La reconocida actriz Drew Barrymore ha compartido una profunda reflexión sobre uno de los capítulos más dolorosos de su infancia: el acoso por su imagen física (bodyshaming) que experimentó cuando apenas tenía 10 años, época en la que ya era una de las figuras infantiles más famosas del planeta.
Durante una emisión reciente de su espacio televisivo, The Drew Barrymore Show, la protagonista de clásicos como E.T., el extraterrestre se mostró visiblemente conmovida al observar un retrato de su pasado. A sus 50 años, la estrella analizó cómo las opiniones externas afectaron su autopercepción desde una edad en la que aún no tenía herramientas emocionales.
“Esta foto… simplemente me rompe el corazón”
Según relató la artista, en aquel entonces se enfrentaba a constantes juicios sobre su fisonomía:
“Tenía 10 años y todo el mundo me decía: ‘No te ves como en E.T.. Estás demasiado gorda. No eres lo suficientemente rubia. No eres lo suficientemente grande. Eres demasiado joven. No eres lo suficientemente alta’”
.
La actriz subrayó que la mirada pública comenzó a invadir su identidad de forma prematura:
“La gente simplemente empezó a involucrarse en la forma en la que yo me veía”
.

Para Barrymore, el conflicto radicaba en la confusión sobre su propia esencia frente a las expectativas de terceros: “Es como… no sé qué se supone que debo ser para los demás. Y a los 10 años no sabes quién eres”. No obstante, celebró que hoy, tras cuatro décadas, posee una perspectiva mucho más clara sobre lo que realmente importa en la vida.
Una trayectoria marcada por la fama temprana y la falta de límites
La presión estética que sufrió la actriz de Los ángeles de Charlie se contextualiza en una infancia atípica. Sus hitos profesionales y personales incluyen:
- Debut en el cine a los 4 años.
- Estrellato mundial a los 7 años.
- Inicio del consumo de alcohol a los 9 años.
- Consumo de cocaína a los 12 años.
- Ingreso a rehabilitación a los 14 años.

En entrevistas previas, Barrymore admitió que su formación careció de estructuras sólidas y que creció sin reglas claras por parte de sus progenitores. Sobre la disciplina, comentó:
“Todo el concepto del ‘no’ me hacía reaccionar muy rebelde, como si no aplicara para mí”
. Sin embargo, con el tiempo comprendió que las restricciones son fundamentales para el bienestar: “Resulta que el ‘no’ es esencial y tiene beneficios increíbles. Puede hacerte sentir mucho más segura y cuidada, aunque odies oírlo en ese momento”.
La prematura exposición a ambientes de adultos la llevó a situaciones críticas durante su adolescencia. Su paso por un centro de rehabilitación, donde permaneció durante dos años, es recordado por ella como un punto de inflexión positivo: “Conseguir ayuda fue lo mejor que me pasó en la vida”, aseguró.

Actualmente, tras observar su fotografía en pantalla, la actriz destacó que la felicidad real es un trabajo diario y una decisión personal, sin importar las presiones del pasado o cuán bajo se haya caído.
“La felicidad real y verdadera es una elección que hacemos. Es una guerra interna, hermosa y difícil, que peleamos todos los días para poder decir y creer esta frase: ‘Merezco ser feliz’”
.
Finalmente, Barrymore aprovechó el espacio para enviar un mensaje de apoyo a quienes atraviesan situaciones similares en la actualidad. “Si sientes presión por ser de cierta manera, no estás solo. Yo estuve ahí y no es una sensación cómoda”, concluyó, enfatizando que al otro lado de esa presión aparece la libertad personal y la adultez.
Fuente: Infobae