El gobierno de Estados Unidos ha manifestado públicamente su profunda inquietud ante la reciente resolución tomada por Canadá de flexibilizar sus fronteras comerciales. Esta decisión permitirá el ingreso de hasta 49.000 vehículos eléctricos de origen chino por año, una medida que ha generado tensiones inmediatas en el bloque comercial de América del Norte.
El representante de Comercio del país estadounidense, Jamieson Greer, describió esta acción como “problemática”. Durante sus declaraciones, el funcionario advirtió sobre las posibles repercusiones negativas que este acercamiento podría acarrear tanto para el vínculo bilateral como para la estabilidad de la industria automotriz en la región.

Detalles del acuerdo entre Ottawa y Beijing
Este cambio de rumbo en la política exterior canadiense se concretó tras el pacto alcanzado entre el primer ministro, Mark Carney, y el mandatario de China, Xi Jinping. El núcleo del acuerdo establece una drástica reducción en los aranceles aplicados a los automóviles eléctricos chinos, los cuales pasarán de un rotundo 100% a apenas un 6,1%. Asimismo, el convenio contempla la posibilidad de elevar el cupo de importación a 70.000 unidades anuales en un periodo de cinco años.

Como contraprestación por esta apertura, el gigante asiático se comprometió a disminuir las cargas impositivas sobre diversos productos del sector agrícola canadiense. Un ejemplo destacado son las semillas de canola, cuyos aranceles de importación en China se reducirán del 84% al 15%. Estas condiciones fueron selladas luego de una serie de negociaciones diplomáticas de alto nivel llevadas a cabo en Beijing.
“Hay una razón por la que no vendemos muchos autos chinos en Estados Unidos. Es porque tenemos aranceles para proteger a los trabajadores estadounidenses y a los estadounidenses de esos vehículos”
Con esa frase, Jamieson Greer advirtió en una entrevista para la cadena CNBC que la administración canadiense podría lamentar las consecuencias de este trato comercial. Es relevante señalar que esta postura de Mark Carney rompe con la línea trazada anteriormente por Justin Trudeau. La gestión pasada había mantenido aranceles del 100% para los vehículos eléctricos de procedencia china y del 25% para el acero y el aluminio. En aquel momento, China había respondido con gravámenes del 100% a la canola y cargas adicionales a las exportaciones de cerdo y mariscos.

Este nuevo entendimiento marca un giro evidente respecto al tradicional alineamiento de Canadá con las políticas de Estados Unidos. No obstante, a nivel interno, la medida ha generado un fuerte rechazo en sectores clave.
El primer ministro de Ontario, Doug Ford, expresó su tajante oposición, argumentando que la apertura del mercado a los autos eléctricos de China terminará por perjudicar a la fuerza laboral local. Ford también advirtió que esta política dificultará el flujo de exportaciones de la industria automotriz canadiense hacia su principal socio, Estados Unidos.

Por otro lado, el expresidente Donald Trump ofreció una perspectiva particular al comentar que “si puede conseguir un acuerdo con China, debe hacerlo”. Pese a esta afirmación, el gobierno estadounidense no ha logrado concretar todavía un consenso con Canadá para reducir los aranceles en áreas sensibles como la industria metalúrgica y la agricultura.

Restablecimiento de relaciones y proyecciones industriales
La visita de Mark Carney a la capital china representó un hito diplomático, al ser el primer viaje de un jefe de gobierno de Canadá a ese país en los últimos ocho años. El encuentro, realizado en el Gran Salón del Pueblo, sirvió para que tanto Carney como Xi Jinping manifestaran su intención de fortalecer la cooperación bilateral.
Desde el sector industrial canadiense se observa con cautela la implementación de este convenio. Se estima que el cupo inicial de 49.000 vehículos representa apenas el 3% del mercado total en Canadá, donde se comercializan cerca de 1,8 millones de unidades al año. Mark Carney defendió la medida asegurando que el pacto servirá para atraer inversiones de capital chino a la industria local en un plazo de tres años, impulsando la transición hacia tecnologías de cero emisiones.

Varios sectores empresariales dedicados al intercambio comercial valoraron positivamente la reanudación del diálogo político. Jacob Cooke, quien se desempeña como CEO de WPIC Marketing + Technologies, comentó que el viaje de Carney fue fundamental para restaurar un marco de respeto y cooperación entre ambas naciones.
Finalmente, se conoció que el primer ministro canadiense continuará con su agenda internacional, que incluye una visita a Catar y su participación en el Foro Económico Mundial en Davos, eventos en los que buscará captar nuevos flujos de inversión extranjera para Canadá.
Fuente: Infobae