte del Servicio Geológico Colombiano (SGC). Ante las variaciones detectadas, los organismos técnicos han reiterado la importancia de priorizar la seguridad ciudadana.
Si bien los expertos aclaran que el objetivo no es fomentar el pánico entre la población, han emitido un llamado urgente a la prevención y al autocuidado. Esta advertencia está dirigida de forma específica a los residentes, visitantes y comunidades que transitan habitualmente por las inmediaciones de los volcanes Puracé, Piocollo y Curiquinga.
La directriz principal compartida por los especialistas es determinante: está prohibido acercarse a los cráteres y a sus zonas circundantes. Asimismo, se solicita a la ciudadanía que la consulta de información se realice exclusivamente mediante los reportes oficiales. Actualmente, el volcán Puracé y el complejo volcánico al que pertenece se mantienen en Nivel de Alerta Naranja, lo que evidencia transformaciones significativas en los indicadores de actividad monitoreados.
Distanciamiento preventivo: la mayor prioridad

Desde el SGC han sido enfáticos al señalar que alejarse de las bocas volcánicas es la estrategia más eficiente para salvaguardar la vida. Los riesgos potenciales incluyen la emanación de gases nocivos, la formación de grietas activas y diversos procesos subterráneos que no siempre son perceptibles en la superficie, pero que representan un peligro latente incluso si la actividad parece estabilizarse momentáneamente.
“No acercarse a los cráteres de los volcanes Puracé, Piocollo y Curiquinga, así como a sus alrededores”
Este mensaje no solo busca alertar a los turistas y grupos de excursionistas, sino que también involucra a los campesinos y ganaderos de la región que desempeñan sus labores cotidianas en las áreas de influencia directa de estos volcanes. El cumplimiento de estas restricciones es vital para evitar tragedias.
Adicionalmente, el ente técnico instó a los ciudadanos a ignorar rumores y basarse únicamente en los datos proporcionados por sus canales de comunicación, así como acatar las disposiciones de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y las gobernaciones locales. Se advierte que la desinformación puede inducir a la toma de decisiones erróneas frente a una amenaza natural de esta magnitud.
Estado actual del complejo volcánico Los Coconucos

Los informes técnicos más recientes indican que en el volcán Puracé se mantiene el registro de sismos relacionados con el flujo de gases y fluidos dentro de la estructura volcánica. Estos fenómenos, clasificados como pulsos de tremor y sismos de Largo Periodo, se han detectado a profundidades que no superan el kilómetro, situándose principalmente bajo la zona del cráter.
Por otro lado, persiste la actividad sísmica de baja intensidad derivada del fracturamiento de roca, concentrada bajo los volcanes Piocollo y Puracé. Aunque las cifras de estos eventos han mostrado una disminución en comparación con etapas previas, los especialistas subrayan que esto no garantiza un retorno inmediato a la normalidad del sistema.
En la superficie, se han observado emisiones continuas de dióxido de azufre y vapores que escapan por las fisuras presentes en los cráteres de Piocollo y Curiquinga. Es importante resaltar que, hasta la fecha, no se ha reportado caída de ceniza. Además, los sensores satelitales han registrado un leve descenso en las temperaturas vinculadas a la salida de gases en el cráter principal del Puracé.
Vigilancia bajo Alerta Naranja

El mantenimiento de la Alerta Naranja significa que el volcán atraviesa una fase de cambios internos relevantes. El SGC aclara que durante este periodo es común observar fluctuaciones donde la actividad sube y baja, lo cual no debe interpretarse como una señal de estabilidad permanente o de que el peligro ha pasado.
Para que las autoridades decidan reducir el nivel a alerta amarilla, se requiere un tiempo de observación prudente donde todos los parámetros analizados demuestren una tendencia decreciente constante. Por el momento, la prudencia y el respeto por los perímetros de seguridad siguen siendo la instrucción vigente para toda la zona del Cauca.
El Servicio Geológico Colombiano continuará monitoreando el comportamiento de estos gigantes de fuego las 24 horas del día. El llamado final para la población es mantener una calma informada y confiar en las recomendaciones técnicas, recordando que en la gestión del riesgo volcánico, la prevención constituye la mejor defensa.
Fuente: Infobae